Préstamos personales para autónomos: cómo usarlos

préstamos personales para autónomosLa financiación de un negocio es uno de los aspectos más importantes para un emprendedor, especialmente cuando monta una empresa individual. En este artículo vamos a interesarnos por los préstamos personales para autónomos como opción para financiar la actividad. Veremos cómo usar esos créditos, donde se pueden conseguir, además de citar algunas alternativas a la financiación externa.

¿Qué son los préstamos personales para autónomos?

Vamos a volver a algunas definiciones básicas de léxico financiero. Por préstamo personal, se suele referir a un contrato que se firma entre un cliente particular y una entidad financiera. La segunda entrega una cantidad determinada de dinero al primero, a cambio de su devolución en un plazo estipulado, además del pago de los intereses correspondientes.

A diferencia de las hipotecas, los préstamos personales no suelen representar importes muy consecuentes. Tampoco se hacen a plazos muy lejanos. Y no suelen conllevar un aval como garantía del crédito.

Para los autónomos, se trata de una entre las muchas opciones de financiación disponibles, cuya principal ventaja es que su obtención suele ser rápida y con pocos requisitos.

¿Dónde se consiguen los préstamos personales?

Tanto si son para autónomos como si financian otros propósitos, los préstamos personales suelen ser ofrecidos por bancos y entidades financieras, a través de sus redes de oficinas bancarias, pero también por Internet. De hecho, una de las maneras más fáciles para comparar los distintos créditos es usar un buscador o una web de comparativas. Portales como prestamo-justo.es te listan las principales opciones disponibles, con algunos de los criterios más relevantes, como la TAE, el importe que se puede obtener y otras informaciones.

¿Qué tomar en cuenta antes de valorar la opción de los préstamos personales para autónomos?

¿Vas a crear valor con la inversión?

Un punto que siempre me ha parecido clave con el tema del crédito es el uso que se hace del mismo. Como con cualquier herramienta, hay situaciones en las que es muy útil, y otras en las que no es recomendable. En mi opinión, el uso apropiado de un préstamo, personal o no, es cuando te ayuda a crear más valor. Es decir, cuando te permite invertir en algo que te ayudará luego a aumentar tus ingresos.

En el caso de un negocio, eso puede tomar la forma de la compra de una herramienta o de un vehículo, o incluso de una formación que permita adquirir unos conocimientos valiosos en el mercado.

Pero, si el uso del dinero recibido mediante financiación externa es para “tapar agujeros”, entonces probablemente no sea muy buena idea. Porque no solo el préstamo aliviaría solo temporalmente el problema, sino que podría empeorar la situación a medio plazo.

Así que deberías siempre comprobar que el préstamo que vayas a pedir te servirá para hacer crecer los ingresos de tu negocio.

Factores importantes para comparar opciones

  • La cantidad Obviamente, tienes que optimizar al máximo los recursos. No deberías pedir más de lo necesario, pero tampoco quedarte corto.
  • La TAE, o tasa anual equivalente. Representa el coste anual del crédito, y no solo incluye los intereses, sino también cualquier otro gasto asociado al préstamo, como comisiones de apertura y similares. Te permite comparar el coste de dos créditos.
  • Duración del préstamo. Tiene que coincidir con las necesidades de tu negocio, y guardar una relación con la vida útil de lo que vayas a comprar. Si unas herramientas durarán un año no las vas a financiar a cinco años, y viceversa.
  • Trámites y condiciones. La mayoría de los préstamos personales se otorgan en pocas horas o días, y no exigen demasiados requisitos. Sin embargo, tienes que comparar cuáles son las condiciones de cada entidad, porque pueden variar significativamente.

Hay alternativas a la financiación externa

Los préstamos personales son solo una parte de la muy amplia oferta de productos y servicios bancarios para empresas y autónomos. Pero, si vamos más allá de las posibilidades que ofrecen las entidades financieras, o incluso los inversores privados, es importante recordar que los empresarios tienen alternativas de financiación.

  • Reducir el circulante. Muchas veces, las necesidades de financiación externa vienen condicionadas por saldos de clientes altos, existencias de mucho valor o el poco recurso al crédito proveedor. Trabajando cada uno de esos aspectos de forma individual, se puede reducir notablemente la necesidad de financiación.
  • Modelos de negocio alternativos. En lugar de vender de manera tradicional, se pueden encontrar modelos en los cuales los clientes adelantan el dinero, y no hace falta tanta financiación. Un buen ejemplo son los sistemas de suscripción.
  • De una manera similar, la empresa o el autónomo puede renunciar a la compra de los bienes y equipos, y pasar a una solución de alquiler o renting. Así, pagará mensualmente por un servicio, en lugar de tener que desembolsar una gran cantidad de dinero amortizable durante años.

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