FABULAS Y CUENTOS

A veces una pequeña historia ayuda a hacer entender mucho mejor una idea. En este caso, comparto contigo una recopilación de cuentos y fábulas, algunos propios y la mayoría de otros autores. Espero que te ayuden en tu viaje empresarial.

La cucaña imposible: una historia motivadora

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Ya sabes que en el blog me gusta compartir algunos cuentos inspiradores. Algunos son muy conocidos, otros no tanto. Creo que ese es uno de los más desconocidos, pero la historia de la cucaña imposible tiene una moraleja muy interesante y me parece inspiradora. No te la pierdas.

El cuento del caballero y el escudero

cuento del caballero y el escudero

Espero que os guste el cuento del caballero y el escudero, creación 100% personal y artículo nº400 del blog. En la sección de historias y fábulas para emprendedores, tengo la costumbre de alternar cuentos conocidos con creaciones propias. Mi propósito es procurar ilustrar algunos consejos importantes relacionados con la creación de empresa. Hoy toca hablar de la relación con los empleados.

Lo bueno se hace esperar, cuento de las ranas en la leche

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Érase una vez un par de ranas que entrando en un establo, tropezaron y cayeron en el cuenco de la leche recién ordeñada. Las paredes eran muy lisas y el recipiente muy hondo, por lo que pese a todos sus esfuerzos, no conseguían salir.

Una de ellas, la más pesimista, le dijo a la otra: “no tiene sentido seguir intentándolo, estamos atrapadas y vamos a morir”. La segunda rana, más optimista, le respondió: “aguanta, nademos un ratito y ya veremos”.

Estuvieron nadando media hora. Luego la primera volvió a quejarse. “No puedo más, voy a abandonar”. Pero la otra rana la animó nuevamente: “resiste un poco más, vamos, sigue nadando”. Y por otro cuarto de hora las dos ranas siguieron moviéndose en la leche. Diez minutos más tarde la primera volvió a amenazar con abandonar y de nuevo la segunda la convenció para que siguiera.

Pero después de un rato, la rana pesimista, agotada, anunció definitivamente su voluntad de dejarlo. Por mucho que la otra intentará animarla, su decisión fue irrevocable. Dejó de nadar y se ahogó. La segunda, triste por su amiga, prosiguió con su esfuerzo. Solo un cuarto de hora más tarde, la leche se convirtió en mantequilla, el liquido se volvió sólido, permitiendo al animal tener un punto de apoyo para trepar fuera del cuenco. La rana optimista estaba libre.

Moraleja

Como decía Edison: Muchos fracasos de la vida han sido de hombres que no supieron darse cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron. No te abandones. Persevera. Aunque no veas inmediatamente los resultados de tu labor, en muchos casos los logros llegan cuando ya no les esperas.

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La trampa para ratones: una fábula inspiradora que nos enseña sobre la solidaridad

trampa para ratones

Ya sabes que en el blog me gusta compartir historias inspiradoras y cuentos que permitan reflexionar sobre diversos aspectos de la vida, y también sobre los negocios. En esta ocasión, te propongo el cuento de la trampa para ratones, una historia interesante sobre la importancia de anticiparse y de trabajar en equipo.

Fábula de la trampa para ratones

Érase una vez en una granja un ratón escondido en un agujero en la pared. Un día, mientras se asomaba hacia la cocina, vio como el granjero y su esposa organizaban los artículos que acababan de comprar. El ratón enseguida se dio cuenta de que algo iba mal. Habían comprado una trampa para ratones.

Asustado, se volvió a meter en su escondite y de allí corrió a toda velocidad a avisar a los animales de la granja. Pero le recibieron con indiferencia. “Han comprado una trampa para ratones”, le contó a la gallina. El ave se rió. “Lo siento por ti, amigo ratón, pero a mi eso no me preocupa”. Entonces el roedor acudió al cerdo. “Tienen una trampa para ratones”. Y el cerdo le dijo: “tienes mala suerte, rezaré para que no te pase nada”, pero tampoco le hizo más caso. El ratón fue entonces a ver a la vaca, y esa tampoco se inmutó por la noticia: “pequeño ratón, soy una vaca, no tengo nada que temer de una trampa para ratones”.

El diminuto roedor se fue triste de vuelta hacia su escondrijo, determinado a enfrentarse solo a los peligros de la máquina infernal. Durante la noche el ruido característico del resorte de una trampa rompió el silencio. La mujer del granjero se levantó inmediatamente para comprobar cual había sido la presa. Pero con las prisas, no tuvo cuidado, y no se dio cuenta de que lo que la trampa había atrapado era la cola de una serpiente venenosa. El animal, furioso, mordió a la granjera.

El granjero llevó a su mujer rápidamente al hospital, y poco después ella volvió a casa, con una pequeña fiebre. El hombre pensaba que el mejor remedio contra la fiebre era un buen caldo de gallina, así que cogió su hacha y fue a matar a la gallina. Pero la mujer no mejoraba. A medida que su salud iba empeorando, los amigos de la pareja se acercaron a visitarla, y para darles de comer el granjero tuvo que matar al cerdo. Finalmente la mujer murió, y tantas personas vinieron al funeral que al hombre no le quedó más remedio que sacrificar a la vaca para poder tener carne suficiente para todas.

El ratón presenció todos los acontecimientos con gran tristeza. Sus amigos no se dieron cuenta de que cuando un peligro acecha a un solo miembro del grupo, todos están en peligro.

Moraleja

No creas que un evento no vaya contigo porque no te afecta directamente. El mundo es complejo, y todos estamos relacionados por vínculos a veces invisibles. Si uno está en peligro, todos lo están. La solidaridad y la ayuda mutua son el mejor camino para enfrentar los problemas.

