¿Cuándo despedir a un empleado?

cuándo despedir a un empleadoCuando tienes un negocio, en ocasiones tienes que prescindir de algunas personas, por distintos motivos que veremos a continuación. Es un momento delicado, que no suele agradar a los emprendedores, pero que a veces es necesario. Hoy vamos a ver cuándo despedir a un empleado. Quiero destacar que no se trata de un artículo sobre la argumentación legal, sino sobre la gestión del negocio.

Principales situaciones que hacen que sea necesario despedir a un trabajador

  1. El error de casting.
  2. Una bajada de productividad.
  3. Falta de flexibilidad en la evolución del trabajo.
  4. Conflictos personales.
  5. Motivos económicos.

Vamos a analizar cada uno de esos casos, porque conocerlos puede permitir evitar errores en la gestión de recursos humanos o en le reclutamiento, y evitar que tener que prescindir de personas más adelante.

El error de casting

Eso sucede cuando contrataste a un empleado que no encaja con las necesidades de tu empresa. Para ello, existe el periodo de prueba, y tendrás que estar pendiente para ver si la nueva incorporación se va adaptando al trabajo. Al principio, todos los trabajadores tardan un tiempo en aprender, pero los hay que después de unos meses no van a dar la talla.

Si después del primer periodo de prueba, tienes dudas, puedes prorrogarlo, y ser franco con la persona, explicándole que en esos momentos no tienes claro su contratación fija. Puede ayudar a la motivación, pero también puede hacer que la persona se busque otro trabajo.

En cualquier caso, en cuanto detectas que te equivocaste en la contratación, es mejor no demorar el despido, y buscar una persona más adecuada. Y, por supuesto, es importante analizar en qué te equivocaste, para no repetir el error con otros candidatos.

La bajada de productividad

Lo normal es que la productividad de un trabajador vaya subiendo con el tiempo, a medida que va aprendiendo el trabajo y descubriendo formas más eficientes de hacer el trabajo. Eso tiene un límite, por supuesto, la productividad no puede estar subiendo siempre. Pero, pasado un tiempo, lo normal es que el rendimiento se mantenga.

Sin embargo, algunas personas se desmotivan, o tienen problemas personales, que les afecta en el trabajo. Si detectas que un empleado ya no rinde como antes, y no tiene un nivel de productividad aceptable para su puesto, deberías tomar medidas.

El despido tiene que ser el último recurso. Si esa persona era capaz de trabajar bien antes, lo lógico es que pueda volver a hacerlo, con la motivación adecuada. Hablando con ella, puedes entender la fuente del problema y aportar soluciones. Sin embargo, si pasa el tiempo y no mejora, el despido acabará siendo inevitable.

De nuevo, la experiencia te tiene que enseñar algo. ¿Perdió la motivación esa persona por algo relacionado con la empresa? Si no quieres que vuelva a pasar con otros trabajadores, será mejor averiguarlo y resolverlo.

Falta de flexibilidad cuando el trabajo evoluciona

Hay personas que se desempeñan genial en un tipo de trabajo, pero que luego tienen dificultades para evolucionar. El problema es que un negocio es una organización que siempre está cambiando, porque se tiene que adaptar a las nuevas realidades del entorno. A menudo, las tareas que hacía un trabajador dejan de ser estratégicas, mientras aparecen nuevas necesidades laborales.

Si la persona que tenías en un puesto de trabajo no es capaz de adaptarse en el nuevo, entonces tienes un problema. Por supuesto, tienes que poner todos los medios posibles para ayudarla en la transición, especialmente al nivel formativo. Pero, al final, manda la productividad.

Si no te queda más remedio que despedir a tu empleado por su falta de flexibilidad, deberás tomarlo en cuenta para próximas contrataciones, y buscar perfiles más polivalentes, si tu empresa siempre está cambiando.

Conflictos personales

¿Qué ocurre si tu empleado desempeña bien su trabajo, pero es una fuente de problemas con el resto de trabajadores? Puede que esos conflictos generen una bajada de productividad en el conjunto de la empresa. O puede que tengas que pasar mucho tiempo haciendo de mediador, cuando tu energía debería dedicarse al desarrollo del negocio.

