Idea de negocio: taller de reparación de móviles

Hace 10 años que los móviles inteligentes (smartphones) aparecieron en el mercado, y se han convertido en una herramienta casi imprescindible en nuestras vidas. Pero, a pesar de la competencia, no son baratos (o si lo son, no son buenos). Y cuando rompes tu dispositivo fuera de las condiciones de la garantía, te suelen decir: no merece la pena repararlo, cámbialo. Pero muchas veces no es cierto, de allí la necesidad de un taller de reparación. Es la idea de empresa que te propongo hoy.

Comprar, tirar y volver a comprar

Hace muchos años, dediqué un artículo en este blog sobre la obsolescencia programada, una práctica comercial muy anclada en nuestro mundo consumista. Básicamente, las empresas hacen productos que no van a durar para asegurarse de poder vender otros más adelante. Esa estrategia lleva más de un siglo, y sigue vigente, con distintas técnicas. En unos casos los productos no duran, en otros son duraderos pero convencen a los consumidores que se han quedado obsoletos y que necesitan el modelo más reciente.

En el caso de los productos electrónicos, cuando algo deja de funcionar, te suelen decir que te saldrá más barato comprar uno nuevo que intentar repararlo. Impresoras, electrodomésticos pequeños y hasta los teléfonos móviles se venden como productos de usar y tirar, a pesar de que a veces, han costado mucho dinero en la compra.

Dos casos reales

Hace unos meses, rompí la pantalla de mi móvil. El dispositivo tenía un año aproximadamente, y era de gama media. Me había costado creo unos 160€. Evidentemente, esto no lo cubría la garantía y decidí probar suerte con un cambio de pantalla. Pensaba que me iba a costar unos 40 o 50€, y que aun así me compensaría. Fui a diversas tiendas, de esas que se dedican a vender terminales nuevos y accesorios, y tras mirar en sus bases de datos, me contestaron todas lo mismo: “no te compensa, la reparación te va a costar 80€, mejor te compras otro móvil”. Me parecía increíble que un elemento, aunque fuera la pantalla, costará tanto, pero no conseguí un mejor precio. Tras comprobar que el mismo modelo, de segunda mano, valía también 80€, renuncié a reparar el dispositivo, y me compré otro, a regañadientes.

Hace unas semanas, un amigo mío vio cómo su móvil ya no cargaba. Llevó el teléfono a una tienda y le dijeron lo mismo: “cómprate uno nuevo”. Pero él siguió investigando. Se dio cuenta que no era la batería lo que fallaba, ni el cargador, sino la conexión entre el cargador y la batería dentro del móvil. Le dijeron que eso no se podía reparar. Preguntó si existía algún cargador externo para baterías de móviles y le dijeron que eso no existía. Averiguó que no solo existía pero que encima era muy barato (unos 5€), y decidió, provisionalmente, ir recargando su batería de esa forma.

Menciono esos dos casos porque ilustran que en muchas ocasiones, la mentalidad de vender un nuevo producto impide que se pueda plantear siquiera la posibilidad de una reparación. Y en realidad hay opciones. Por ejemplo, en mi caso, el modelo que tenía era bastante común, y se podría haber aprovechado una pantalla de segunda mano de otro móvil dañado.

La idea del taller de móviles

Esa idea de negocio, que funcionaría muy bien en ciudades grandes, sería de tener un taller especializado únicamente en reparación de móviles, y que no vendería móviles nuevos, ni siquiera accesorios. Trabajaría en colaboración con las marcas para obtener piezas de recambio a buen precio, pero también aprovecharía móviles inutilizados de segunda mano para conseguir ciertos elementos a mejor precio. No hay duda de que una persona con un poco de conocimientos en electrónica podría resolver muchos de los fallos más comunes que ocurren con los móviles. El propósito sería poder reparar sin que el coste sea muy alto para el cliente.

Eso sí, no hay que menospreciar que muchos consumidores aprovechan la primera oportunidad para cambiar de móvil, y que no hace falta insistirles mucho de que “compensa más comprar otro” para que lo hagan. Pero también hay muchas personas que no quieren gastarse tanto dinero en el móvil, y quieren que su dispositivo les aguante durante tiempo. Esas personas representan, supongo, un mercado suficiente para que un taller de esas características, tenga éxito. Y cuando pensamos en el impacto sobre el medioambiente, este tipo de ideas deberían tener más peso en la nueva economía.

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antoine 80
Me llamo Antoine Kerfant y llevo 7 años asesorando a emprendedores.

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