Uno de los principales motivos para emprender un negocio propio es el deseo de ser más independiente y autónomo. A menudo, se suele resumir esta idea con la frase “un emprendedor no tiene jefe”. Pero, si formalmente puede ser cierto, en realidad hay muchas situaciones en los que montar un negocio no te exime de tener que rendir cuentas a terceras personas. En este artículo voy a hablarte de varios “jefes” que impactan notablemente la vida profesional de un emprendedor.
El cliente es el principal jefe del emprendedor
Vender no es fácil, tienes que enfrentarte a mucha competencia. Los clientes son quienes, en última instancia, deciden si tu producto o servicio es valioso. Satisfacer sus necesidades y expectativas es esencial para mantener el negocio a flote. Por eso, la figura más cercana a un jefe que suele tener un emprendedor es el cliente.
De hecho, uno de los empresarios españoles más conocidos y más exitoso, Juan Roig, tiene por costumbre referir al jefe cuando habla del cliente de Mercadona. Es una manera de que toda la empresa tenga claro para quien trabajan.
Si tu negocio depende de uno o pocos clientes, probablemente la relación que tendrás con ellos será muy parecida a la de un empleado con su jefe. Sin embargo, si tienes multitudes de clientes pequeños, el paralelismo con la jerarquía empresarial es bastante menor.
Tus socios
Si inicias un negocio con socios, evidentemente no vas a tener la misma libertad y autonomía que si emprendieras en solitario. Os tendréis que poner de acuerdo en muchos temas estratégicos, y lo normal es que haya cierto nivel de fiscalización y control por ambas partes, simplemente para saber como van las cosas en aquellas áreas que gestiona la otra persona.
Los socios no son realmente jefes en el sentido tradicional, sin embargo, tendrás que rendir cuentas y llegar a acuerdos en muchos aspectos.
Los que te financian
El dinero viene con ataduras importantes. Evidentemente, si tienes inversores, van a querer sacar una buena rentabilidad al capital que han metido en la empresa, y para ello ejercerán algún tipo de supervisión. El término “rendir cuentas” se puede aplicar literalmente en este caso, ya que tendrás que justificar los resultados obtenidos y explicar los planes de futuro.
Si te financias con un préstamo o cualquier producto bancario, quien haya arriesgado su dinero también va a querer algo de control sobre lo que haces, y no limitarse simplemente a comprobar que cumples con tus compromisos de pago de intereses y devolución de principal. Y lo mismo puede ocurrir si un proveedor te otorga una línea de crédito. Necesitará saber hasta qué punto está arriesgando su dinero.
Los empleados y colaboradores
En una empresa pequeña, el emprendedor suele ser el jefe directo de sus trabajadores. Pero la relación va en ambos sentidos. Como eres el responsable último de temas como la política salarial, el ambiente en el trabajo, y muchos más temas, tendrás que gestionar las peticiones que puedan tener tus colaboradores, además de sus necesidades de ayuda y orientación. Todos esos aspectos humanos no son sencillos.
Las leyes y regulaciones
Cuando tienes un negocio propio, eres mucho más consciente del impacto que tienen sobre tu actividad las normativas y regulaciones vigentes, en temas fiscales, laborales, ambientales, y muchos más. Pero no solo existen esos límites que en ocasiones pueden ir en contra de tus objetivos u estrategias. También hay que tomar en cuenta que las leyes cambian a menudo, y con impactos muy significativos para las empresas.
Los gigantes digitales
Mientras escribo este artículo estoy pensando en el impacto tremendo que tiene, para un emprendedor digital como yo, el algoritmo de Google. Dejar de aparecer en los resultados del buscador tiene un efecto directo en la facturación. Y digo Google como podría decir Facebook, Instagram, o Youtube, según la herramienta principal del emprendedor. Así que, de alguna manera, muchos de los servicios que usamos también son nuestros jefes.
¿Entonces? ¿Un emprendedor no tiene jefe?
Diría que es una verdad a medias. En muchos casos los emprendedores tienen que convivir con diversos interlocutores a los que tienen que rendir cuentas o que les fijan límites y peticiones. Sin embargo, también es cierto que el emprendedor puede tener mucha autonomía y libertad.
Imagina un negocio que tiene muchos clientes pequeños con los cuales no hay interacciones presenciales. Si el emprendedor no tiene socios, se ha financiado con sus propios ahorros y tampoco tiene empleados, entonces es posible que pueda afirmar que, para él, emprender significa no tener jefe.
¿Eres emprendedor/a? ¿Consideras que no tienes jefe? ¿O sientes que las obligaciones profesionales de tu día a día se pueden asemejar a la de un empleado en algunos aspectos? ¡Cuéntamelo en la sección de comentarios!
Graduado de ESSEC en Administración de Empresas, soy un profesional con más de 25 años de experiencia en finanzas empresariales. Tras trabajar una década en varias multinacionales, llevo desde 2010 asesorando a emprendedores en mi consultora. Tengo dos áreas principales de conocimiento. Soy experto en el tema emprendedor, y hablo en particular de ideas de negocio, plan de empresa y gestión. Además, me he ido formando a lo largo de los años sobre SEO, marketing digital y negocios online en general.
