¿Es necesaria la formación para emprender?

formación para emprender¿Te has preguntado alguna vez si era necesario aprender antes de emprender? ¿Es posible lanzar exitosamente un negocio sin formación? Me parece una temática interesante, que se asemeja un poco a preguntarse si un emprendedor nace o se hace. La realidad es que no es imprescindible seguir una formación académica para tener éxito con un proyecto empresarial. Sin embargo, una enseñanza formal es una gran ayuda para tomar buenas decisiones y no cometer algunos errores.

En un mundo complejo, siempre necesitamos aprender más

Es difícil definir qué es lo que se requiere para ser un buen emprendedor. Montar un negocio es una aventura humana, que cambia prácticamente con cada proyecto y cada sector, pero que sin embargo tiene puntos en común. Necesitas vender, gastar menos de lo que ingresas, tener a tus clientes contentos, gestionar un equipo humano, etc… No es algo tan sencillo.

Cuando lo piensas, en una sociedad cada vez más compleja como la nuestra, con multitud de normas, códigos y variables, se hace constantemente más difícil resolver las cosas por pura intuición o talento. Pon una cosa tan mundana como aprender a conducir. Hay gente que casi no necesita práctica para manejar perfectamente un coche. Les sale muy natural. Y, sin embargo, si no aprenden el código de circulación, están destinados a tener un accidente, por muy bien que sepan llevar el vehículo.

Llevar una empresa no es algo trivial

Al igual que con el coche, hay personas para quienes emprender es algo muy natural. No hace falta enseñarles como vender, o como desarrollar un producto mejor que la competencia, o como gestionar un equipo de profesionales. Son líderes natos, tienen sentido común y eso les vale para gran parte de las tareas necesarias para llevar un negocio.

Pero no para todo. Y, si no se rodean de personas cualificadas, se arriesgan a tomar decisiones sin disponer de la información correcta, y, por lo tanto, les pasa lo mismo que a un super piloto que no conoce el código de circulación. Se pueden estampar.

Porque las empresas son organizaciones que tocan muchos aspectos muy diferentes, y que requieren talentos a veces hasta opuestos. Vender, cobrar, comprar, controlar las finanzas, motivar a los empleados, cumplir con las obligaciones contables y fiscales… y muchas más tareas que son bastante complejas cuando las analizas una a una en toda su magnitud.

La formación para emprender aporta mucho valor

En realidad, raros son los casos de emprendedores natos que tienen un entendimiento intuitivo de todas las cosas importantes. La inmensa mayoría de las personas, tenemos talento y habilidades naturales, pero los tenemos que reforzar con la práctica y el aprendizaje. Y con la formación adecuada, como un máster en emprendimiento, una persona que quiere montar un negocio puede adquirir la preparación necesaria para los retos que la esperan.

La formación te permite entender lo que realmente importa en un proyecto empresarial. Te enseña a desarrollar estrategias de venta. Te muestra como puedes financiar tu proyecto, tanto internamente como con entidades y socios externos. Te explica la importancia del control y seguimiento de indicadores, para poder tomar medidas correctivas y conseguir los objetivos para tu empresa. Eso, y mucho más.

Una perspectiva especialmente valiosa en una formación para emprender es el aspecto práctico. Analizar casos reales y recientes para entender muy bien las problemáticas y las soluciones. La teoría está muy bien, pero solo si se completa con una aplicación concreta.

Una buena formación en emprendimiento aporta mucho valor, porque permite al futuro emprendedor disponer de herramientas y reflejos que le harán evitar algunas de las trampas más peligrosas. No garantiza el éxito, porque nada lo puede garantizar. Pero disminuye mucho el riesgo y permite aprovechar mucho mejor el potencial de un negocio.

El saber no ocupa lugar

En mi opinión, cualquier formación aporta valor. En el caso de la creación de empresa, creo que formarse sobre aspectos comerciales, sobre la gestión, la financiación, los riesgos, y demás, es una gran ventaja.

El saber no ocupa lugar, mientras el desconocimiento puede llevar a malas experiencias. Visto así, aunque no sea imprescindible formarse para emprender, creo que es bastante recomendable, sea el formato que elijas para lograrlo.

¿Cómo aprender a emprender?

Tienes muchas opciones.

  • Puedes seguir una formación académica, por ejemplo, un máster o un MBA. Sin duda es el camino más completo para obtener una enseñanza de calidad.
  • Puedes autoformarte. Requiere bastante disciplina y motivación, pero es posible. Leyendo blogs, contratando algunas clases online, y leyendo los libros apropiados puedes aprender mucho sobre la creación de empresas.
  • Otra vertiente interesante es la experiencia profesional. Participar a un proyecto de startup, o trabajar en una Pyme son buenas formas de entender mejor las problemáticas claves de una pequeña empresa.

¿Y tú? ¿Vas a lanzarte a emprender ya o primero vas a aprender?

¡Compartir es vivir!

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