No dudes en ayudar a tu proveedor, a tu cliente o incluso a la tienda de enfrente, esa que aparentemente no tiene nada que ver contigo. Porque ya sabes: hoy por ti, mañana por mí. Y por supuesto ese cuento no se aplica solamente a los emprendedores. Es una lección para la vida.

Si te interesa, hace un tiempo hice una versión en vídeo de este cuento, puedes echarle un vistazo.

 

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Los tres cerditos emprendedores y el lobo feroz de la crisis

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Esta es la versión adaptada a los negocios y a la crisis del famoso cuento de los tres cerditos y el lobo feroz. Cuenta la historia de tres hermanos que querían ser emprendedores. Después de mucho hablar entre ellos, encontraron tres buenas ideas de negocio, y como no se ponían de acuerdo, decidieron emprender en solitario, allá por el 2005. Ya verás como hay enseñanzas interesantes.

Fábula: lobo emprendedor o perro empleado (La Fontaine)

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Hoy vamos a hablar de una fábula clásica, la del lobo y del perro, y de cómo se puede adaptar al mundo del emprendimiento, de una forma que quizás ya te estés imaginando. Solo se trata de una historia inspiradora, y no hay que buscarle un significado muy rebuscado. ¡Acompáñame!

La fábula del viejo y del caballo: historia de perseverancia

fabula de perseverancia viejo y caballo

Ya saben los lectores del blog que me gusta compartir algunas fábulas y cuentos para adultos, porque pueden llegar a ser metáforas interesantes para emprendedores. La mayoría son de autores desconocidos, y a veces muy antiguos, pero también me atreví con alguna historia mía. En este artículo, te voy a contar una fábula de perseverancia, un cuento procedente de China que nos habla de las aventuras de un viejo, su hijo y su caballo.

La historia del viejo y el caballo

Cuenta una antiguo cuento chino que un hombre mayor tenía dos amores: su hijo y sus caballos de pura sangre. La llamaremos la fábula del viejo y del caballo.

Una noche un criado se dejo la puerta del establo abierta y el mejor caballo del hombre se escapó. Era una gran perdida para él, y todos los vecinos de la aldea vinieron a darle consuelo y lamentar su mala suerte. Pero el hombre no se notaba muy afectado y les dijo simplemente: Buena suerte o mala suerte, ¿Quién sabe?”.

Una semana más tarde el pura sangre volvió. Pero no vino solo. Iba acompañado de una yegua y de otros caballos de mucho valor. Los vecinos fueron a visitar al viejo y le felicitaron por su buena suerte. De nuevo, el hombre no mostraba signos de una gran alegría, y repitió: Buena suerte o mala suerte, ¿Quién sabe?. Los vecinos se extrañaron de su comportamiento.

El hombre decidió aprovechar la llegada de los caballos salvajes y se dispuso a adiestrarlos, con la ayuda de su querido hijo. Pero uno de los caballos era muy rebelde. Al intentar domarle, su hijo cayó, y se fracturó una pierna. Cuando vino el médico, aseguró que se quedaría cojo para siempre. Los vecinos otra vez se acercaron para darle consuelo al viejo. Pero el hombre, una vez más repitió: Buena suerte o mala suerte, ¿Quién sabe?. Esta vez, los vecinos ya le tomaron por loco.

Pasaron un par de años, y estalló una guerra. Los soldados del rey vinieron al pueblo y obligaron a todos los hombres jóvenes válidos a enlistarse para ir a combatir a un lejano y peligroso enemigo. El hijo del viejo se salvó, por motivo de su cojera. Los vecinos volvieron a sorprenderse de la suerte del viejo. Pero, ya sabéis lo que dijo el hombre…

¿Por qué contar esta fábula?

Los emprendedores estamos siempre rodeados de noticias (de economía, de política, personales, etc.) Unas aparentemente buenas, otras aparentemente malas. Sin embargo, no podemos quedarnos en la desesperación, o en la celebración de golpes de suerte. Porque una mala noticia puede ser la fuente de una gran oportunidad, y una buena noticia puede esconder una amenaza tremenda.

Tenemos que valorar los eventos por lo que son, no darles más valor porque les percibamos como buenos o malos. Sobre todo, ¿Para qué nos vamos a lamentar por eventos que no podíamos controlar? Y de la misma forma, ¿Por qué alegrarse por un acontecimiento que no hemos provocado?

El viejo del cuento no hizo nada especial para que se perdiera el caballo, ni para que volviera, y por supuesto no buscó que se cayera su hijo. Menos aun podía influir sobre las posibilidades de una guerra en el reino. Todos esos eventos son externos a su decisión.

Pero el viejo granjero demostró su perseverancia. Sabía que siempre existen oportunidades y amenazas. Lo importante para el emprendedor, en este caso el viejo granjero, es saber aprovecharse de las primeras y contrarrestar las segundas. Cuando el caballo volvió acompañado, el hombre decidió sacar partido a la oportunidad, y adiestró los caballos. Más adelante, cuando su hijo cayó, llamó al médico para que lo curara. Cuando recibió malas noticias, no paró a lamentarse. Siguió, sabedor que con el tiempo vendría cosas mejores. Y cuando las cosas salían bien, no paró a celebrar. Siguió, porque sabía que vendrían tiempos peores. Por eso es una fábula de perseverancia, y por ese motivo la quería compartir.

No os preocupéis ni os alegréis por aquello que no controláis. Vuestra meta como emprendedores es construir una estrategia de empresa, pensada racionalmente, y adaptable a los cambios imprevistos que siempre suceden.

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