FABULAS Y CUENTOS

A veces una pequeña historia ayuda a hacer entender mucho mejor una idea. En este caso, comparto contigo una recopilación de cuentos y fábulas, algunos propios y la mayoría de otros autores. Espero que te ayuden en tu viaje empresarial.

El ciego y el publicista

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En un barrio concurrido, un hombre ciego estaba sentado en una esquina pidiendo limosna. En su cartel los transeúntes podían ver “Soy ciego, ayúdenme por favor”. A pesar de que a su lado pasaban muchas personas, ninguna dejaba dinero, y el vaso que el hombre tenía destinado a recibir las monedas se quedaba desesperadamente vacío.

Los ciegos y el elefante

 

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Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo en la antigua India había un mercader que viajaba siempre con su elefante, que usaba tanto como medio de carga como arma para impresionar a sus enemigos.

Una selección de los mejores cuentos sobre empresas para emprendedores que publiqué en el blog

 

cuentos sobre empresas para emprendedores

Hace ya unos años, para dar otra visión de los negocios, he integrado al blog una sección con fábulas y metáforas. Creo que esos cuentos e historias tienen el poder de enseñar tanto sobre empresas como muchos artículos serios para emprendedores. Incluso, a menudo son más inspiradores. Aquí te hice una selección de los mejores cuentos cortos y otras historias empresariales que he publicado. Espero que puedan inspirarte, y que descubras algunas de las moralejas más interesantes que se pueden aplicar en el mundo de los negocios.

Cultura de una empresa: el experimento de los monos y los plátanos

cultura de una empresa

La cultura de una organización puede a veces tener una normas extrañas. Hoy he querido profundizar en el tema de la cultura de una empresa mediante un cuento interesante. Se trata de un experimento con monos y plátanos que llevó a condicionar algunos comportamientos. Tras una serie de sucesos, los monos actuaron de una forma diferente a la inicial. El experimento modificó el equivalente para ese grupo de estudio a la cultura corporativa. Es un cuento que puede ser muy interesante para cualquier empresario.

La factura del ingeniero

cuento la factura del ingeniero

Una historia muy famosa en Internet es el cuento de la factura del ingeniero. A pesar de que a menudo se cuenta como una historia real poniendo en escena personajes ilustres de la ingeniería como Charles Steinmezt, Nicolas Tesla, Thomas Edison frente a grandes clientes como Ford o General Motors, se trata de una leyenda urbana. Que no sea cierta no le quita interés, y por eso la vamos a contar, porque tiene una moraleja interesante.

Una factura sorprendente

En una gran empresa industrial, un enorme generador que valía cientos de miles de euros estaba dando problemas. Los ingenieros de la compañía lo habían revisado por todos lados y no encontraban el fallo. Entonces, el director decidió volver a contactar a un antiguo empleado. Se trataba de un ingeniero muy bueno, que en el pasado había solucionado muchos problemas, y que recientemente se había jubilado.

El hombre aceptó, y entró en la sala del generador donde permaneció durante dos horas, escuchando el sonido de la máquina y revisándola con cuidado. Después de este tiempo, salió, pidió una llave inglesa, volvió a entrar, apretó una tuerca y solucionó el problema.

El director de la empresa estaba muy agradecido, y le preguntó al ingeniero cuanto le debían por el servicio. El jubilado respondió que su trabajo valía 10.000 euros. Evidentemente, al ejecutivo esa cantidad le pareció abusiva. Por lo tanto, le pidió al ingeniero que le presentara una factura detallada del servicio. El jubilado no tuvo objeciones. Y presentó la siguiente justificación:

  • Apretar una tuerca: 1 €
  • Saber que tuerca apretar: 9.999 €

El director reconoció que sin la experiencia del antiguo empleado, no habrían encontrado la solución, y aceptó pagar la factura.

Enseñanzas

Tu experiencia y tus conocimientos valen dinero

Si eres profesional, no factures teniendo en cuenta únicamente el tiempo dedicado y tus costes. Más que cuanto tiempo tardas en resolver el problema de tu cliente, es tu saber hacer lo que vale dinero. Has invertido tiempo, esfuerzo y dinero en tu experiencia y conocimientos, y es fundamental que les monetices.

La especialización puede ser muy rentable

Es un ejemplo ficticio, con importes exagerados, pero en la economía real existen servicios muy especializados que pagan muy bien. Por ejemplo un profesional especializado en fiscalidad puede cobrar importes muy consecuentes porque sus conocimientos hacen ahorrar cientos de miles de euros a sus clientes. Y lo mismo pasa con algunos informáticos que son expertos en algunos de los programas más técnicos.

