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Como empezar una empresa: 10 consejos para encarrilar tu proyecto

como empezar una empresaMe doy cuenta por las preguntas que me llegan vía Facebook o el formulario de contacto de que muchas veces los posibles emprendedores se quedan bloqueados antes de empezar, porque no saben qué pasos dar. En este post no te voy a explicar todos los pasos para crear una empresa, ya que es un tema que ya trate en mi guía completa para montar un negocio, sino que me voy a centrar en los primeros pasos que tienes que dar para encarrilar tu proyecto.

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10 motivos para montar un negocio

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Estamos casi al final de esta pequeña guía para emprender, y antes de terminarla quería repasar los motivos para montar un negocio. Como para todas las decisiones de la vida, algunas razones son más sensatas que otras. Las que te voy a presentar me parecen razonables, pero por si acaso también te comentaré motivos que no lo son tantos. Mi objetivo es que reflexiones sobre tus motivaciones. Para tener una visión más completa, te invito a descubrir los 10 motivos para no emprender que publiqué hace unas semanas.

Vivir de tu pasión

Si hasta ahora los trabajos que has tenido no han llegado a apasionarte lo suficiente, montar un negocio en un área que te guste mucho puede ser una poderosa motivación para emprender. La pasión no es suficiente (también necesitas experiencia en el sector), pero te permite disfrutar de tu trabajo cada día, y como nuestra actividad laboral ocupa la mayor parte de nuestros días, se agradece.

Ser tu propio jefe

Cuidado con no confundirte. Si piensas que montando una empresa vas a dejar de rendir cuentas estás muy equivocado. Tus clientes van a ser igual de exigentes o más que los jefes que hayas tenido hasta ahora. Sin embargo, al emprender eres tu propio jefe en la medida en que eres el último responsable, tomas tus decisiones y organizas el trabajo según mejor te plazca.

Superar retos

Emprender es una actividad bastante más incierta que tener un trabajo asalariado. Ni sabes lo que vas a ganar el mes que viene, ni tampoco si lo que estás haciendo ahora te va a funcionar o no. El cliente no es un jefe que te diga lo que haces bien o mal, solamente te compra o no, y tú tienes que entender el porque. Tienes de arriesgar, tomar decisiones, rectificar, en otras palabras: superar retos. Dependiendo de tu personalidad puede ser un motivo para no plantearte montar un negocio o una gran motivación para hacerlo. Te aseguro que los logros que consigues por tu cuenta son mucho más satisfactorios que las palmaditas en la espalda de tu jefe.

Aprender mucho

Al montar un negocio, te obligas a aprender cosas que no te habrías imaginado. Por una parte tienes que encargarte de casi todo, desde los aspectos logísticos más anodinos hasta las grandes decisiones empresariales. Aprendes sobre recursos humanos, negociar con proveedores, aspectos fiscales, jurídicos, contables, etc. Y por supuesto si quieres triunfar tendrás que adquirir una visión mucho más profunda de todos los aspectos de tu sector o nicho de mercado.

Cada día es diferente

A diferencia de un trabajo asalariado, donde las tareas suelen ser bastante estables (y a menudo monótonas), como emprendedor tendrás que hacer de todo, y además tendrás que adaptarte siempre a las evoluciones de mercado. En una primera fase probarás diversas estrategias hasta dar con resultados (ventas y clientes satisfechos). Después, como las costumbres de tus consumidores cambiarían y tus competidores tomarán medidas, tendrás que cambiar otra vez, y así continuamente. Es muy difícil que te aburras.

Puede llegar a ser muy rentable

Quizás te extrañe ver como menciono el motivo económico tan abajo en el artículo. Para la mayoría de las personas la razón principal para iniciar una empresa es ganar dinero. No puedo negar que es importante (incluso imprescindible) que el negocio sea rentable, pero en mi opinión ganar dinero no es una motivación tan importante para emprender. Principalmente porque los ingresos vienen cuando te apasionas, trabajas y corriges, es decir después de mucho esfuerzo y lucha. Montar un negocio pensando demasiado en ganar dinero suele ser contraproducente porque te hace tomar decisiones a corto plazo, en lugar de asentar tu proyecto.

