Como financiar los activos fijos (inversiones) en tu empresa

como financiar los activos fijosHace unas semanas publiqué dos artículos sobre la financiación de empresas. El primero, más general, listaba las diferentes soluciones bancarias a disposición de una empresa. El segundo detallaba específicamente la financiación del circulante. Me había dejado el artículo sobre como financiar los activos fijos, es decir las inversiones, y lo voy a detallar ahora. No me limitaré a las soluciones puramente bancarias.

¿Qué son los activos fijos?

No pretendo hacer una ponencia de contabilidad, pero antes de explicar qué soluciones tienes para financiar las inversiones en tu empresa, me parece importante definir de lo que estamos hablando.

Definición de un activo fijo

Un activo fijo es un bien material o inmaterial que se queda en la empresa. No está sometido al ciclo económico a corto plazo. Tiene una vida útil de varios años. Como se queda en la empresa, se le suele llamar también inmovilizado.

Una inversión se suele referir al hecho de comprar un activo fijo. Aunque, a veces, por un mal uso de lenguaje, se emplea el término de inversión para gastos y compras.

Por ejemplo, se escuchan frases como “hemos invertido mucho en publicidad este año”. La publicidad, salvo excepciones, es un gasto. Si pagas por publicidad online o en televisión, el servicio se consume en el momento.

Sin embargo, si el dinero se usa para instalar un cartel publicitario que se va a quedar años en el tejado de la empresa, se trataría de una inversión en un activo fijo.

Ejemplos de activos fijos

  • El inmovilizado material se compone de activos fijos físicos que sirven al funcionamiento de la empresa. Las obras de instalación, el mobiliario, los equipos informáticos, los vehículos, la maquinaria o los útiles son algunos de los ejemplos más habituales de inmovilizado material.
  • El inmovilizado inmaterial incluye activos diversos como desarrollos informáticos, fianzas, participaciones en sociedades y otros intangibles.

Tratamiento contable de los activos fijos

Contablemente, los activos fijos son, o sorpresa, activos que se registran como tales en el balance de la empresa.

Para reflejar su pérdida de valor, cada año se van depreciando dentro de unos valores incluidos en unas tablas establecidas por Hacienda. La idea es que se va depreciando cada activo en función de su vida útil teórica. De esa manera, el gasto reflejado en la cuenta de resultados se reparte sobre los diferentes años en los que usaremos el activo.

La mayoría de los activos se deprecian, pero algunos se mantienen. Por ejemplo, no tendría sentido ir depreciando una fianza, ya que su valor permanece igual a lo largo del tiempo.

Diferencia entre financiar inversiones y financiar el circulante

Con esas pequeñas explicaciones, creo que se entiende muy bien que financiar una inversión es algo muy diferente a financiar el curso normal de la empresa.

Cuando se compra un activo fijo, hay que desembolsar una cantidad importante en el momento, para un bien que va a generar ingresos a lo largo de varios años (su vida útil).

Visto así, se entiende perfectamente que la solución de financiación también se plantee a largo plazo, con créditos y préstamos de varios años. Financiar una inversión con soluciones pensadas para el circulante (como una línea de crédito) sería un grave error desde el punto de vista financiero. Provocaría un desequilibrio importante de las finanzas de la empresa.

Un activo fijo es un activo a largo plazo, y como tal, lógicamente, tiene que ser financiado por pasivos a largo plazo.

Como financiar los activos fijos: 5 opciones

Los excesos de tesorería de la empresa

Si la empresa ha generado en años anteriores una gran cantidad de tesorería que no se necesita para el funcionamiento del día a día del negocio, entonces se puede usar esos fondos para invertir.

No voy a explayarme más sobre el tema. Creo que cualquier empresario que tenga suficiente cash para financiar todas sus inversiones no tendrá mucho interés en leer un artículo sobre como financiar los activos fijos. ¿Me equivoco?

