¿Qué es procrastinar?
Me imagino que todas las personas tenemos una tendencia más o menos importante a la procrastinación. Generalmente, se manifiesta por el hecho de evadir una tarea, porque es difícil o simplemente no nos gusta. Buscamos excusas, emprendemos otras acciones, lo que nos lleva a posponer la tarea.
Si solo la aplazas por un corto tiempo y luego te pones a ella y la haces, no tiene mayor consecuencia. Pero hay personas que tienen dificultades para demorar la gratificación, o simplemente hay momentos en los que cuesta motivarse. Entonces, se corre el riesgo de demorar excesivamente una o varias tareas importantes, con consecuencias muy negativas para el negocio. Van desde oportunidades desaprovechadas hasta pérdidas económicas.
Por eso es tan importante evitar procrastinar. Y por suerte aquí tienes algunos consejos para lograr escapar a esa trampa.
¿Por qué tienes tendencia a la procrastinación?
Reconocer la causa subyacente de un problema siempre es el primer paso para entender y tomar medidas correctivas sobre tu comportamiento. En el caso de la procrastinación puede haber diversas fuentes. Entre las más comunes están el miedo al fracaso, el perfeccionismo, la falta de claridad en tus objetivos, o simplemente una pereza tremenda. Reflexiona ¿Qué te impide iniciar esa tarea? ¿Tienes miedo a cometer errores o simplemente te falta la motivación?
Establece metas claras y realistas
Si tienes un plan, es mucho más fácil saber como estás avanzando, y motivarte para ponerte a trabajar. Y eso empieza con el establecimiento de metas claras y alcanzables. Divide tus objetivos en tareas más pequeñas y específicas. Esto no solo hace que las metas sean menos abrumadoras, sino que también te permite medir tu progreso de manera más tangible. Recuerda una de las citas de Henry Ford más interesantes: “nada es especialmente complicado si lo dividimos en tareas pequeñas”.
Crea un entorno propicio para tu productividad
Tu entorno físico y digital puede influir en tu propensión a procrastinar. Por eso es tan importante que organices tu espacio de trabajo para minimizar distracciones y maximizar la concentración. En particular, es recomendable que identifiques y limites las distracciones digitales, como las redes sociales, durante los periodos en los que deberías estar enfocado en el trabajo.
Lo cierto es que no es fácil. Por ejemplo, cuando publico un artículo y entro en X (Twitter) para compartirlo en la cuenta del blog, en ocasiones veo alguna noticia que capta mi atención. Si no tengo cuidado, podría perder media hora navegando y averiguando más sobre el tema, cuando raramente es algo tan urgente. Pero cada vez me pasa menos porque soy consciente de esa distracción y me vuelvo a concentrar en la siguiente tarea.
Prueba la técnica Pomodoro
¿De qué se trata? El nombre viene de un temporizador en forma de tomate (pomodoro en italiano), que Francesco Cirillo usaba a finales de los 80. Se trata de una estrategia de gestión del tiempo que implica trabajar en bloques de tiempo específicos, generalmente 25 minutos, seguidos de cortos descansos. Esta técnica ayuda a mantener la concentración, y como se divide el trabajo en intervalos manejables, permite mantener a raya la procrastinación.
La regla de los dos minutos
Hay una teoría que estipula que, si una tarea requiere menos de dos minutos, deberías hacerla de inmediato. En teoría, esa regla ayuda a evitar que las tareas pequeñas se acumulen y se conviertan en obstáculos mayores. Ahora, estamos hablando de tareas cortas e importantes. No debe de ser una excusa para abandonar una tarea vital para distraerte con cosas pequeñas que no son tan relevantes.
Analiza tu comportamiento de forma constructiva
Cuando quieres mejorar algún comportamiento, es importante la autorreflexión. Cuando te das cuenta de que tendrías que haber hecho algo, pero caíste en la trampa de procrastinar, es importante que analices qué desencadenó ese comportamiento. Así podrás encontrar pistas para evitarlo en el futuro. Pero no se trata de que te culpes, sino de aprender de forma constructiva, para mejorar.
Establece tus rutinas
Tener unos horarios de trabajo regulares, y en particular horas específicas para algunas tareas que te suelen costar más permite entrenarte y acostumbrarte a estar más enfocado en el trabajo en esos momentos. Hay personas que son más productivas a primera hora de la mañana, otras que funcionan mejor de noche. Encuentra tu horario más productivo, y acostúmbrate a trabajar en los temas más espinosos a esa hora.
Cuenta con ayuda externa
Seguro que a tu alrededor puedes encontrar a algunas personas que te pueden ayudar a cumplir con tus objetivos. Pueden ser compañeros, mentores, familiares o amigos. La idea es que vayas compartiendo tus metas y progresos con algunas personas clave. Porque eso te obligará a tener más responsabilidad con tu trabajo. Y también te permitirá recibir apoyo y motivarte.
Celebra pequeños logros
Cuando eres emprendedor, tienes múltiples oportunidades de celebrar pequeñas victorias. Cerrar una venta, terminar un proyecto, recibir un comentario positivo, son algunas de las muchas pequeñas cosas que te ayudan a darte cuenta de que tu negocio va en la buena dirección. Celebrar esos pequeños logros te da perspectiva y te da un impulso de motivación que te permite superar la procrastinación.
¿Y tú? ¿Cómo llevas el tema de la procrastinación? ¿Tienes dificultad para motivarte a hacer algunas tareas? ¿Cuáles son tus técnicas para conseguir avanzar en esos trabajos que no te gustan? Seguro que al resto de los lectores tus tips les pueden resultar muy útiles. No dudes en compartirlos.
Graduado de ESSEC en Administración de Empresas, soy un profesional con más de 25 años de experiencia en finanzas empresariales. Tras trabajar una década en varias multinacionales, llevo desde 2010 asesorando a emprendedores en mi consultora. Tengo dos áreas principales de conocimiento. Soy experto en el tema emprendedor, y hablo en particular de ideas de negocio, plan de empresa y gestión. Además, me he ido formando a lo largo de los años sobre SEO, marketing digital y negocios online en general.
