No confundas el riesgo con tu miedo

riesgo-y-miedoTodos tenemos miedo, aunque tenga formas y aplicaciones distintas. Es una de las emociones más comunes y dañinas del ser humano. Nos frena, nos paraliza. Pero hoy te quería hablar de la diferencia entre el miedo y el riesgo. Porque la justificación lógica que damos a nuestros miedos son los riesgos que corremos. Si hay un riesgo, si podemos perder algo o salir dañados, ¿no es normal sentir miedo? En realidad no. Y te voy a explicar porque.

Estamos rodeados de riesgos

Si el miedo fuera una respuesta racional a los riesgos que nos rodean, nos quedaríamos paralizados en todo momento y en cualquier lugar. Sencillamente porque el riesgo está en todas partes. En tu casa te puedes resbalar en la ducha, electrocutarte, puede haber un escape de gas, o cualquier otra desgracia. Cuando sales fuera te pueden robar, o atropellar cuando cruzas la calle. También puedes sufrir otros tipos de daños, como que alguien te hiera los sentimientos, sea un desconocido o una persona muy cercana, voluntaria o involuntariamente,

Reconócelo, no estás a salvo en ninguna parte en ningún momento. Sin embargo, solamente le tienes miedo a una pequeña parte de los riesgos que corres. ¿Será que en realidad el miedo no es tan racional?

¿Será cuestión de grados de riesgos?

Me imagino que alguien me podría objetar que solamente tenemos miedo a las situaciones donde el riesgo es mayor. Por ejemplo tratándose de una persona sensible, el daño de sufrir un rechazo es mayor que para una persona con mucha autoestima, y por lo tanto la primera le tendrá más miedo a dar una charla a un grupo grande que la segunda.

Si fuera así, y la intensidad del miedo tuviera una fuerte correlación con la intensidad y la probabilidad del daño, entonces deberíamos conocer a muchas más personas asustadas por subir a un coche que personas asustadas por subir a un avión. El transporte aéreo es, de lejos, el modo de viaje más seguro. La probabilidad de sufrir un accidente de coche mortal es mucho mayor que la de morir durante un vuelo. Sin embargo, conocemos a muchas más personas con miedo a volar que con miedo a subirse a un coche.

Podríamos buscar muchos más ejemplos. El riesgo de sufrir un daño real por mordedura de una araña es mucho menor que caerse en la ducha, y sin embargo hay muchas más personas que les tienen miedo a esos artrópodos que personas con temor a la ducha.

El riesgo es solo la excusa del miedo

En realidad, si hay una relación entre el miedo y el riesgo es la importancia que le damos a los riesgos asociados a las cosas que nos dan miedo. Pero eso no significa que el riesgo sea mayor o implique un daño terrible para nosotros. El riesgo solo nos sirve de justificación consciente a un temor que en buena medida es irracional.

El miedo a emprender

Por la temática de este blog, el miedo del que más hablo es el miedo a emprender. Para muchas personas, los riesgos aparentes de una experiencia emprendedora justifican el ni siquiera planteárselo. Pero si sigamos al lógica de este artículo, y damos por bueno que el riesgo es solo una excusa, podemos analizar un poco más que es lo que ocurre en realidad.

¿De verdad es tan arriesgado emprender? Muchas de las personas que le tienen miedo a la creación de empresa insisten en que si te va mal lo puedes perder todo. Puedes quedarte arruinado y con deudas de por vida. No estoy de acuerdo. Cuando inicias un negocio tú decides hasta que punto te arriesgas. Hay formas de emprender barato, y hay soluciones para retirarse a tiempo si las cosas no funcionan como estaba previsto.

Es curioso ver como muchas de las personas que tienen esta visión catastrofista de las consecuencias de un fracaso empresarial no sabían que quedarse arruinado y con deudas de por vida era un riesgo muy real para todas las personas que contrataban hipotecas durante la burbuja inmobiliaria española. Sin embargo allí no existía el miedo.

Otra cosa que me gusta recordar es que cuando no emprendes, tampoco estás a salvo de los riesgos. Como empleado depende de las decisiones de terceros, y si la empresa donde estás va mal, tu poder de influir la estrategia es mínimo. Por lo tanto, en caso de dificultades, puedes perder el empleo, y encontrarte en una situación muy precaria. Ahora con la crisis es un riesgo que alimenta muchos miedos, pero el riesgo existía antes de la recesión y pocas personas parecían tenerlo en cuenta.

No confundas el riesgo con tu miedo: actúa

Para terminar, me gustaría que si te quedarás con una sola idea de este artículo fuera su título. Cuando sientas miedo, y la justificación del riesgo venga a tu cabeza, recuerda que el riesgo y el miedo no son lo mismo. No puedes hacer nada contra los riesgos, pero puedes luchar contra tus miedos. No dejes que te paralicen y te impidan hacer quien quieras ser.

No te estoy diciendo que te vuelvas temerario, sino que actúes con cabeza, teniendo en cuenta los riesgos pero sin escuchar el miedo.

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antoine 80
Me llamo Antoine Kerfant y llevo 7 años asesorando a emprendedores.

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