Préstamos personales y finanzas personales: pensar como un gestor

préstamos personalesLas finanzas personales son diferentes a las cuentas de un negocio, pero también tienen muchos puntos en común. En ambos casos gestionas un patrimonio e intentas ingresar más de lo que gastas. Pero hay más. Hoy vamos a reflexionar sobre los préstamos personales y como pensar como un empresario o un gestor te puede ayudar a controlar mejor tus finanzas y aprovechar tus recursos.

¿Cómo usan la financiación las empresas?

La gran mayoría de los proyectos empresariales necesitan recursos externos para financiarse. En algunos proyectos, basta con la aportación de unos accionistas para poder lanzar y consolidar el negocio. Pero, en la mayoría, es necesario recurrir al crédito y a los préstamos.

A menudo, en lugar de crédito se usa el termino de apalancamiento. Simplemente porque, para una empresa, la financiación es una herramienta que permite conseguir beneficios futuros aprovechando hoy un crédito.

Pongo un ejemplo concreto. Cuando una empresa compra una maquinaria que le permite fabricar sus productos, probablemente necesite financiar la operación. Recibe 100.000 euros, y tiene que devolverlos cada mes durante 10 años, pagando además intereses. Al final, contando con un tipo de interés del 5%, la empresa habrá pagado unos 128.000 euros para financiar la máquina. Pero, en el mismo plazo de tiempo, muy probablemente esa máquina haya producido artículos por un margen total de 800.000 euros.

Sin el crédito, no habría máquina, y tampoco beneficios. Pero la deuda se usa con un propósito muy claro, aumentar los ingresos y beneficios futuros de la empresa.

¿Cómo se deberían usar los préstamos personales?

Ahora pasamos a tus finanzas personales. Probablemente hayas visto muchos anuncios de créditos para particulares o préstamos personales, como los que ofrece Santander Consumer. Una característica muy típica de este tipo de financiación es que suele ser bastante fácil de conseguir, para cantidades que pueden llegar hasta varios miles de euros.

Ya lo decía el tío de Peter Parker en Spiderman: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. En el caso de los créditos personales, esa facilidad de obtención es la que conlleva implícita una gran responsabilidad financiera en su uso.

En mi opinión, la forma más inteligente de usar un crédito en tu vida personal es aplicando una lógica empresarial. Es decir, analizando si con este dinero vas a poder invertir en algo que permita aumentar tus ingresos futuros.

  • Si necesitas un coche para incrementar tus opciones de conseguir un mejor trabajo, entonces un préstamo para comprar el coche puede tener mucho sentido.
  • Si quieres invertir en tu formación para mejorar tu perfil profesional, un crédito puede ser útil, siempre que elijas unos cursos que realmente mejoren tu valor en el mercado laboral.
  • Incluso se puede a veces usar un préstamo personal para empezar un pequeño negocio que no requiera mucha inversión, un tema que ya traté en el blog.

Formas equivocadas de usar los créditos personales

¿Te imaginas que una empresa solicitara financiación a una entidad bancaria simplemente para poder pagar otras deudas? Salvo que se acompañase de una profunda reestructuración de la compañía para restaurar beneficios y el Cash Flow, solo sería una huida hacia adelante que llevaría a la quiebra del negocio.

En tus finanzas personales pasa lo mismo. Pedir un crédito para “tapar agujeros” es decir poder pagar otras deudas es simplemente hacer una bola más grande, y complicar el saneamiento de tu situación económica. Por eso, siempre se recomienda tener claro que se tendrá los recursos para devolver el préstamo antes de contratar uno.

La zona gris de la financiación: todo es relativo

Te he comentado los casos que me parecen adecuados para pedir un préstamo, y los que me parecen una equivocación. Ahora quedan aquellas situaciones debatibles, que dependerán más de la filosofía de vida de cada uno.

Es el caso de usar créditos al consumo para adelantar la compra y el uso de algunos bienes o servicios. Si quieres comprarte unos nuevos muebles, puedes ahorrar o puedes pedir un préstamo. Lo mismo pasa para un viaje caro al otro lado del mundo.

Queda claro que ni comprando unos muebles ni viajando a las Maldivas vas a mejorar tus ingresos futuros ni tu perfil profesional. Pero, si eres responsable con tus finanzas y no abusas de los créditos, es una forma de disfrutarlo ya y pagarlo más tarde.

Hay varias escuelas. Algunas personas prefieren ahorrar y esperarse a tener el dinero antes de comprar, otras prefieren disfrutar ahora. Es discutible, y cada uno gestiona sus finanzas como le place. Yo soy más de ahorrar, pero entiendo perfectamente quien tenga otra forma de ver.

 

¿Y tú? ¿Usas tus préstamos personales con una óptica empresarial? ¿Eres de los que prefieren adelantar el consumo? Cuéntame tu forma de ver las finanzas personales en la sección de comentarios.

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