Como ser un buen jefe y conseguir tus objetivos profesionales

como ser un buen jefe¿Acabas de ascender a un puesto de responsabilidad? ¿Has decidido montar tu empresa y estás pensando en contratar a un equipo? Quizás te estés preguntando como ser un buen jefe. Para ayudarte en el delicado ejercicio del liderazgo te he preparado una serie de consejos. Hay muchos estilos válidos para gestionar equipos y conseguir objetivos. Seguro que encuentras el tuyo.

Mejora tus aptitudes y habilidades

Si quieres ser un buen jefe, tienes que empezar por hacer un trabajo sobre ti mismo. Eso implicará formarte, leer, aprender y practicar. Tendrás que ser bueno en tu trabajo, y también aprender a gestionar un equipo. Algunas personas nacen con un don para liderar, pero a la mayoría de la gente les hace falta aprender. Se humilde, paciente y dedicado. Tienes que mejorar tu perfil profesional mediante la incorporación de nuevas habilidades y aptitudes y el refuerzo de otras.

Organiza las tareas

Es el papel fundamental de un jefe. Tienes que decidir cómo organizar los procesos dentro de tu equipo. Vas a asignar tareas,  responsabilidades y objetivos a cada persona. Es una labor fundamental, porque una buena organización permitirá alcanzar los objetivos que te fijaste (o fijaron para ti). Puedes estar en una de esas dos situaciones:

  1. Has heredado un equipo y una estructura. En este caso, estás de suerte, porque solamente tendrás que analizar la situación y aportar mejoras si lo requiere. Aprovecha la oportunidad para recibir las opiniones de las personas de tu equipo sobre los puntos de mejora. Tómate un poco de tiempo para ver las cosas con perspectiva, y decide los cambios.
  2. Se trata de una organización nueva. Tienes que definir cada puesto de trabajo desde el inicio. Incluso contratar gente. Eso cuesta más. Puedes implementar un sistema de ensayo y error, e ir corrigiendo a medida que vayas viendo lo que funciona y lo que no. De nuevo, no olvides involucrar a las personas para que sugieran ideas. Ellas son las que están desarrollando las tareas y sus opiniones son valiosas.

Aprende a delegar

Ser un buen jefe es tomar las decisiones estratégicas y difíciles para el equipo. Pero eso no significa tomar todas las decisiones. Por desgracia, demasiados empresarios y managers tienen dificultad para establecer un límite entre lo que tienen que controlar y lo que no.

Te propongo una solución: fija objetivos a cada uno de los miembros de tu equipo. Después, déjales un buen margen de libertad para que lo consigan, dentro de las pautas y procedimientos marcados. Hazles saber que estás allí si tienen dudas, y que estarás controlando la evolución, pero que están a cargo de sus tareas.

Lo ideal para un jefe es cuando todo funciona en su ausencia. Significa que has organizado las cosas bien y que las personas no dependen de ti para todo. Es decir, el mejor líder es el que en apariencia no hace falta. Por supuesto, en realidad el jefe es necesario. Tiene que tomar las decisiones importantes, resolver conflictos y mucho más. Pero vas captando la idea: aprende a delegar.

Ponte al servicio de tu equipo

Como manager, es lógico que exijas cierto nivel de resultados a las personas de tu equipo. Pero no deberías ser siempre el que pide. Ellos también necesitan tu ayuda, tus orientaciones y tus consejos. Tienes que transmitirles que pueden acudir a ti cuando lo necesiten, y que les ayudarás si necesario.

No me malinterpretes, si hay alguien muy dependiente en tu equipo que te pide tu opinión para todo, no puedes hacer de niñera. Tienes tus propias responsabilidades y objetivos que cumplir. Pero no hablo de este caso extremo, sino de las situaciones en las que los empleados no se atreven a molestar al jefe para resolver una duda. Lo hacen porque temen su reacción. No deberían temerte. Deberían verte como una persona más del equipo.

Lidera con el ejemplo

Es un consejo que leerás en muchos sitios que hablan de liderazgo. Y es obvio. No puedes pretender que tu equipo se desenvuelva de una forma si tu comportamiento está en contradicción total con esas directrices. ¿Quieres ejemplos?

  • Si estás aplicando una política de restricción de gastos, empieza por reducir los tuyos. Viaja en turista como los demás.
  • Si quieres que tu equipo sea transparente contigo, se transparente con ellos.
  • ¿Quieres ética y compromiso? Demuéstralo tú primero.

Decide y acepta las consecuencias

Hay algo peor que tomar una decisión equivocada, y es no tomar una decisión o demorarla demasiado. No tengas miedo. Infórmate, analiza rápido, y actúa. Si te equivocas, acepta las consecuencias y corrige. Como jefe, vas a tener que tomar muchas decisiones de todos los tipos. No puedes quedarte en un estado de análisis – parálisis.

Trabaja la comunicación con tu equipo para motivarlo

Una buena comunicación es uno de los pilares para ser un buen líder. Es a través de la comunicación como se motivan a las personas. Hay que reconocer que no es fácil, pero se puede aprender. Aquí te doy algunas recomendaciones:

  • Nunca critiques a alguien en público. Si tienes reservas sobre una actuación, ten una conversación privada con la persona donde le explicas las cosas de manera constructiva.
  • No te limites a informar de los puntos a mejorar, resalta también los logros. De hecho, cuando valores el desempeño de una persona, empieza por los puntos de mejora y acaba con las cosas positivas. No lo hagas al revés. Es un truco psicológico muy útil.
  • Escucha lo que tienen que decirte. A veces, incluso tendrás que hacer algo de coaching.
  • Transmite seguridad y claridad. Aunque no estés seguro de ti mismo, tienes que mostrar que lo tienes claro. Sino la gente no te tomará en serio.
  • Mantén siempre la calma y las formas. Ser un líder puede representar muchas horas de trabajo, mucho estrés y situaciones complejas. Pero eso no es una excusa. Si quieres ser un buen jefe tienes que siempre actuar profesionalmente.

