Como internacionalizar tu empresa para seguir creciendo

internacionalizar empresaLa internacionalización es una estrategia de crecimiento que ha demostrado sus beneficios. Muchas de las marcas más conocidas están presentes en varios continentes. ¿Cómo internacionalizar tu empresa o negocio? Tienes varias opciones, desde la simple exportación hasta la implantación de filiales en otros países. Vamos a ver oportunidades y consejos.

Adaptarse a la cultura y al idioma

Es una recomendación muy importante. Internacionalizar una empresa significa en muchos casos adaptarse a una nueva cultura, que suele ir de la mano con un idioma diferente.

Es fundamental que estudies el mercado y algunos de los aspectos culturales más importantes del país donde piensas operar. Es posible que prácticas que parezcan naturales en España no sean aceptables en otro lugar. Infórmate.

Para no equivocarte con el idioma, será recomendable que contrates a profesionales que dominen otras lenguas, y también que te apoyes en una empresa de traducción para adaptar toda tu comunicación, la descripción de tus productos, tu página web, etc. Tienes que tener un alto nivel de exigencia, la misma que tienes en español.

Y no creas que por internacionalizar tu empresa hacia países hispanohablantes no tendrás que adaptarte. Cada país usa una versión ligeramente diferente del español, y pese a todos los puntos en común, existen ciertas diferencias culturales.

Las dos opciones para internacionalizar una empresa

La exportación

La forma más rápida y económica de internacionalizar tu negocio es optar por la exportación de tus productos o servicios. Evidentemente, en el caso de los servicios, hablamos de casos en los cuales se puede atender las necesidades de los clientes a distancia, como por ejemplo a través de una plataforma digital.

Es una solución rápida y económica porque no tienes que invertir en una estructura en el país de destino. Simplemente te apoyas en distribuidores locales, o incluso vendes directamente a los clientes, mediante la prospección telefónica o yendo a salones internacionales de tu sector.

La contrapartida de esas ventajas son algunos inconvenientes específicos de la exportación:

  • Los plazos de entrega (imagínate cuando tienes que mandar tu producto por barco al otro lado del mundo).
  • Los costes de transporte, aduanas y seguros de créditos y riesgo de cambio.
  • Un conocimiento menor de los mercados internacionales, ya que siempre se trabajan desde la distancia.

Sin embargo, exportar es una excelente forma de ver si tus productos tienen demanda en un país en concreto, y puede ser un primer paso hacia una internacionalización más completa de tu negocio.

La implantación en un nuevo país

Ya estamos hablando de palabras mayores. Implantar una oficina de representación, una filial o incluso un sitio de producción en otro país. Es decir, a todos los efectos, convertir tu empresa en una multinacional.

Como ves, hay varios grados de implantación.

  • Puedes limitarte a tener una oficina de representación, con un equipo reducido, que se apoya en distribuidores, pero que es parte de tu empresa y tiene la conexión directa con el mercado y el país.
  • Un paso más avanzado es optar por abrir una filial. Se trata de una empresa, con su propia red de comerciales y su propia contabilidad. Es una inversión mayor pero también tiene la ventaja de una mayor integración en el mercado y una menor dependencia de terceros. En este caso seguirías vendiendo un producto o servicio elaborado en España.
  • Finalmente, si las perspectivas del mercado lo permiten, puedes optar por abrir un sitio de producción en el extranjero, tanto en el caso de productos como si se trata de servicios. De esa manera, ganarías mucho en plazos de producción, ya no tendrías que pagar aranceles ni tantos gastos de transporte. Además, en muchos países, el coste de la mano de obra podría ser más económico que en España.
  • Una variación de lo anterior es simplemente adquirir una empresa de tu mismo sector en otro país. Puede ser más caro, pero es mucho más rápido, y además adquieres el conocimiento de un equipo que ya lleva tiempo operando en el país.

Claro que implantarse en otro país tiene algunas complicaciones. La inversión es un aspecto clave, pero también hay que considerar los aspectos normativos y administrativos, que son diferentes en cada país.

Algunas recomendaciones antes de internacionalizar tu empresa

Estudia los países con mayor proyección a medio y largo plazo. Volviendo la mirada atrás, parece evidente que elegir China como opción de internacionalización era una buena idea hace 20 años. Pero el mundo siempre presenta zonas geográficas con un fuerte potencial de desarrollo. Tienes que analizar donde te interesa expandirte. Dependerá mucho de tu sector.

Busca apoyo con los organismos públicos especializados, como el ICEX, una entidad pública empresarial de ámbito nacional que tiene como misión promover la internacionalización de las empresas españolas y la promoción de la inversión extranjera.

Mira lo que hacen las empresas más innovadoras de tu competencia. Si ves que algunos competidores exportan a otros países, puedes intentar emularlos de forma inteligente.

 

¿Y tú? ¿Estás pensando en convertir tu negocio en internacional? ¿Ya lo has hecho? Puedes compartir tu experiencia en nuestra sección de comentarios.

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