La fábula de la cigarra y la hormiga y su significado para los emprendedores

Es de sobra conocida la fábula de la cigarra y la hormiga. Se usa normalmente para enseñar la importancia del ahorro en las finanzas personales, pero creo que se le puede sacar otra interpretación interesante para los emprendedores. Haré un breve resumen de la fábula, originalmente creada por Esopo y adaptada por La Fontaine, para luego intentar sacar algunas conclusiones para quien está empezando su negocio.

La fábula

La historia clásica nos presenta a una cigarra que pasó todo el verano cantando. Cuando llega la temporada de frío y especialmente el invierno, se encuentra que no tiene nada para comer, y decide ir a visitar a su vecina, la hormiga, para pedirle ayuda. Le promete que cuando llegue el verano, le pagará lo prestado con intereses. Pero la hormiga, tras preguntarle lo que hizo durante la temporada de calor y enterarse que solo estuvo cantando, le niega el préstamo y le aconseja que baile.

Interpretación habitual

Aunque la respuesta de la hormiga nos puede parecer un poco cruel por su falta de compasión, la moraleja que se saca de la fábula es que hay que prepararse para el invierno. Aunque la historia no lo cuente, uno imagina como la hormiga, un insecto conocido por trabajar sin cesar, habrá almacenado comida durante toda la buena temporada, para poder aguantar el frío y la escasez de alimento. La hormiga fue previsora, la cigarra no lo fue. La segunda es la responsable de su desdicha por no haber planeado, y optado por el disfrute del momento antes que su propio bienestar a medio y largo plazo.

Cualquier persona que sepa un mínimo sobre finanzas personales puede usar esa fábula para animar a las personas a ahorrar parte de sus ingresos, especialmente cuando la coyuntura es favorable, de tal manera que se disponga de una reserva en tiempos más difíciles. Parece sentido común, pero muchos hogares no aplican esa prudencia y van gastando todo lo que reciben, a veces en gastos inútiles o no tan importantes.

Por supuesto la fábula tiene interpretaciones más amplias, dando valor al trabajo y al esfuerzo, ya que producen frutos, tanto si se trata de los estudios o de una carrera profesional.

Interpretación para emprendedores

Si hilamos más fino, se puede sacar una interpretación interesante para las personas que han creado su empresa. Por supuesto, emprender supone un gran trabajo, y probablemente a ningún emprendedor se le puede acusar de haber sido ocioso, al menos no en los mismos términos que la cigarra del cuento. Pero veo tres puntos que merecen la pena ser destacados.

  • El primer punto es sobre el ahorro y el gasto selectivo. Es un consejo similar a la buena gestión de las finanzas personales, pero aplicado al lanzamiento de un negocio. Cuando emprendes, lo normal es que te encuentres con más gastos que lo previsto y menos ingresos. Por eso es importante que no inviertas todo el dinero que tienes a tu disposición. Guarda una parte para poder financiar tu empresa durante los primeros meses, porque es muy probable que no tengas una rentabilidad suficiente para ser viable inmediatamente. Después de la emoción inicial del lanzamiento (el verano), llegan las dudas, el crecimiento más lento que lo previsto, y la escasez de recursos (el invierno). Si tomas las decisiones adecuadas y priorizas el gasto, puede que no tengas que ir a visitar a ninguna hormiga.
  • El segundo punto es sobre el impacto que ha tenido tu negocio. Imaginemos que te encuentras en un momento en el qué no tienes más remedio que ir a ver a un banquero o un inversor, que en este caso tendría el papel de la hormiga. Al igual que en el cuento, te van a preguntar a qué dedicaste los meses anteriores, y de tu respuesta dependerá en gran parte su voluntad de ayudarte o no. Si estuviste cantando, es decir empleando el tiempo en tareas y estrategias poco productivas, gastándote el dinero en campañas de publicidad que no estaban ajustadas a tu propuesta de valor, en desarrollar mucho tu producto pero sin darle demasiada importancia a la respuesta del mercado, entonces tu hormiga te cerrará la puerta. Pero, si al contrario conseguiste impacto, con ventas que muestran una progresión muy favorable, decisiones estratégicas que aprovechan la retroalimentación del mercado, y otros elementos que muestran que sabes lo que haces y que el negocio es prometedor, entonces es mucho más probable que la hormiga se ablande y te ayude.
  • El tercero tiene que ver con la inversión a largo plazo. Si tu empresa tiene éxito, puedes decidir repartir los beneficios o reinvertirlos. Si optas por la segunda estrategia, es una forma de ser más previsor, y no solo aguantar las épocas malas, sino crecer tu negocio y convertirlo en un actor notable en su sector.

¿Tienes otra interpretación de esta fábula clásica? Puedes compartirla en la sección de comentarios. Recuerda que hay moderación, así que tu mensaje tardará en publicarse.

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antoine 80
Me llamo Antoine Kerfant y llevo 7 años asesorando a emprendedores.

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