Hoy vamos a hacer un ejercicio de imaginación. Se trata de un pequeño repaso a las consecuencias que tendría la puesta en el mercado de ideas de negocios del futuro. Algunas parecen ciencia ficción, otras están mucho más cerca de lo que creemos. Y mientras unas pueden ser más peligrosas que útiles, otras nos simplificarían mucho la vida. ¿Te atreves a conocerlas?
La teletransportación
De momento, parece que seguirá siendo un sueño durante muchos años más, e incluso es difícil conceptualizarlo, porque más que un modo de transporte parece una máquina de duplicar y destruir seres humanos.
En cualquier caso, de llegar a existir, en mi opinión supondría un grave peligro. Imagina que cualquiera pudiese acceder a cualquier parte del mundo. Entonces rápidamente los lugares más hermosos del planeta podrían llenarse de cantidades de personas, con un previsible destrozo de recursos naturales. Ya vemos lo que puede hacer el turismo masivo ahora. Sin embargo, este aspecto se podría regular, y con la reducción del transporte convencional, también disminuiría una de las mayores fuentes de contaminación.
Leer la mente
A medida que vayan mejorando las técnicas, no es difícil imaginar que en el futuro se crean dispositivos portátiles (tipo casco) que permitan a la policía interrogar a un sospechoso y saber lo que está pensando. ¿Dónde quedará la privacidad si este tipo de aparatos se usan de forma inadecuada?
La vida eterna
Lo importante es, evidentemente, que este alargamiento de la vida vaya acompañado de una mejor salud a todas las edades. Ya sabemos que los cambios demográficos actuales han convertido en inviable el sistema público de pensiones, al menos a medio plazo, hasta que se pueda estabilizar la situación. Por lo tanto, duplicar la esperanza de vida implicaría tener que trabajar muchos más años. La otra consecuencia es que tendríamos que reducir tremendamente los nacimientos, para no aumentar la población mundial, que ya está en niveles insostenibles, al menos si queremos que todo el mundo pueda tener una vida cómoda equivalente a la que se tiene en los países desarrollados.
Volar
Esto podría convertirse en algo muy práctico, o un verdadero caos. Por ejemplo, en estas condiciones, ¿Quién va a querer una terraza o un jardín cuando cualquiera podría entrar desde arriba? Ya tenemos el problema de privacidad con los drones.
El coche que conduce solo
Para facilitar el cambio tecnológico, podríamos imaginar que se haga una inversión importante en infraestructuras. Por ejemplo, se podría pensar en colocar millones de chips en las carreteras para indicar en todo momento a los coches la velocidad máxima y otras informaciones de interés, como un sentido prohibido, etc. El automóvil se convertiría en un modo de transporte mucho más seguro. Eso sí, habría que vigilar muy de cerca el mantenimiento de la electrónica, ya que muchas cosas dependerían de ella.
Viajar en el tiempo
Si nos limitamos al viaje hacia delante, podría haber un mercado para las personas insatisfechas con su época, y que quieran avanzar unos años (sin envejecer) para ver si les va mejor en otra. En este caso, quedaría claro que no se admiten devoluciones.
¿Y tú? ¿Has pensado en alguna idea futurista? ¿Piensas que se podría poner en marcha? No lo dudes y compártelo en la sección de comentarios.
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