El coste de oportunidad para una empresa

coste de oportunidadCuando un empresario se plantea sus opciones de inversión y gastos, cualquier decisión que tome implicará renunciar a otras. Para poder elegir la mejor opción desde el punto de vista económico, es muy interesante usar la herramienta del coste de oportunidad, un ejercicio comparativo e informativo. Te explico en qué consiste este concepto, y como puedes usarlo para tu empresa.

Elegir es renunciar

En un contexto de escasez de recursos económicos, cualquier decisión de usar el dinero para un uso concreto implica renunciar a otras opciones. Simplemente, el empresario, como el gobierno o el particular no dispone de unos fondos ilimitados para poder hacer todo lo que le gustaría.

A veces la decisión es consciente: se valoran dos o más opciones y se elige una. Otras veces, se opta por una estrategia sin tomar en cuenta otras posibilidades. Pero aún en ese caso, se ha renunciado implícitamente a hacer otros usos del dinero.

Concretamente, en una empresa se usa el dinero para invertir en proyectos, pagar sueldos, y cumplir con una serie de gastos. Prácticamente cada día el empresario se ve obligado a elegir. ¿Contratar un administrativo o un comercial? ¿Invertir en una campaña de publicidad por Internet o en otros medios? ¿Lanzar el producto A o el producto B?

Definición del coste de oportunidad

El coste de oportunidad es un coste virtual, que nace de la elección de una opción en lugar de otra. Corresponde a las ganancias a las cuales la empresa renuncia por haber elegido emplear sus recursos de otra manera.

La idea es que existe un uso óptimo de los recursos, mediante la mejor inversión alternativa. Cualquier decisión que se tome que no sea la de la mejor inversión implica un coste virtual para la empresa, el de no haber elegido la oportunidad que le haría ganar más.

Imagina que como empresario tienes que decidir si abres un nuevo punto de servicio en Madrid, en Valencia o en Sevilla. Estudias la rentabilidad de los tres proyectos, y la conclusión es que el más rentable sería el de Sevilla. Pero, por otros motivos (no todo es económico), decides lanzar el punto de servicio en Madrid. En este caso, tu coste de oportunidad será el beneficio que dejas de ganar por haber optados por la capital en lugar de Sevilla.

¿Por qué usar el coste de oportunidad?

Herramienta para decidir sobre inversiones

Para una empresa, usar el coste de oportunidad es una excelente forma de valorar inversiones y asignaciones de recursos, simplemente porque te obliga a estimar la rentabilidad de cada proyecto antes de tomar una decisión.

Son muchos los casos de empresarios que toman decisiones basadas en su intuición o en una estrategia que no está respaldada en datos. Simplemente opinan que la mejor decisión es una en concreto y van por ella. Pero, si tuvieran en mano la valoración de cada opción, tendrían un proceso de elección más objetivo e informado.

En especial, saber cuantos beneficios se pierden al optar por una decisión de inversión sobre otra es un dato muy potente. En el mundo empresarial, las decisiones no siempre se basan exclusivamente en la rentabilidad, pero hay que reconocer que suele ser el factor de más peso casi siempre.

Un recordatorio de las elecciones que hacemos

El coste de oportunidad no solo interviene cuando tienes que tomar una decisión respecto a la asignación de nuevos recursos. Es un concepto siempre vigente.

Quizás estés pensando que, como no tienes que decidir sobre nuevas inversiones, ni contratar nuevos empleados, ni comprar nuevos servicios, entonces no tienes que preocuparte por esa herramienta.

Estás equivocado. La estructura empresarial que tienes ahora es una decisión. No cambiar es una decisión. Porque podrías emplear tus recursos de otra forma si quisieras. Y quizás de una forma más óptima. Que no lo hagas no significa que no exista un coste de oportunidad, que por cierto a veces se llama coste de sustitución.

Usos y limitaciones del coste de oportunidad

¿Cómo puedes usar esta herramienta?

  1. Prepara una lista de las inversiones que, en tu opinión, podrían ser interesantes para tu negocio.
  2. Haz un estudio de rentabilidad de cada una de ellas. Puedes elaborar un plan de empresa, o hacer unas estimaciones más sencillas del retorno sobre la inversión.
  3. Determina cual es la mejor inversión desde el punto de vista económico.
  4. Elige el proyecto que vas a implementar, valorando el coste de oportunidad respecto a la mejor inversión alternativa, y otros factores no económicos.

Ten en cuenta que puedes hacer el mismo ejercicio comparando entre inversiones actuales y proyectos. Por ejemplo, si tienes claro que una inversión en concreto sería muy rentable, puedes desinvertir de una que ya tengas para reasignar tus recursos de otra forma. En ese caso, tendrás que tomar en cuenta los costes de la desinversión.

Condiciones necesarias para poder usar el concepto

Desde el principio del artículo he destacado que se trata de una herramienta comparativa basada en criterios económicos. La consecuencia lógica es que para que sea útil, es necesario disponer de datos fiables.

Evidentemente, nunca se va a disponer de datos reales al 100%, salvo en el caso de las inversiones ya hechas. Pero, para los proyectos contemplados, se necesita poder hacer estimaciones acertadas.

Eso suele ocurrir en mercados ya consolidados, para los cuales la empresa dispone de datos comparativos que le permiten hacer previsiones muy razonables.

Una empresa como Mc Donald’s, que tiene más de 30.000 restaurantes en todo el mundo dispone de muchos datos estadísticos para saber exactamente cual puede ser la rentabilidad de un nuevo establecimiento. Pero incluso una empresa pequeña se puede basar en su propia experiencia para estimar datos fiables.

Los límites del uso del coste de oportunidad

Pese al interés de disponer de esa herramienta, hay que reconocer que tiene varias limitaciones.

  1. En mercados nuevos y en sectores con mucha innovación, es muy difícil, cuando no imposible, determinar estimaciones fiables de la rentabilidad de los proyectos. Hay demasiados factores desconocidos para poder hacerlo. En consecuencia, tiene poco sentido calcular un coste de sustitución.
  2. La situación de cada inversión evoluciona con el paso del tiempo. Si quisiéramos tener una versión al día del coste de oportunidad, habría que ir actualizando no solo los datos de los proyectos reales, sino también modificar las hipótesis de las inversiones alternativas. Y eso no es ni muy fácil ni muy práctico.
  3. Como hemos comentado antes, las decisiones empresariales no son exclusivamente económicas, por lo que valorar proyectos en función de su coste de oportunidad puede ser excesivamente simplificador.

Resumen

El coste de oportunidad es una noción económica que puedes usar para tomar una decisión informada sobre tus inversiones y la asignación de recursos en tu empresa.

Funciona muy bien en sectores económicos maduros, donde hay mucha información disponible sobre rentabilidad de proyectos. No es tan útil para sectores innovadores.

 

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