¿Cómo funciona la cesión de facturas (conocida como factoring)?

cesión de facturas factoringCuando los clientes de tu negocio son empresas u organismos públicos, es muy habitual que las condiciones pactadas incluyan un plazo de pago largo. El impacto para la liquidez de tu empresa puede ser muy significativo. De allí que busques soluciones para adelantar los cobros, en particular la cesión de facturas, que se conoce generalmente con el nombre de factoring. Te voy a explicar cómo funciona.

¿Qué es la cesión de facturas?

El problema financiero del pago a plazo

Imaginemos que tienes unos clientes que te han impuesto condiciones de pago muy largas, y que te abonan las facturas a 60, 90 o incluso 120 días. Al mismo tiempo, es bastante probable que para dar el servicio o vender el producto hayas incurrido en pagos a corto plazo. Por ejemplo, habrás pagado el sueldo de la persona que realizó el servicio. O tendrás que haber abonado a tu proveedor el valor del producto.

Si, por un lado, tienes que pagar a corto plazo, y, por el otro, cobras a largo plazo, obviamente te produce un desajuste de tesorería, y te obliga a buscar soluciones de financiación. Puedes solicitar un crédito bancario, pero también hay otra solución: anticipar el cobro de las facturas.

El factoring o cesión de facturas

Como indica el nombre, el factoring consiste en ceder el cobro de las facturas a una entidad financiera. A cambio, recibes el dinero en el mismo momento de la cesión, menos el coste que te cobra la entidad. Hay empresas especializadas como MytripleA, que te ofrecen las diferentes opciones de factoring, para clientes privados o públicos, con condiciones interesantes.

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Las dos modalidades principales del factoring

Si te informas sobre esa modalidad de financiación, te darás cuenta de que hay dos opciones para la cesión de facturas, concretamente con recurso y sin recurso.

  • En el factoring con recurso, cedes la factura, pero no el riesgo de impagado. Es decir que, si la entidad no consigue cobrar lo que te debe el cliente, en última instancia te devolverá la deuda que no se pudo cobrar.
  • Cuando se firma un contrato de factoring sin recurso, en cambio, la cesión de la factura es completa, y cualquier impagado estará a cargo de la entidad financiera.

Por ese motivo, la opción sin recurso suele ser algo más costosa para la empresa que cede sus facturas. Sin embargo, en muchos casos, los clientes que pagan a muy largo plazo son empresas grandes u organismos públicos. Es decir, entidades que no suponen un gran riesgo crediticio. Pero también es cierto que los impagos no siempre vienen por falta de liquidez. Puede que se produzcan litigios sobre los productos o servicios entregados.

¿Cuáles son las principales ventajas de la cesión de facturas?

  • Antes que nada, es una excelente opción de financiación para las empresas que trabajan en sectores en los que los plazos de pago son muy alargados.
  • La flexibilidad es sin duda otro de los grandes beneficios del factoring. Porque puedes ceder las facturas que quieres cuando es necesario. A diferencia de un préstamo, que te aportaría una cantidad fija de dinero para un plazo estipulado, con la cesión de facturas solo te financias cuando identificas posibles tensiones de tesorería.
  • La cesión de facturas también implica una reducción del trabajo administrativo, puesto que, en la práctica, estás externalizando parte del cobro de tus facturas.
  • Además, como la entidad financiera estudia la solidez financiera de tus clientes, te permite tener más información sobre ellos.
  • En caso de optar por el factoring sin recurso, haces la cesión de tus facturas, las cobras y te olvidas totalmente de todo.

Plazos legales y plazos reales

Quizás leyendo este artículo te haya llamado la atención el hecho de que mencione plazos de pago a 90 o 120 días. Te puede haber sorprendido si conoces la ley de 2004 que impone un máximo de 30 días para las administraciones públicas y de 60 días para las empresas privadas. ¿Cómo es posible que se superen esos plazos? La respuesta es muy simple: no se está cumpliendo la ley.

El problema es que se promulgó en su tiempo una ley muy alejada de la realidad del mercado empresarial español. Y, como no se pusieron medios para asegurar su cumplimiento, sencillamente nunca se llegó a aplicar.

Concretamente, en el año 2021, el 66% de los proveedores tuvo contratos o acuerdos comerciales con clientes que les imponían plazos de pago superiores a los permitidos por la ley. Y eso en ambos sectores, público y privado.

No parece que la situación vaya a cambiar a corto plazo, por lo que soluciones como el factoring seguirán siendo muy necesarias.

Vigila siempre tu gestión de cobros

Los saldos de clientes son un punto crítico en la gestión de cualquier empresa. Es importante que los cuides de principio a fin. Desde el establecimiento de unas condiciones de cobro que te sean ventajosas hasta preparar un buen discurso acertando con tus frases para cobrar a los clientes morosos.

Tener saldos pendientes no solo es un coste financiero significativo para tu empresa, también implica el riesgo de no cobrar. Y cuando ocurre, el impacto es mucho mayor a simplemente cancelar una operación de venta. No solo dejas de ingresar un margen, pierdes todos los gastos y costes en los que incurriste para realizar la operación.

Por eso, siempre que estés negociando las condiciones de pago con un cliente, valora la operación en su conjunto. No mires únicamente el margen que te aporta. Analiza el coste financiero y el posible riesgo de impago. En muchos casos, no dispondrás de la fuerza de negociación suficiente para modificar condiciones. Pero en otros sí. Y, al menos, siempre tendrás conocimiento del análisis riesgo / beneficio de cada operación.

Además, con soluciones como el factoring sin recurso, podrás cobrar tus facturas, eliminar el riesgo, y mejorar tu tesorería.

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