Como empresario, busca que nadie sea imprescindible

La otra cara de la moneda de esta historia es el fallo de la empresa. Quizás su error fue dejar que los conocimientos del ingeniero se marcharan con él cuando se jubiló. A menudo tendemos a separar demasiado las tareas en las organizaciones, provocando problemas importantes cuando no está una u otra persona.

Evidentemente, hay grados de importancia. Probablemente las tareas administrativas más comunes puedan ser aprendidas por una nueva persona sin demasiada dificultad. Pero piensa en los contactos comerciales de tu mejor vendedor, o en este crack informático que ha diseñado él solito la aplicación en la que se basa tu negocio online. Si no has previsto nada para que compartan sus conocimientos, las consecuencias de una salida de la empresa, o incluso de vacaciones o enfermedades, pueden ser muy graves.

Por eso siempre hay que encontrar un equilibrio entre separación de tareas, para una mayor productividad, y solapar las funciones más críticas, para evitar depender demasiado de una sola persona. No es fácil, pero se puede alcanzar identificando los procesos claves de tu negocio.

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Cuento del leñador y el hacha: una historia inspiradora

cuento del leñador y el hacha

Aquí tenéis otra de las historias inspiradoras en forma de fábulas y cuentos que comparto regularmente en el blog, y que nos ayudan a reflexionar sobre la vida y sobre los negocios. Se trata de un cuento sobre un leñador, y su herramienta más importante: el hacha. Espero que os guste.

La historia del leñador y el hacha

Dicen que una vez un leñador muy trabajador se presentó a una oferta de empleo en un bosque. Viendo su motivación y su energía, lo contrataron enseguida. El jefe le dio un hacha y le mando a cortar árboles.

Cuando acabó el primer día, el dedicado leñador había conseguido traer 18 árboles, una cifra impresionante. Pero el hombre era muy trabajador y quería demostrar que podía hacerlo todavía mejor, y el día siguiente salió a batir su récord. Sin embargo, al finalizar el día, solo pudo volver con 15 troncos.

Conforme iban pasando los días el leñador se esforzaba por superarse, pero pese a gastar tanta energía, cada vez volvía con menos árboles. Estaba desesperado.

Fue a hablar con su jefe y le explicó la situación.

– No lo entiendo. Por más que me esfuerce, cada día corto menos árboles.

El hombre que le había contratado lo miró y preguntó:

– ¿Cuánto hace que no afilas el hacha?

– ¿Afilar? No tengo tiempo para afilar, respondió el trabajador. Estoy muy ocupado cortando árboles.

Enseñanzas

Quizás para cada uno de nosotros afilar el hacha tenga un sentido diferente. Algunos pensaran en la formación para adquirir nuevos conocimientos y ser más productivos, otros en la necesidad de descansar para mantener el rendimiento, o también en lo importante que es una buena organización.

El caso es que en el trabajo, si no tuviéramos a nadie para darnos orientaciones, es muy posible que muchos de nosotros acabáramos esforzándonos ciegamente en tareas poco productivas, porque es muy fácil perder la perspectiva cuando estás muy ocupado trabajando.

Normalmente, si eres empleado, siempre tienes a un jefe para recordarte que tienes que afilar el hacha. Pero, cuando trabajas solo, como freelance o emprendedor, corres el riesgo de dar palos a un tronco a la desesperada, sin ver el verdadero problema. Por eso, de vez en cuando tienes que tomarte un respiro y reflexionar sobre lo que haces. Porque no es tan fácil darse cuenta del problema cuando estás muy involucrado en tu trabajo.

La próxima vez que te sientas atascado y veas que no estás avanzando, párate un momento, y recuerda la historia del leñador, porque es muy posible que necesites afilar el hacha.

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El sastre y el cliente, una historia inspiradora

el sastre y el cliente
Es una historia antigua, ya con solo ver las profesiones involucradas te lo puedes imaginar. Pero este cuento del sastre y su cliente tiene una moraleja interesante para emprendedores, y creo que merece la pena compartirla. Aborda uno de los temas más importantes, pero de los que se suele hablar menos.

La fábula del roble y el junco (o la caña)

el roble y el junco la caña

Sin duda una de las fábulas que más me marcó cuando era pequeño es la del roble y el junco, que a veces se conoce como el roble y la caña. Quizás no sea la más famosa de La Fontaine, pero creo que tiene una enseñanza interesante para los emprendedores. Tiene que ver con un elemento muy importante en la estrategia empresarial.

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