Ficción y realidad
No es la primera vez que hago referencia a trabajos de ficción. Hace ya tiempo que mencioné cuatro películas interesantes para emprendedores, sin contar las referencias a Juego de Tronos o incluso, más friki aún, a Bola de Dragón. Evidentemente, la ficción suele ser una exageración, pero aun así, sirve para caricaturar algunos elementos importantes de la realidad. En el caso de Club de Cuervos, la gestión de un negocio familiar.
Una breve introducción a la serie
Un exitoso industrial, dueño de un club de fútbol de la primera división mejicana, Los Cuervos de Nuevo Toledo, fallece súbitamente, dejando a cargo del negocio a sus dos hijos, que no se soportan, y se dedican a luchar por el poder representado por la presidencia del club. El tono es cómico, con muchas situaciones absurdas y exageradísimas, aunque no le falta cierta seriedad y momentos dramáticos.
Analicemos el equipo promotor
No quiero hacer spoilers, y por lo tanto voy a procurar no entrar en detalles de eventos que ocurren durante la serie, pero sí que voy a tener que describir un poco a los dos principales protagonistas. Así que si piensas que eso puede ser un spoiler también, mejor saltas este párrafo.
- La hija, Isabel, lleva toda su carrera en el club. Está formada, inteligente, y tiene experiencia, pero tiene dos grandes hándicaps: no es muy hábil socialmente (le falta empatía) y es una mujer en un entorno mayoritariamente de hombres donde impera el machismo
- El hijo, Salvador, más conocido como Chava, es el típico niño mimado que cree que vale más que los demás, no tiene ninguna experiencia y sin embargo está convencido de que sus ideas atrevidas van a triunfar. Sin embargo, es bastante hábil socialmente, con un talento para la negociación y la manipulación.
Ambos tienen perfiles complementarios, pero prefieren verse como perfiles antagónicos, y en lugar de aliarse, se pasan el tiempo luchando el uno con el otro. Evidentemente, si se llevasen bien todo el tiempo y las cosas les fueran genial, no habría material para una serie de comedia.
¿Una moraleja?
Si hay que sacar una lección empresaria de la serie Club de Cuervos, es que los egos personales no sirven para nada. Un empresario inteligente reconoce sus limitaciones, aprende a mejorar, y se apoya en personas que tienen las habilidades de las que no dispone.
Hace unos días planteaba en este blog la posibilidad de hacerse cargo del negocio familiar como forma de emprender. Una de las cosas que decía era que la nueva dirección debía ser capaz de innovar respecto al negocio dejado por la generación anterior. Pero innovar no significa cambiarlo todo, porque cambiar totalmente a un negocio exitoso puede tener como consecuencia que deje de serlo, un tema que Club de Cuervos aborda repetidamente en su primera temporada.
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Graduado de ESSEC en Administración de Empresas, soy un profesional con más de 25 años de experiencia en finanzas empresariales. Tras trabajar una década en varias multinacionales, llevo desde 2010 asesorando a emprendedores en mi consultora. Tengo dos áreas principales de conocimiento. Soy experto en el tema emprendedor, y hablo en particular de ideas de negocio, plan de empresa y gestión. Además, me he ido formando a lo largo de los años sobre SEO, marketing digital y negocios online en general.
