Cuando inicié el blog hace ya muchos años, empecé compartiendo ideas de negocio que se me iban ocurriendo, y fue elaborando un directorio de ideas que a día de hoy sigo ampliando poco a poco. He ido profundizando sobre distintos aspectos, explicando qué es una idea de negocio, y también cómo puedes saber si la tuya es buena. Pero hoy vamos a ver una forma más sencilla y rápida de validarla sin necesidad de hacer un plan de empresa.
Elige una idea que te parece interesante
Cualquier persona es capaz de pensar en alguna oportunidad de negocio potencial. Y ni siquiera tiene porque ser algo totalmente novedoso. Tu idea puede ser tan común como montar un restaurante, pero con una carta o una ambientación un poco diferente de lo que existe.
¿Ya tienes tu idea? Vamos a llamarlo el “concepto en bruto”. Ahora hay que pulirlo un poco.
Selecciona un grupo de personas para intercambiar sobre tu idea
Mis muchos años de experiencia con emprendedores me han mostrado muchas veces el mismo patrón. A una persona se le ocurre una idea, y le parece muy buena, con un potencial de negocio muy significativo. Está tan convencida que le da miedo hablar de ella, por si alguien la copiase. Pero, en realidad, no suele existir este riesgo. La gente no copia idea, copia negocios que funcionan.
Así que necesitas afinar un poco lo que tienes en mente. Y, para eso, hace falta hablar con personas. Idealmente, debería ser gente que entraría dentro del público objetivo del futuro negocio. Y mejor si no son familiares y amigos, que podrían contestarte lo que quieres oír en lugar de darte una crítica constructiva.
¿Cuántas personas? No hace falta que sean muchas. Con 5 o 10 ya tendrás una primera base interesante.
Conversa con tus clientes potenciales
Ahora que tienes a un grupo de personas para afinar tu idea, aprovéchalo. Pregúntales si tienen el problema que tu idea resuelve, pero todavía no les cuentes tu solución.
Profundiza preguntando como suelen resolver el problema, y qué les gusta y no les gusta de las soluciones actuales.
Si ves que no están satisfechas, podrías entonces investigar si estarían dispuestas a pagar para resolver el problema. Si respondes que sí, pregunta cuánto pagarían.
Esas dos últimas preguntas son muy importantes. Porque hay mucha gente que puede reconocer que existe una necesidad no satisfecha, pero no le da la importancia suficiente como para estar dispuesta a pagar por resolverlo.
Puede que esas conversaciones hayan “matado” tu idea, porque no han despertado el interés de tu público objetivo, o porque no hay potencial económico. Si es así, no significa que tu idea sea mala, podría probar con más gente y ver si ha sido mala suerte. Pero no es buena señal.
Si, al contrario, has tenido unas charlas productivas que han reforzado tu optimismo inicial respecto a la idea, puedes pasar a la siguiente fase.
Define tu propuesta de valor
Las conversaciones te deberían haber permitido actualizar un poco el planteamiento de tu idea hacia algo que cubre la necesidad de tu público objetivo. Además, con un poco de suerte, ya tienes una idea de precio aceptable. Así que detalla lo que estás pensando hacer, explicando los principales medios que vas a necesitar para ese negocio potencial.
Haz cuentas muy aproximadas
No se trata de hacer un plan de empresa, sino de validar la idea. Ni siquiera te estoy diciendo de hacer un producto mínimo viable, como en el modelo Lean Startup.
No, lo que quieres validar son dos cosas. Que haya interés ya lo hemos visto antes. La segunda es que la idea tenga potencial económico.
Eso lo puedes ver echando algunas cuentas. Ya tienes un precio aproximado para tu producto o servicio. Ahora tienes que averiguar, grosso modo, cuanto costaría, mirando tanto costes directos como los gastos operativos.
Rápidamente, puedes tener una idea de cuanto tendrías que vender para ganar dinero, y tener una primera idea de si es un objetivo realista.
En muchos casos, en ese momento te das cuenta de que lo que la gente está dispuesta a pagar es insuficiente, y que los márgenes serían muy bajos, o incluso negativos en algunos casos. Eso te puede servir para plantear la idea de una manera distinta, o simplemente para descartarla.
Si, al contrario, parece que hay potencial de rentabilidad, entonces quizás haya llegado el momento de preparar un plan de empresa.
Un método informal que es un buen filtro
Es una manera rápida de tener una primera idea sobre el potencial de una oportunidad de negocio. Requiere algo de tiempo, sobre todo para identificar a gente que pueda estar interesada y poder conversar un poco con ellos para refinar el concepto. Pero tampoco es algo que requiera muchos días de trabajo.
Si lo haces, podrás mejorar tu idea y descartar planteamientos que, a priori, no tendrían futuro.
Luego, cuando profundices con el plan de negocio, te puedes encontrar con nuevos obstáculos y complicaciones, sobre todo si tienes una idea muy innovadora. Pero al menos habrás hecho un buen filtro para seleccionar solo conceptos que tenían potencial.
Graduado de ESSEC en Administración de Empresas, soy un profesional con más de 25 años de experiencia en finanzas empresariales. Tras trabajar una década en varias multinacionales, llevo desde 2010 asesorando a emprendedores en mi consultora. Tengo dos áreas principales de conocimiento. Soy experto en el tema emprendedor, y hablo en particular de ideas de negocio, plan de empresa y gestión. Además, me he ido formando a lo largo de los años sobre SEO, marketing digital y negocios online en general.
