La importancia de la idea
Primero vamos a defender el argumento de que el éxito de un proyecto de negocio se debe principalmente a la calidad de la idea de negocio. Y es cierto que algunas ideas innovadoras pueden tener unas ventajas competitivas muy notables, que les posicione muy rápidamente y muy bien en el mercado. Como aportan valor, los clientes no tardan en elegirlas.
Hay muchos ejemplos, como la idea de alquilar para estancias cortas una habitación disponible a través de una plataforma entre particulares, es decir la idea inicial de Airbnb. O construir un coche eléctrico optimizado desde su diseño, como lo que ocurrió con los vehículos de Tesla.
Suena muy bien, pero no sería un análisis objetivo si no hablará de los riesgos de aportar una idea de negocio innovadora. Porque la inmensa mayoría de los proyectos muy originales fracasan. O porque, muchas veces, los clientes no perciben el valor aportado, o la idea llega demasiado pronto o demasiado tarde.
La relevancia de la ejecución
¿Por qué la ejecución puede marcar la diferencia? Simplemente porque el proceso de llevar una idea al mercado exige habilidades de planificación, gestión de recursos y adaptación continua. Algunas personas lo hacen bien, y otras no tanto. Piensa en negocios tradicionales. Hay personas que triunfan montando un restaurante y otras fracasan. No es que la idea sea mala, los siglos de éxito del concepto lo demuestran. Fallan los que no están bien planteados o gestionados.
Con empresas innovadoras pasa lo mismo. Wework era a priori un concepto muy atractivo, que ofrecía espacios de trabajos flexibles para empresas y profesionales independientes. Pero sus creadores quisieron crecer muy rápido y endeudaron la empresa tanto que acabó quebrando. O piensa en Segway. Cuando ves el éxito actual de los patinetes eléctricos, el dispositivo de Segway tenía mucho potencial. Pero plantearon un producto demasiado caro y pesado y no cuajó.
De hecho, a menudo triunfan empresas que no fueron las primeras en proponer la idea revolucionaria. Chrome no es el primer navegador. Facebook no fue la primera red social. Google no fue el primer buscador. Porque, para tener éxito, hace falta hacerlo mejor que los demás.
Comparación directa: idea de negocio vs ejecución
Está claro que una idea de negocio mala no se va a poder levantar ni con la mejor ejecución. Si no lo conoces, mira el caso de Phone Fingers, una empresa que diseñó fundas para los dedos para poder usar un smartphone para no ensuciarlo y que fracasó estrepitosamente.
Y no hace falta que la idea sea muy mala. Puede que simplemente el concepto no tenga mercado. En eso es cierto que la idea de negocio tiene mucha importancia.
Sin embargo, en mi opinión la ejecución es mucho más importante. Una persona con una idea, pero sin las habilidades o conocimientos para ponerla en marcha probablemente no vaya a tener éxito. Y, al revés, una persona capaz de una buena ejecución puede convertir una idea mundana en un gran éxito empresarial. De hecho, este tipo de perfil puede hacer evolucionar una idea que no iba a funcionar hacia un concepto mucho mejor adaptado a las necesidades de los clientes.
La validación como punto clave entre idea de negocio y ejecución
Si quieres lanzarte a emprender con una idea original, es muy recomendable que aproveches un proceso de validación ágil. Te permitirá llevar tu idea rápidamente al mercado para probar su viabilidad.
Para ello, necesitarás adaptar el concepto a medida que se ejecuta, es decir hacer iteraciones, o variaciones, a partir de la idea inicial según los resultados obtenidos. Aprendes sobre lo que no funciona y refuerzas los aspectos que parecen conectar con los clientes. Y repites el proceso de probar a pequeña escala la idea hasta que llegas a un producto o servicio viable.
Necesitarás flexibilidad, es decir saber cuándo pivotar o abandonar una idea poco viable para enfocarse en otra con más potencial. Y eso, en mi opinión, hace parte de una buena ejecución.
¿Entonces? ¿Idea o ejecución?
Como dije en introducción, ambas cosas son necesarias. No puedes iniciar un negocio sin una idea, aunque sea una ya muy conocida. Y, por otra parte, la idea sin ejecución es solo un sueño. Si de verdad crees que tienes una gran idea, necesitas implementarla para demostrar su valor.
Al final, los emprendedores deben combinar creatividad y capacidad operativa para maximizar sus posibilidades de éxito. Muchas veces, no se trata tanto de encontrar la idea perfecta, sino de hacer pequeñas innovaciones valiosas alrededor de conceptos que ya han demostrado que funcionan. Y como el mundo evoluciona, siempre será necesario mantenerse atento y creativo para adaptar la estrategia, y seguir ejecutando la idea de la mejor forma posible.
¿Qué significa eso para ti?
Me gustaría que reflexionaras sobre tu propio proyecto. ¿Crees que tienes una idea genial y que funcionará cuando des el paso de ejecutarla? ¿Tienes la paranoia de la idea? Me refiero a esa creencia equivocada de que cualquiera podría robarte tu idea y ponerla en marcha.
O, también me parece interesante que te preguntes: ¿Estás dedicando demasiado tiempo a la idea y descuidando su ejecución?
No dudes en participar, comentar y argumentar. ¿Qué opinas tú? ¿Qué crees que es más importante?
Graduado de ESSEC en Administración de Empresas, soy un profesional con más de 25 años de experiencia en finanzas empresariales. Tras trabajar una década en varias multinacionales, llevo desde 2010 asesorando a emprendedores en mi consultora. Tengo dos áreas principales de conocimiento. Soy experto en el tema emprendedor, y hablo en particular de ideas de negocio, plan de empresa y gestión. Además, me he ido formando a lo largo de los años sobre SEO, marketing digital y negocios online en general.