Resuelve los conflictos

Esa es la parte que la mayoría de los managers quieren evitar. Pero viene con el puesto. Cuando tienes a tu cargo a un grupo de personas, en algún momento van a surgir conflictos. Los que tengas directamente con cada persona son más fáciles de resolver, porque eres parte implicada. Luego están los conflictos entre personas de tu equipo, o con terceras personas dentro o fuera de la empresa. Esos son más complicados, pero tendrás que resolverlos también.

Es lo mismo que comenté antes respecto a la toma de decisiones. Dejar un conflicto sin resolver es muy malo para el ambiente laboral, la motivación y los resultados. Es mejor aportar una solución, aunque haya que pasar por un mal trago.

Mide lo que es importante

¿Cómo vas a saber si se cumplen los objetivos si no los mides? Aquí tienes que tener cuidado en escoger unos indicadores fiables y fáciles de seguir. Perder el tiempo en elaborar muchas hojas Excel es muy tentador cuando eres un manager. Los indicadores son fundamentales, pero tienen que ser optimizados y funcionales.

Cuando organizaste el trabajo, fijaste objetivos a cada persona. Tendrás que medir los resultados individuales, además de los resultados del conjunto del equipo.

Trabaja con lo que tienes

Me parece una recomendación muy importante. A menudo en las empresas heredas una situación de personal. Hay gente muy profesional, muy organizada y efectiva. También hay gente menos productiva, que lo intenta pero no destaca por su excelencia. Es difícil tener el equipo perfecto.

Frente a esa situación, tienes tres opciones:

  • Despedir a las personas con un bajo rendimiento. Eso raramente es posible, salvo que seas el dueño de la empresa o que tengas un puesto muy alto. Además puede salir muy caro por la indemnización. Y, sobre todo, no siempre es muy justo ni ético.
  • Quejarte de que no alcanzas tus resultados por culpa de las personas de bajo rendimiento. Eso lo hacen muchos managers. Pero yo lo veo como una forma de diluir la responsabilidad.
  • Aceptar que no tienes un equipo perfecto, y trabajar con lo que tienes. Si te han tocado personas poco productivas, tendrás que ver qué tareas les puedes asignar para que ayuden al equipo dentro de sus posibilidades. Y te apoyarás en las personas con mayor rendimiento para compensar.

Sin duda, la tercera opción es la más responsable, la más efectiva, y la que deberías tomar si buscas como ser un buen jefe.

Aprende de otros líderes

Si te acaban de ascender y es tu primer puesto de manager, no dudes en buscar consejo con otros líderes. Por lo general, la gente está muy dispuesta a compartir su sabiduría cuando se le pregunta amablemente. Puedes preguntar a otros managers más veteranos, o incluso pedirle tips a tu propio jefe.

No todos los managers son buenos jefes. De hecho, algunos son bastante malos (ya así es como puedes detectarlos). Pero con un poquito de sentido común y de filtro, sabrás a qué personas dirigirte para obtener consejos.

Forma a tus equipos

La formación cumple dos objetivos importantes:

  • Permite que las personas de tu equipo tengan conocimientos actualizados y adaptados al desempeño de sus puestos de trabajo. Por lo tanto, ayuda a que sean más productivos y a cumplir con los objetivos de la organización.
  • La formación también es una buena herramienta de motivación para el personal. Si siento que la empresa y mi jefe invierten en mí, me siento más motivado para trabajar. Así de simple.

Mantente al día de los aspectos técnicos

Un buen líder debe saber lo que hace su equipo. Idealmente, debería ser capaz de sustituir a un empleado si hiciera falta. Pero no es realmente necesario conocer al detalle las tareas de cada uno. Lo que sí es imprescindible es entender perfectamente lo que hace cada uno y como lo hace. Porque si no, ¿cómo vas a tomar una decisión informada?

Del razonamiento anterior se deduce que un buen jefe tiene que mantenerse actualizado respecto a los aspectos técnicos de su campo. Si surge una nueva legislación que afecta tu trabajo, o si irrumpe una nueva tecnología, no puedes quedarte atrás. Tienes que formarte.

Ten cuidado con la gestión del tiempo

Como ves, el manager tiene muchas responsabilidades, muchas frentes abiertas. Y es muy fácil caer en la tentación de hacer horas y horas para intentar hacerlo todo. Al principio es algo razonable, ya que le pasa a cualquier persona que empieza en un nuevo trabajo. Pero rápidamente se puede convertir en una costumbre, en un estilo de gestión.

No dejes que pase. Tienes que cuidar mucho como gestionas tu tiempo (y el de los demás). No voy a alargar más este artículo, y por lo tanto te recomiendo el post que escribí hace unos meses sobre el tema. Ya verás cómo te ayuda a priorizar y optimizar.

 

¿Y tú? ¿Qué dirías que hace falta para ser un buen jefe? No dudes en compartir tu opinión en la sección de comentarios.

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