También es bastante frecuente el caso de una persona que no es especialmente conflictiva, pero a ti no te cae bien. Si es tu negocio, está claro que no tienes porque estar trabajando cada día con alguien con quien no te llevas bien.

¡Ojo! No estoy diciendo que los trabajadores tienen que ser tus amigos. De hecho, estoy bastante en contra de este tipo de prácticas. Creo que es todo más sano cuando hay una diferencia clara entre amistad y relación profesional. Pero a veces las personalidades son tan distintas que acaba afectando tu estado de ánimo y tu productividad.

Sinceramente, creo que tiene que sentirte muy incómodo para recurrir a despedir una persona que trabaja bien y te cae mal. Porque estás tomando un doble riesgo. Luego, es posible que te cueste encontrar alguien que trabaje bien y te caiga bien.

Motivos económicos

Si la empresa no puede sostener la plantilla que tiene en ese momento, porque han bajado las ventas, por ejemplo, tienes que actuar rápido.

Primero, asegúrate de que la bajada de ventas va a mantenerse en el tiempo. Busca información objetiva, no caigas en el optimismo ni en el pesimismo.

Luego, razona como un empresario, y olvida el impacto emocional. Es muy duro tener que despedir a una persona que conoces personalmente desde hace años. Pero, si no lo haces rápidamente, puedes poner en peligro la empresa y la situación de los demás empleados.

Lo comento, porque muchas veces los pequeños empresarios, muy lejos de los comportamientos avariciosos que algunos populistas pintan, arriesgan la supervivencia de sus negocios para no tener que despedir a un empleado, incluso cuando es imprescindible. Y, muchas veces, la consecuencia es que la empresa tiene que cerrar.

Es mejor despedir rápido, y volver a contratar más adelante cuando crezca la demanda, que tardar mucho y perder el negocio.

Como actuar cuando se decide despedir a un empleado

Llegar a un consenso con las otras partes involucradas

Somos errores y cometemos humanos. 😉 Comprueba que tu opinión de despedir al empleado es objetiva, y no tiene que ver con un sesgo de confirmación tuyo porque esa persona te cae mal. Puedes conseguir las valoraciones de otras personas que tienen que opinar sobre el despido.

Tener el visto bueno de un profesional de RRHH

Si no quieres tener problemas después, habla con tu asesor laboral y deja bien atada toda la parte legal. Hay muchos tipos de despidos, con sus indemnizaciones correspondientes, y tienes que usar el apropiado.

Comunicar sin demora el despido al trabajador

Una vez que hayas tomado la decisión, no te esperes. Cualquier demora podría dar lugar a filtraciones, rumores y malos rollos. Es mucho mejor convocar al empleado a una reunión y explicarle que está despedido.

Tener testigos de la reunión

Es mejor no estar solo durante la reunión, principalmente por dos motivos. Primero, nunca sabes cuál puede ser la reacción de la persona despedida. No es agradable recibir este tipo de noticia. Segundo, es bueno tener testigos, por si el empleado se negará a reconocer que se le ha comunicado el despido.

Argumentar los motivos

Sé sincero. Explica los motivos por los cuales has tomado la decisión. Si te trata de una bajada de productividad, aporta elementos contrastados. No se trata de hacer una larga charla, pero tienes que argumentar las razones.

Escuchar los comentarios del trabajador

Lo que pueda decir la persona despedida no va a cambiar la decisión que tomaste. Pero lo recomendable es dejarle la oportunidad de responder, si le apetece. También puede ser una forma de procesar la noticia y desahogarse.

Agradecerle los servicios prestados y facilitarse la salida

No te olvides de agradecerle formalmente a esa persona por el trabajo que ha desempeñado en la empresa. Y, por supuesto, haz que tenga una salida fácil. Tiene que recibir el finiquito y los documentos necesarios con la mayor brevedad, de tal forma que pueda, si lo quiere, solicitar el paro.

 

No es una decisión agradable, pero con este post espero que hayas aprendido un poco más sobre cuando despedir a un empleado.

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