El cuento de la gallina de los huevos de oro y los emprendedores

huevos oroSeguimos repasando algunos de los grandes cuentos de la tradición oral y escrita, y sus moralejas aplicadas a los negocios. Esta vez le toca el turno a un clásico que incluso es una expresión muy habitual: la gallina de los huevos de oro. Repasemos la historia antes de saltar a algunas conclusiones para empresarios y emprendedores.

La fábula de la gallina de los huevos de oro

Había una vez una pareja de campesinos pobres, que soñaban con un mejor futuro, pero pese a su trabajo apenas conseguían lo suficiente para sobrevivir. Sin embargo, un día, la mujer, emocionada, fue a buscar el marido, porque había sucedido un hecho insólito e imposible: ¡su gallina había puesto un huevo de oro!

No podían creer la suerte que habían tenido. Decidieron cuidar muy bien al animal, y ver si la historia se repetía otros días. Se esmeraron en darle la mejor comida y los mejores cuidados, y al día siguiente, la gallina puso otro huevo de oro. Y también al día siguiente, y al siguiente…

Pese al increíble cambio de suerte que había tenido la pareja de campesinos, el valor de los huevos de oro no era tan grande como para convertirse en muy ricos a corto plazo. Al principio, acogieron la noticia con alegría y esperanza, pero poco a poco, les fue pareciendo que tendrían que esperar demasiado tiempo para llegar al nivel de riqueza que anhelaban.

Por este motivo, el campesino le propuso un día a su esposa abrir la gallina para ver qué secreto escondía, y de esa forma poder producir oro en grandes cantidades. Además, probablemente la gallina contuviese muchos huevos de oro. La mujer estuvo de acuerdo, y sacrificaron al animal para examinarlo. Pero no encontraron nada más que las entrañas habituales de una gallina. Y enseguida se arrepintieron. ¡Habían matado la gallina de los huevos de oro!

gallina huevos oroMoraleja y consejos para emprendedores

Las prisas y la avaricia son malas consejeras. Si algo funciona, es mejor dejarle tiempo e ir recogiendo los beneficios, en vez de querer quemar etapas y arriesgarse a perderlo todo. Te voy a poner ejemplos de lo que hacen a veces los empresarios por avaricia:

  • Reinvertir todos los beneficios en el crecimiento de la empresa, de la misma forma que un jugador de apuestas llega a volver a poner en juego todo lo que ha ganado, hasta que lo pierde todo. Eso hizo el famoso “rey del pan a 20 céntimos” en Valencia, pero es solo un ejemplo dentro de muchos casos similares.
  • Decidir cerrar un negocio rentable para invertir en otro cuya rentabilidad es desconocida, pero teóricamente mejor.
  • Apretar tanto a proveedores, empleados y clientes que al final están todos descontentos y acaba perjudicando la rentabilidad e incluso el futuro de la empresa.
  • Cambiar algo que funciona pensando que pueda funcionar mucho mejor, y estropear el delicado equilibrio entre diseño de la oferta y demanda por parte del cliente.

Evidentemente, si tienes una gallina de los huevos de oro, tienes que cuidarla, pero sin caer en un inmovilismo conservador. Puedes hacer cambios graduales y probar mejoras, pero es aconsejable que lo hagas con cuidado. Los campesinos podrían haber probado a ver si con otro tipo de comida la gallina ponía huevos más grandes o más pequeños.

Hay siempre una parte de misterio en los negocios. Hay que aceptar que no se puede explicar todo y ser práctico: enfocarse en lo que funciona y potenciarlo, a la vez que se intenta corregir lo que no funciona.

Artículos relacionados

¡Compartir es vivir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *