Los métodos de valoración de existencias: ¿Cuánto vale tu inventario?

métodos de valoración de existenciasHoy vamos a ver un tema que parece más contable que otra cosa, pero que tiene un impacto sobre los resultados de tu empresa, y me parece interesante. Se trata de los métodos de valoración de existencias. Veremos los tres más famosos: precio medio ponderado (PMP), FIFO y LIFO, aunque ese último no está aceptado por el Plan General Contable en vigor. También hablaremos de depreciación.

¿Por qué calcular un valor para el inventario?

Cuando compras un producto, sea para venderlo con un margen o para consumirlo en tu proceso de producción, puede ocurrir dos cosas:

  • El producto se vende o se consume.
  • El producto se queda en almacén a la espera de ser vendido o consumido.

Si quieres registrar los resultados de tu actividad, no tiene sentido contabilizar el coste del producto en la cuenta de pérdidas y ganancias hasta que se haya vendido o consumido. Hasta que ocurra eso, lo que haces es comprar un activo, que tiene su valor.

Mientras solo se produzcan entradas en el inventario, valorarlo es fácil. Su valor es la suma del precio de compra de los productos.

Pero, ¿qué ocurre cuando vendes algo? Imagina que compraste el mes pasado 100 productos por 50€, y este mes otros 100 por 40€ porque conseguiste un descuento. Tenías 200 productos en tus existencias y ahora vendes uno. ¿Cuánto te ha costado? ¿50? ¿40? ¿45? Como ves, los métodos de valoración de existencias que puedes usar implican una rentabilidad diferente, y un valor diferente para tu inventario.

El más recomendado de los métodos de valoración de existencias: PMP

Creo que el método del Precio Medio Ponderado (PMP) es probablemente el primero que nos dicta el sentido común. En el ejemplo anterior, correspondería a decir que, si compraste la mitad del inventario del mismo producto por 50€ y la otra mitad por 40€, el valor de cada unidad es 45€.

No es muy difícil de calcular, ya que solamente se hace la media ponderada de los artículos que se compran, y se aplica a la salida del producto.

Es el método recomendado por el Plan General Contable, aunque no es el único aceptado.

El método FIFO (First In, First Out)

Dentro de los diversos métodos de valoración de inventario, el segundo más famoso, y también bastante intuitivo, es FIFO. Significa que se considera que primero se venden los productos que se compraron primero.

Quiero destacar aquí que, en un stock homogéneo, no se sabe cuando se compró tal artículo o tal otro. Decidir que se venden primero los más antiguos es una decisión contable, no tiene que corresponder a la realidad de los movimientos físicos.

De hecho, un buen ejemplo de FIFO es el criterio de la Agencia Tributaria para calcular las plusvalías o minusvalías sobre compra venta de acciones. En la bolsa es muy típico comprar acciones de la misma compañía a diversos precios. Cuando vendes parte de tus participaciones, para determinar a cuanto les habías comprado y por lo tanto cual es el resultado de la operación (beneficio o pérdida), tienes que aplicar un método. Para Hacienda, vendes primero las acciones que compraste antes.

En nuestro ejemplo anterior, como primero compré productos a 50€, aplicando el método FIFO, los 100 primeros artículos que venda (o consuma en el proceso de fabricación), se valorizarán a ese precio.

El Plan General Contable también permite usar el FIFO. Como se puede apreciar, en contabilidad siempre hay un poco de margen para usar un criterio u otro. Hace parte de lo que llamo yo la contabilidad creativa.

El método LIFO (Last In, First Out)

Esa vez es el método contrario. Se considera que el primer producto en abandonar las existencias es el último que se ha comprado. Es un método bastante contraintuitivo, y su principal ventaja teórica es poder minorar los resultados en caso de subida de precios.

Imagina que compraste tus productos a un buen precio, y luego un incremento en las materias primas hace que compres mucho más caro. Si valoras tus existencias con el método LIFO, te permite registrar resultados más bajos (ya que los costes son más altos que con los otros métodos). Y con resultados peores se pagarían menos impuestos.

Pero, ese método no es una opción en España. No está permitido en el Plan General Contable.

Otros métodos de valoración de existencias autorizados

Hay otras dos formas de valorar el inventario que merecen una mención.

  • El coste estándar es una forma de estimar los costes en base a históricos, especialmente en entornos industriales donde resultaría muy complicado calcular exactamente el valor del stock. Intervienen muchos factores (materias primas, suministros, mano de obra, eficiencia, etc). Sin embargo, las empresas tienen la obligación de revisar las estimaciones si las condiciones cambian de manera significativa. También es útil en contabilidad analítica.
  • El método de los minoristas consiste en estimar el valor del inventario en base a un margen bruto medio. Eso se debe a que, en el entorno de la distribución, puede haber miles de referencias de productos muy diferentes que además rotan muy rápido. Sería muy complicado seguir los inventarios de cada uno de ellos con su valoración contable exacta. Por eso se permite usar una estimación más aproximada, siempre que se ajuste a la realidad.

La depreciación de los inventarios

Imagina que compraste unos productos pensando que los ibas a vender muy bien, pero realmente no han tenido el éxito que esperabas. Pasa el tiempo y los sigues teniendo en almacén.

Usando un método de valoración de existencias u otro, lo tienes en teoría como unos activos en tu balance que podrías vender algún día.

Pero, la realidad es que no los vas a vender nunca al precio que esperabas. Incluso es bastante probable que no puedas venderlos ni por el precio que los compraste. Por lo tanto, tienes un valor de existencias que no refleja la realidad del patrimonio.

En este caso, podrías aplicar una depreciación al stock de esos productos. Es decir, pasar una pérdida contable por la bajada de valor. Eso sí, si quieres poder deducir esa depreciación en el Impuesto de Sociedades, tienes que tener un criterio justificable. No valen métodos estadísticos generales si no están basados en datos reales. Pero, por ejemplo, si en los últimos meses vendiste por 20€ unos artículos que habías comprado por 40€, tendrás fundamento para justificar que el resto de productos similares ya no valen los 40€ originales.

 

Artículos relacionados

 

¡Compartir es vivir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *