Ayudas para jóvenes emprendedores

ayudas para jóvenes emprendedores

A menudo me preguntan por las ayudas y subvenciones para jóvenes emprendedores. Es legítimo preguntarse lo que se está haciendo en este país para apoyar a un colectivo con una tasa de paro que en ocasiones es superior al 50%. Los jóvenes españoles tienen un alto nivel de formación, y muchos de ellos tienen mucha motivación para hacer cosas. Es cierto que emprender aun interesa a una minoría, pero es algo que podría cambiar con políticas más favorables a los jóvenes emprendedores.

¿Qué ayudas hay para jóvenes emprendedores?

En España las subvenciones para crear una empresa están en mayoría orientadas a las personas en paro. Esto demuestra que, para los políticos, ayudar a emprender se ve principalmente como una forma de crear empleo directo como autónomos. No se plantea tanto con una visión a más largo plazo de ayudar a la creación de empresa para que esa contrate personal. Si fuera así,  las ayudas deberían estar abiertas a todos y no solo a personas en paro.

Descuento en la cotización de autónomos

Cuando se puso en marcha la tarifa plana para nuevos autónomos, estaba reservada únicamente a jóvenes emprendedores. Con el tiempo, el legislador se dio cuenta que era más interesante generalizar esa deducción a todos los nuevos autónomos, independientemente de su edad. En esos momentos, el descuento es del 80% durante el primer año, lo que equivale a una cuota mensual de Seguridad Social de unos 60 euros. El año siguiente, el descuento es del 50% durante 6 meses, es decir una cuota de unos 150 euros. Los últimos 6 meses la rebaja es del 30%, es decir una cuota de unos 200 euros. Después de 2 años, se paga el precio completo, unos 290 euros anuales. En este vídeo se explica cuanto cuesta ser autónomo.

El pago único

Cualquier persona en paro y con derecho a prestación a la que le quede al menos tres meses por cobrar puede solicitar el pago único. Se trata de cobrar en una sola vez el importe pendiente, justificándolo con facturas de inversión.

Normalmente, solo se puede cobrar el 60% del importe de prestación pendiente, con la posibilidad de aplicar el resto (el 40%) a compensar las futuras cotizaciones a la Seguridad Social. Pero como ayuda a los jóvenes emprendedores, tanto los hombres de hasta 30 años como las mujeres de hasta 35 años pueden cobrar el 100%, siempre que lo justifiquen con facturas.

La gran ventaja del pago único es que es un trámite bastante sencillo y rápido. En aproximadamente un mes se cobra la prestación, lo que ayuda mucho en el arranque del negocio.

Ayuda al autoempleo

Se trata de una subvención a fondo perdido, que se solicita una vez que uno se ha registrado como autónomo viniendo de una situación de desempleo. Es una ayuda estatal pero la gestionan las Comunidades Autónomas, cada una con su peculiar calendario. Al igual que el pago único se tiene que justificar con facturas de inversión.

Normalmente, una persona cobra unos 5.000€ de subvención, pero en el caso de los hombres de hasta 30 años la cantidad sube a 6.000€, e incluso hasta los 7.000€ para las mujeres hasta 35 años. De nuevo, se nota un esfuerzo para ayudar algo más a los jóvenes emprendedores.

En teoría la ayuda al autoempleo es una gran subvención, pero tiene dos problemas importantes. El primero es el calendario, que hace que en muchas CCAA, numerosos emprendedores no puedan acceder a la ayuda, únicamente porque se dieron de alta en un periodo que no corresponde con las normas de acceso a la ayuda. En segundo lugar, y mucho más grave está el problema de los plazos. Es habitual que las CCAA tarden dos años en pagar esas subvenciones. Evidentemente, en esas condiciones, esas ayudas no sirven para arrancar el negocio, sino a consolidarlo una vez ya funciona.

¿Qué ayudas para emprendedores jóvenes y mayores deberían existir?

Muchos empresarios que han tenido que montar su negocio insisten en lo mismo: para fomentar la creación de empresa no son necesarias subvenciones, sino que las administraciones no pongan trabas a los emprendedores. Posiblemente a los jóvenes se les tendría que poner aun menos restricciones.

El problema del IVA

Uno de los mayores inconvenientes a la hora de arrancar un negocio es tener que pagar inmediatamente el IVA de las inversiones. Es un dinero que el emprendedor no tendría que pagar, pero como las devoluciones por parte de Hacienda tardan mucho tiempo, la única solución es esperar a que el IVA de las ventas vaya compensando la deuda inicial. Con un IVA del 21% en la mayoría de los conceptos es un problema considerable.

Plantear una exención de IVA para inversiones durante el primer año de inicio de la actividad podría ser una solución, tanto para jóvenes emprendedores como para los demás.

La cotización a la Seguridad Social

Otro problema importante es el importe mínimo de cotización a la Seguridad Social. Muchas personas que piensan iniciar una actividad empresarial son en realidad microempresarios, que calculan unos ingresos por debajo del SMI. En teoría, tienen que pagar la cotización de autónomos, porque tienen una actividad económica habitual, pero con el nivel de ingresos que tienen no es viable.

El descuento de los dos primeros años que he comentado antes solo resuelve ese problema temporalmente. En realidad, la cotización debería ir en función de la facturación, y se podría ir más lejos en la deducción inicial, con una exención total durante el primer año. De hecho, como ayuda para jóvenes emprendedores, para ellos el plazo se podría ampliar a dos años.

Los trámites y licencias

Es perfectamente entendible que existan normas para facilitar el acceso a los minusválidos, proteger el medioambiente, evitar incendios o respetar la tranquilidad de los vecinos, pero en los hechos las normas que rigen temas como las licencias de apertura son muy complejas y en muchos casos desproporcionadas. Provocan una gran inseguridad jurídica porque como es imposible cumplir al 100%, siempre se depende del criterio del funcionario de la Administración Pública.

Al menos, en los últimos años se inventó el sistema de la declaración responsable, que permite a los emprendedores empezar su negocio sin esperar a recibir una licencia. Pero, en el fondo, las condiciones siguen siendo las mismas, puesto que hay que cumplir la misma normativa.

Honestamente, se ha avanzado bastante en la última década, pero queda mucho por hacer. Si queremos ayudas para jóvenes emprendedores que funcionen, tenemos que empezar por simplificar las normas para todos. Y quiero puntualizar que las normas son necesarias, pero cualquiera que haya tenido una experiencia emprendiendo puede contar como la burocracia y requisitos absurdos ponen muchos frenos a la creación de empresa.

 

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