Una ampliación de capital

Otra estrategia interesante es pedir a los accionistas que financien las inversiones de la empresa. En concreto, se hace una ampliación de capital, que resulta en un incremento de la tesorería de la empresa, y se usa el dinero para comprar los activos fijos necesarios.

En teoría está muy bien, pero muchas veces los accionistas no están dispuestos a meter más dinero en la empresa, y prefieren que se opte por la financiación por deuda bancaria. Después de todo, su responsabilidad está limitada al capital invertido, y prefieren no tener que aumentarlo, salvo que sea muy rentable.

Un crédito clásico

Cualquier persona que haya tenido que solicitar una hipoteca sabe como funcionan un crédito clásico. El banco proporciona una cantidad, que tienes que devolver poco a poco, mes a mes, a cambio de un tipo de interés.

Aunque es un tipo de financiación muy habitual en el caso de los particulares, las empresas no lo usan tan a menudo, y uno de los motivos es la financiación del IVA.

Me explico. Pongamos que necesito invertir 500.000€ en un proyecto de inversión. Si el proyecto lo hago yo y lo financio con un préstamo clásico, a corto plazo necesitaré desembolsar 605.000€, contando los 105.000€ de IVA de los activos comprados.

Ahora bien, como empresa puedo ir compensando el IVA con las cantidades que voy a percibir para ese impuesto. Pero puede que tarde mucho tiempo en hacerlo. Peor, es posible que mi actividad genere poco IVA. Sería el caso si exporto mucho, por ejemplo.

En cualquier caso, me veo obligado a financiar 105.000€ adicionales. Si lo hago a través del crédito, me cuesta más en intereses. Si lo hago de otra forma, perjudico mi tesorería durante un largo tiempo.

Otro motivo en contra de este tipo de financiación es que incrementa mucho el balance.

Financiar los activos fijos con un leasing (o un lease back)

El leasing no es nada más que un alquiler con opción a compra. En lugar de prestarme el dinero para que yo compré el bien, el banco o sociedad de financiación me lo alquila. Por lo tanto, no tengo de desembolsar nada, solo estoy obligado a pagar las cuotas mensuales durante la duración del contrato. Al final del mismo, dispongo de una opción de compra del bien. No estás obligado a ejercerla.

En consecuencia, ya no hace faltar adelantar el IVA de golpe. Es un tipo de financiación mucho más cómodo para el arrendatario, y no es ninguna sorpresa que muchas empresas opten por el leasing.

Una de las limitaciones es que el leasing se asocia a un bien físico concreto. Si tu inversión consiste en comprar el desarrollo de una página web, difícilmente vas a poder conseguir un leasing. Pero es una opción muy común para maquinaria, vehículos, equipos informáticos o bienes inmobiliarios.

El lease back es un leasing, pero en lugar de comprar un nuevo bien, cedes uno que tenías en propiedad a la entidad financiera, que a su vez te lo alquila con opción a volver a comprarlo al final.

El renting (y rent back)

El renting es otro tipo de alquiler financiero. La diferencia con el leasing es que no existe la opción de compra del bien al finalizar el contrato. Como el leasing, permite evitar adelantar el IVA de las inversiones.

Tiene la misma limitación respecto al tipo de bienes que pueden acogerse a la financiación de activos fijos por renting.

El rent back es la posibilidad de ceder uno de tus bienes inmovilizados a la entidad financiera para que te lo alquile de vuelta. No es la opción más frecuenta para financiar activos fijos, pero es interesante.

Prepara un plan de empresa para analizar la necesidad de financiación de tus inversiones

La mejor forma de determinar cuál es el modo de financiación ideal para tus activos fijos es mediante un análisis de tu inversión.

En particular, es importante que análisis el retorno de la inversión, estableciendo un calendario realista de ingresos generados. Los flujos de tesorería futuros son los que tendrán que permitirte no solo cubrir tus pagos operativos, sino también los intereses y la devolución del principal del préstamo. Por lo tanto, es importante tener un buen estudio de rentabilidad del proyecto, plasmado en un plan de empresa como los que preparo yo en mi actividad de consultor.

 

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