Un ejemplo de empresa centenaria: Azules de Vergara

empresa centenaria Azules de VergaraEn el blog es muy habitual que hablemos de proyectos de nuevas empresas y de ideas de negocio. Sin embargo, crear una empresa no se limita a los primeros años. Hace falta conseguir que dure en el tiempo. Muchos negocios no siguen más allá de la salida de los emprendedores que los iniciaron. Por eso, me ha parecido interesante presentar el ejemplo de una empresa centenaria en el sector del comercio. Se trata de Azules de Vergara, una empresa de ropa de trabajo y vestuario laboral fundada nada menos que en 1914.

¿Cómo se convierte una empresa en centenaria?

En un mundo tan cambiante, es difícil que una empresa consiga tener éxito durante varias décadas. Si hablamos de superar el siglo, las cosas se complican todavía más. Para hacerte una idea, piensa en cómo era el mundo en 1914, y cómo es ahora. No es fácil durar tanto, pero algunos factores pueden ayudar.

  • Tener una visión a largo plazo, y planificar en consecuencia.
  • Enfocarse en la calidad de los productos y del servicio.
  • Cuidar mucho la gestión financiera para poder capear las crisis económicas.
  • Saber adaptarse a los grandes cambios.
  • Tener una buena cultura de empresa.
  • Apostar por el talento humano.
  • Finalmente, tener un poco de suerte.

Las empresas familiares tienen la ventaja de contar con un liderazgo con mucha experiencia, porque conoce la empresa desde siempre. Además, el negocio es parte de la cultura familiar y existe un vínculo emocional fuerte, que motiva a las generaciones siguientes a continuar el éxito. Pero también hay algunos inconvenientes. Por ejemplo, no siempre se cuenta con herederos con capacidad o interés para dirigir la empresa.

La historia centenaria de la empresa Azules de Vergara

En 1914, con 30 años, un hombre llamado Perfecto Herrero decidió abrir en la calle Fuencarral un comercio dedicado a la venta de prendas de vestir para obreros. El nombre de la tienda venía del color de los monos y de la localidad de procedencia de las telas, el municipio vasco de Vergara. La tela llegaba en rollos a la tienda, en la que se confeccionaba la ropa laboral.

La tienda pasó de Perfecto Herrero a su nieto, Ricardo Martín. Se quedó después a cargo el sobrino de Ricardo, Basilio Martín, cuyo hijo Javier es el actual director comercial. En otras palabras, el negocio ya lleva cuatro generaciones.

Para celebrar la larga trayectoria de la tienda, hace unos años el ayuntamiento de Madrid entregó a Azules de Vergara una placa conmemorativa de comercio centenario, diseñada por Mingote. Los propietarios la instalaron con orgullo a la entrada de su Showroom, donde también se pueden ver la antigua caja registradora, las grandes tijeras para cortar los patrones, o las antiguas máquinas de coser de la famosa marca Singer. La tienda se reubicó hace unos años en la calle Jordán.

Diversificación y adaptación al cambio

Está claro que, para tener éxito en 2023 no se puede aplicar exactamente la misma estrategia empresarial que en 1914. A medida que fueron pasando los años, la empresa se fue modernizando, además de ampliar su oferta de productos. Hoy en día la tienda no solo vende monos para obreros, tiene una amplia gama de vestuario laboral, incluidas muchas referencias de ropa sanitaria, además de vender calzado de seguridad.

Y la actividad comercial hace tiempo que no se limita a la tienda física. La empresa cuenta desde 2003 con una tienda online, que por supuesto se ha ido actualizando al ritmo de los cambios tecnológicos. También se presenta a concursos públicos. Hace unos años, por ejemplo, equiparon a todo el personal de los museos de Madrid.

En las décadas que vienen, seguramente llegarán nuevos retos y cambios importantes. Si las próximas generaciones consiguen adaptarse tan bien como sus antepasados, dentro de noventa años y algo es posible que celebren dos siglos de éxitos.

¿Qué pueden aprender los emprendedores de la historia de Azules de Vergara?

Si quieres que tu negocio siga adelante cuando tú no estés a cargo, tienes que pensar muy bien en tu sucesión. Apostar por una persona que tiene potencial y conoce muy bien la empresa porque lleva trabajando en ella mucho tiempo es una buena estrategia. Y no necesariamente tiene que ser un familiar. Podrías elegir uno de tus mejores empleados. Aunque, claro, no todos los trabajadores tienen madera para convertirse en empresarios.

La otra lección es la necesidad de saber adaptarse a todos los cambios. Cuando un negocio ha funcionado bien de una manera durante mucho tiempo, es tentador no querer cambiar nada. Pero la verdad es que, tarde o temprano, hace falta hacer algunos ajustes para seguir adelante y aprovechar las oportunidades que las evoluciones de la economía y la sociedad pueden aportar.

 

Como emprendedor, ¿Tienes la ambición de que tu empresa pueda llegar a ser centenaria como el ejemplo del artículo? Me interesa saber tu opinión. No dudes en expresarla en la sección de comentarios.

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