Soluciones bancarias para financiar el circulante de tu empresa

La gestión empresarial del día a día obliga a las empresas a encontrar soluciones de financiación para sus activos corrientes, como las existencias o las cuentas de clientes pendientes de cobrar. Vamos a detallar en este post las diferentes opciones para financiar el circulante, que ya habíamos visto por encima en un artículo previo sobre los productos bancarios para las finanzas de una empresa.

¿Por qué financiar el circulante?

El importe de los activos y pasivos a corto plazo pueden variar bastante en una empresa, provocando tensiones en la tesorería. La costumbre de efectuar transacciones a crédito entre empresas es uno de los motivos que explican la necesidad de encontrar herramientas para financiar el circulante, pero no es la única. En muchas empresas industriales o de distribución, el valor de las existencias puede variar significativamente en algunos momentos del año, por culpa de las variaciones en las ventas, de anticipación de reducción de producción, etc.

Los principales elementos del circulante:

Activos a corto plazo:

  • Cajas y bancos
  • Clientes y deudores (incluidos deudores de impuestos)
  • Existencias

Pasivos a corto plazo:

  • Créditos bancarios a corto plazo
  • Proveedores y acreedores (incluidos acreedores de impuestos)

Hay más elementos, pero he citado los principales para dar una visión sintética del circulante.

Ahora miremos lo que ocurre cuando una empresa de distribución compra una gran cantidad de productos para poder venderlos a sus clientes:

  1. En un primer tiempo, como el proveedor ha dado unas condiciones de pago con crédito a 45 días, la subida de existencias se compensa con la subida del saldo de cuentas de proveedores. En este momento, nuestro proveedor nos está financiando.
  2. Empezamos a vender, pero nuestros clientes también pagan a 45 días, por lo que cuando nos toca paga al proveedor, una parte del saldo de existencias ha bajado, pero solo para ir incrementando el saldo de cuentas de clientes. En ese momento, solo hay dos opciones: o se dispone de dinero en cuenta, o hay que pedir un crédito bancario (o cualquier tipo de financiación).
  3. Finalmente, los clientes van pagando y la situación de tesorería se va saneando, permitiendo devolver el crédito.

En ese ejemplo, se nota como la necesidad de financiación adicional puede ser para una duración relativamente corta (unas semanas o meses), pero es muy difícil determinar tanto el plazo necesario como la cantidad que se puede necesitar, ya que influyen muchos factores. Un cliente puede decidir comprar o no, y pagar hoy o dentro de 3 meses. Siempre hay cierto nivel de incertidumbre.

De allí que las empresas necesitan soluciones bancarias flexibles para financiar el circulante.

Productos bancarios para financiar el circulante

La póliza de crédito

También se conoce como línea de crédito. El principio es muy sencillo. El banco otorga, por una duración limitada (generalmente un año), la posibilidad para una PYME o un autónomo de tener acceso a una póliza de crédito, con un límite.

La ventaja principal es que (casi) solo se paga lo que se usa. Pongamos que obtenemos una línea de 50.000€. Durante meses, puede que no usemos nada de la póliza, pero luego llega un momento de subida de actividad y hace falta adelantar 30.000€. Se coge el dinero necesario, y en cuanto se cobra se devuelve, con los intereses correspondientes, calculados sobre los 30.000€.

El inconveniente suele ser el coste. Suele haber una comisión de apertura (y renovación a cada vencimiento) sobre el importe total de la línea de crédito, que puede representar hasta el 2%. Por eso el “casi” anterior. Y las comisiones sobre el dinero dispuesto pueden ser importantes.

El factoring

En este caso, lo que se hace es ceder el cobro de las facturas a una entidad financiera. A cambio, se recibe el dinero en el momento de la cesión. La ventaja es que permite adelantar el cobro de las facturas, y es una solución flexible, ya que decides si llevas tus facturas al factoring o no.

Pero no necesariamente transmites el riesgo de impagados a la entidad financiera. Hay dos tipos de soluciones. En el factoring con recurso, si el cliente finalmente no paga la factura, la entidad vuelve hacia ti para cobrar la cantidad. En el factoring sin recurso, la entidad asume los posibles impagos.

¿Inconvenientes del factoring? El precio, especialmente en el caso del factoring sin recurso (para compensar el riesgo). Además, en la práctica, las entidades van a querer quedarse con lo mejorcito de tu cartera de clientes, para no arriesgar nada.

El confirming

En este caso, funciona al revés. Ya hemos visto que en el caso del factoring se subcontrata el cobro de las facturas. En el confirming lo que se hace es subcontratar el pago de las facturas a proveedores. Las empresas que usan este servicio lo hacen para simplificarse la gestión administrativa y para conseguir mejores condiciones con sus proveedores. Porque el confirming implica también permitir a los proveedores que cobren antes, lo que da un argumento de peso en cualquier negociación comercial.

El inconveniente principal del confirming para financiar el circulante es que no depende de ti, sino que tienes que coincidir que tu cliente usa este servicio.

Llevar efectos al descuento comercial

En España, muchas empresas siguen usando métodos como pagarés y letras de cambios para pagar a sus proveedores. Cuando recibes uno de esos efectos, tienes la opción de cobrarlo al vencimiento, pero también puedes solicitar a tu banco que te adelante el dinero, usando la opción del descuento comercial.

Es una solución que es bastante flexible, y su coste depende de las condiciones negociadas con la entidad financiera. Hay diversos costes como comisiones, intereses, tasas (el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados) que pueden hacer que salga cara. Además, si finalmente el cliente devuelve el pagaré, el banco vuelve a cobrarse el dinero que había adelantado.

Anticipo de facturas

Esta vez, no hay efectos comerciales. Tampoco se ceden las facturas a la entidad (a diferencia del factoring). Presentas a tu banco un justificante de los ingresos previstos (normalmente sus facturas de venta a crédito), para obtener el dinero por adelantado. Es un sistema muy parecido al descuento comercial, pero un poco más sencillo, porque no dependes de la recepción de los efectos comerciales de los clientes ni tienes que pagar tasas.

 

Como ves, casi todas las soluciones para financiar el circulante pasan por adelantar el cobro de las facturas. Solamente una, la póliza de crédito, es independiente de tu ciclo de facturación.

En un próximo artículo detallaremos las opciones de financiación para inversiones.

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