Una de las peculiaridades que tiene España frente a otros países europeos es la costumbre en muchas empresas y organizaciones de tener una jornada intensiva en verano. De allí que a los emprendedores y autónomos les pueda surgir la duda de si les merecería la pena establecer este tipo de horario en sus empresas. Y, en muchos casos, es probable que los empleados lo sugieran. Vamos a ver en qué consiste, y cuáles son los pros y contras de poner una jornada intensiva en el periodo estival. Es uno de los delicados temas de recursos humanos, pero también uno de los más interesantes.
¿Qué es la jornada intensiva en verano?
España es un país en el que el verano puede ser muy caluroso. Por eso, hace ya tiempo, se estableció la costumbre de concentrar el horario de trabajo en las mañanas en verano, para así no tener que enfrentarse a las altas temperaturas de la tarde.
Concretamente, las organizaciones que tienen jornada intensiva suelen establecer un horario de 7 de la mañana hasta las 2 de la tarde (o de 8 a 3) durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre. Ese horario es ininterrumpido. Pero, como te habrás dado cuenta, solo son 7 horas de trabajo, y no las 8 habituales. El déficit de horas del verano se recupera el resto del año con un horario de 8 horas y media durante 8 meses.
¿Qué regula la jornada intensiva?
La posibilidad de la jornada intensiva no está explícitamente indicada en el Estatuto de los Trabajadores. En realidad, este tipo de horario suele proceder de la negociación colectiva. O bien está previsto en el convenio del sector en el que opera la empresa, o se puede negociar directamente entre los trabajadores y la dirección de la compañía.
Al ser un acuerdo, las condiciones de la jornada intensiva pueden variar. En algunos convenios dura del 1 de junio al 30 de septiembre, en otros es del 15 al 15 de ambos meses, y tanto la duración de la jornada intensiva como el horario puede variar también.
¿Qué pros y contras tiene establecer una jornada intensiva en tu empresa en verano?
No es ningún secreto que la jornada intensiva suele ser más una petición de los empleados que de la dirección. Sin embargo, para la empresa no solo tiene desventajas. Vamos a ver los principales pros y contras de establecer este tipo de horarios en verano.
Los pros de poner jornada intensiva en verano
Mayor satisfacción de los empleados
Si hiciéramos una encuesta entre los empleados de empresas que no tienen jornada intensiva, es muy probable que una enorme mayoría estaría a favor de implementarla. Porque el horario de verano significa poder volver a casa antes, poder descansar, gestionar temas personales, pasar tiempo con la familia, y mucho más. A la mayoría, todas esas ventajas les suele compensar el tener que trabajar 7 horas seguidas. Todo eso repercute en una mayor satisfacción de los trabajadores.
Mejor imagen de la empresa de cara a las contrataciones
Los empleados suelen valorar mucho los beneficios que les proporciona una empresa más allá del sueldo. Hablamos de coberturas como un seguro de salud privado, de días de vacaciones, y por supuesto de horarios, y en particular la jornada intensiva en verano. ¿Por qué crees que Google instala zonas recreativas en sus sedes y da múltiples beneficios a sus empleados? Porque, para atraer talento, hace falta ofrecer algo más que un sueldo. Y la jornada de verano puede ser una manera de mejorar la imagen de la empresa para los candidatos externos.
Algunos ahorros de coste
Si no hay nadie en las instalaciones en las horas de más calor del verano, no hace falta tener puesto el aire acondicionado toda la tarde. Eso puede significar un ahorro de energía muy significativo en algunos negocios. Y puede haber más reducciones de gastos por no abrir por las tardes.
Menor ausentismo
Gracias a la jornada intensiva, aquellos empleados que necesitan hacer gestiones personales, como ir al médico o similar, pueden hacerlo por la tarde. No necesitan faltar en el trabajo. De la misma manera, aquellos que aguantan muy poco el calor tendrán menos motivos para faltar al trabajo. Y, por lo general, el incremento de satisfacción reduce la probabilidad de ausentismo.
Mayor productividad
Si los trabajadores están más satisfechos, lo normal es que su motivación aumente. Además, al concentrar las horas de trabajo sobre un periodo más corto, es posible que desempeñen sus tareas con mayor velocidad. Todo eso se traduce por una mayor productividad.
Suele haber menos actividad en verano
Finalmente, y quizás debería haber empezado por ello, en verano suele haber menos actividad en las empresas. Cierran muchas fábricas. Muchos trabajadores se van de vacaciones, no solo en tu empresa sino también en las de tus clientes. Simplemente suele haber algo menos de trabajo, y por eso no es necesario estar tantas horas en la oficina.
Las contras de establecer un horario de jornada intensiva en verano
Muy difícil de implementar en algunos sectores
Si tienes un restaurante en una zona turística, no puedes decir que no abrirás por las noches. Lo mismo ocurre en muchos comercios. Y hay negocios con clientes que simplemente necesitan una atención continuada, y por lo tanto sería complicado poner la jornada intensiva en verano.
Menor atención a los clientes
Aunque te puedas permitir cerrar la empresa por las tardes, lo cierto es que, en muchos casos, vas a dar menos atención a tus clientes. Por ejemplo, todos los problemas que tengan durante la tarde tendrán que esperar hasta el día siguiente para estar resueltos.
Pérdidas potenciales de ventas
Muchas veces, el no estar disponible inmediatamente significa perder una oportunidad de venta. No son pocos los clientes que buscan una respuesta inmediata. Si tu empresa no está abierta, el cliente potencial se pondrá en contacto con otra que sí lo esté. Y eso significará perder ventas.
Peor imagen respecto a los clientes
¿Qué implica dar menor atención a los clientes y no estar disponible para posibles ventas? En muchos casos, tu empresa tendrá peor imagen. Y ya sabes que los clientes son los que sustentan la empresa. Ahora bien, es cierto que, si tienes una comunicación muy clara sobre tus horarios de verano, podrás minimizar ese efecto negativo. Pero, aun así, a algunos clientes no les gustará que tu empresa no esté disponible.
Pérdida de productividad
Si antes decía que la jornada intensiva puede mejorar la productividad, ahora voy a comentar el riesgo inverso. Podría llegar a perjudicar la eficiencia de tu empresa. Principalmente por dos motivos.
El primero es que trabajar 7 horas seguidas puede implicar bastante cansancio para los empleados, y que su productividad vaya cayendo mucho durante las últimas horas de la jornada.
El segundo motivo es que es posible que tu organización trabaje estrechamente con otras que no tienen el mismo horario en verano. Y eso lleva a funcionar de manera asíncrona, con muchos tiempos muertos, de una manera similar a las empresas multinacionales que tienen complicado coordinarse con filiales en otros husos horarios.
No tanto ahorro
Finalmente, puede que el ahorro de costes no sea tan notable como parecería. Muchos de los gastos de una empresa son fijos. El alquiler, la nómina de los empleados y otros muchos costes no se van a ver reducidos por implementar la jornada intensiva. Tendrás que hacer un estudio pormenorizado del ahorro económico antes de tomar una decisión.
¿Y tú? ¿Pondrías la jornada intensiva en tu empresa en verano? ¿Qué opinas al respecto?
Graduado de ESSEC en Administración de Empresas, soy un profesional con más de 25 años de experiencia en finanzas empresariales. Tras trabajar una década en varias multinacionales, llevo desde 2010 asesorando a emprendedores en mi consultora. Tengo dos áreas principales de conocimiento. Soy experto en el tema emprendedor, y hablo en particular de ideas de negocio, plan de empresa y gestión. Además, me he ido formando a lo largo de los años sobre SEO, marketing digital y negocios online en general.
