Productos bancarios para financiar tu empresa

La financiación es un elemento fundamental para una empresa, y existen múltiples soluciones para conseguir el dinero necesario a la actividad del negocio. Vamos a dedicar tres artículos específicamente a la financiación bancaria. Empezaremos por listar en este post los principales productos financieros disponibles. Más adelante, publicaremos artículos específicos para las dos grandes necesidades que tienen las empresas: financiar las inversiones y financiar el circulante. Evidentemente, las herramientas son distintas.

La diferencia entre circulante e inversiones

¿Por qué voy a hacer dos bloques en este artículo y escribir dos posts detallados? Simplemente porque hay bastante diferencia entre la financiación de una inversión y la de la actividad diaria de la empresa y de su circulante.

  • Cuando la empresa invierte en maquinaria, edificios, elementos de transporte o cualquier otra cosa, está apostando por generar unos ingresos a largo plazo, gastándose una cantidad importante ahora. La necesidad de financiación está limitada en el tiempo, aunque por supuesto, más adelante se puede volver a necesitar invertir para ampliar o renovar activos. Resumiendo: la financiación de inversiones (o activos fijos) se hace a largo plazo y normalmente buscando un retorno.
  • Pero la empresa también necesita poder financiar su día a día, especialmente sus activos corrientes (a corto plazo), también llamados circulante, como existencias o saldos a cobrar de los clientes. Esas necesidades pueden variar notablemente en función de la actividad. Por ejemplo, un buen trabajo de venta puede traducirse en un incremento de las existencias y después de las cuentas a cobrar, y hasta que no se cobren las operaciones, habrá un desajuste en la tesorería de la empresa. Resumiendo: la financiación de circulante se hace a corto plazo.

Principales productos bancarios para financiar inversiones

  • El crédito clásico. El banco presta un importe determinado, con un plazo y un interés. Se calcula un cuadro de amortización y la empresa tiene que pagar mensualidades, después de un eventual periodo de carencia. La empresa es propietaria del bien y tiene que pagar el IVA del activo en el momento de la compra.
  • El leasing (operativo o financiero). El leasing es un alquiler con opción de compra al finalizar el contrato, por lo que la empresa puede pasar a adquirir el activo. La diferencia entre leasing financiero y operativo suele producirse al nivel del precio la opción de compra. Si está al nivel de mercado, es un leasing operativo, si está a precio rebajado es un leasing financiero, entre otras diferencias.  En el leasing, la empresa es arrendataria del bien y solo paga las cuotas mensuales. Además, no tiene obligación de ejercer la opción de compra al final del contrato.
  • El renting. Se trata de un contrato de alquiler en el qué no existe opción de compra. La empresa que proporciona el renting incluye servicios para asegurar que el activo pueda funcionar correctamente (mantenimiento, seguro). La empresa es arrendataria y solo paga las cuotas mensuales.
  • El lease back y el rent back. En esencia, son leasing o renting, pero la diferencia radica en su origen. La empresa, para conseguir liquidez, vende a la entidad financiera un activo que tiene en propiedad, y la entidad se lo alquila de vuelta.

Detallaré más esos productos de financiación en un artículo dedicado, destacando las ventajas y los inconvenientes de cada opción.

Principales productos bancarios para financiar circulante

  • La línea de crédito, o póliza de crédito. Es un poco el equivalente al descubierto autorizado que puede tener un particular. El banco permite a la empresa tirar de una línea de crédito hasta un máximo. La empresa paga mensual o trimestralmente unas comisiones sobre el uso que hizo de la línea de crédito.
  • El factoring. La empresa cede el cobro de sus facturas de clientes a una entidad financiera, lo que le permite adelantar el cobro de sus ventas a crédito. Existen varias modalidades, con un factoring sin recurso o con recurso. En el primer caso, si se produce un impagado, está a cargo de la empresa de adquirió la deuda, en el segundo, es responsabilidad de la compañía que cedió sus facturas.
  • El confirming. Consiste en confiar a una entidad financiera la gestión de los pagos a proveedores. La ventaja para la empresa que contrata este tipo de servicio es simplificarse la gestión y poder negociar buenas condiciones con sus proveedores, ya que estos se pueden beneficiar del pago anticipado de sus facturas. Para la empresa que vende a crédito, solo se puede usar el confirming si el proveedor tiene contratado este servicio.
  • Llevar efectos al descuento comercial. Los pagarés, letras de cambio y otros documentos de pago se pueden llevar al banco para un cobro anticipado, mediante una comisión. El riesgo de impago recae sobre la empresa, la entidad financiera se limita a adelantar el dinero.
  • Anticipo de facturas. En este caso, la empresa presenta a su banco un justificante de los ingresos previstos (normalmente sus facturas de venta a crédito), para obtener el dinero por adelantado. Es un sistema muy parecido al descuento comercial, pero más sencillo, porque no depende recibir los efectos comerciales de los clientes, y no conlleva el pago del Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados.

Como puedes ver, la mayoría de las soluciones de financiación del circulante tienen que ver con anticipar los cobros de las facturas a clientes. En unos días publicaré un artículo más extenso sobre esos productos para financiar los activos corrientes, donde hablaré de las ventajas y los inconvenientes en detalle. Sigue el blog si no te lo quieres perder.

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