Conocer a muchas personas interesantes

Si quieres tener una mínima posibilidad de éxito vas a tener que moverte y hacer contactos. Algunos trabajos asalariados también te permiten ver a muchas personas (especialmente en el área comercial), pero cuando emprendes llegas a conocer individuos muy diferentes y en muchos casos muy interesantes. No son solo tus clientes, sino también tus proveedores, tus competidores, emprendedores de otros sectores, personas de las administraciones públicas, etc.

La creatividad al poder

¿Sientes que estás desaprovechando tu creatividad en tu trabajo actual? Si emprendes, no tendrás límites en este aspecto, o más bien, serás tú quien pondrá los límites a tu innovación. Como te decía antes, hasta acercar lo que le gusta al cliente tendrás que probar muchas estrategias, las cuales dependerán de tu imaginación. Como nunca tendrás una respuesta perfecta a la necesidad de tus clientes, siempre podrás ser más creativo.

Las barreras administrativas no son tan grandes

Comparando con el reto de convencer a un cliente que compre tu propuesta de valor, los obstáculos administrativos que hay para emprender en España no son nada. Es cierto que las cosas podrían ser bastante más sencillas, y sobre todo más baratas, pero en el fondo, las barreras administrativas no son un motivo de peso para dejar de emprender.

La crisis puede ser una oportunidad

No quiero minimizar el impacto de la crisis, especialmente sobre la reducción del mercado doméstico y las dificultades para encontrar financiación. Sin embargo, montar un negocio en una época como la actual puede también ser una oportunidad. Los clientes están dispuestos a probar nuevas alternativas (sobre todo si son más baratas), hay mucha mano de obra cualificada disponible, se puede comprar muchas cosas de segunda mano a buen precio, y otros tantos motivos.

Motivos equivocados para emprender

Para terminar, me gustaría listar algunas razones que no me parecen muy acertadas.

  • Crear tu propio trabajo cuando no encuentras uno. Emprender desde el paro es una opción totalmente válida, siempre que no sea una decisión dictada únicamente por la necesidad. Por desgracia, esos últimos tiempos son muchas las personas que emplean sus últimos ahorros para montar un negocio sin tener vocación o interés. Lo hacen porque no ven otra alternativa, pero en mi opinión es una estrategia demasiado arriesgada.
  • Estar aburrido en el trabajo o llevarse mal con los compañeros y necesitar un cambio. Hay una gran diferencia entre emprender desde la motivación (convertir tu pasión en tu proyecto empresarial) y emprender como reacción a la insatisfacción personal o profesional. Si razonas por descartes no vas a ninguna parte.
  • Llegar a ser rico. Evidentemente, no vas a emprender para no ganarte la vida, pero no te creas que la mayoría de los emprendedores llegan a la riqueza. En general los dueños de pequeños negocios acaban teniendo ingresos muy similares a los de los asalariados. A unos les va mal, a otros les va muy bien, pero casi ninguno se hace rico. Tu motivación financiera principal debería ser poder vivir de tu pasión, no ser el nuevo Zuckerberg.

Con este artículo ya casi doy por terminada la guía para montar un negocio. La conclusión será un artículo llamado: “has iniciado tu negocio, ¿y ahora qué?”.

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Como encontrar proveedores para tu proyecto

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La elección de los proveedores es una etapa fundamental en el proceso de montar un negocio. Todas las empresas dependen en menor o mayor medida de otras y eso implica que para dar una experiencia excelente a tus clientes, no podrás minimizar la importancia de seleccionar a tus socios. Te voy a dar algunas recomendaciones que considero importante para ayudarte a elegir.

Empieza por el principio: define tu propuesta de valor

No puedes empezar a firmar contratos con proveedores si no has definido claramente lo que quieres ofrecer a tus clientes. Parece obvio, pero a veces crear una empresa implica tomar tantas decisiones que es muy fácil empezar la casa por el tejado.

Una vez que tengas muy claro cual va a ser tu propuesta de valor, es mucho más fácil que puedas reflexionar en como lo vas a conseguir, y dentro de esta reflexión estarán los proveedores que vas a necesitar. Es evidente que si tu estrategia es low cost no vas a trabajar con el mismo tipo de empresa que si ofreces un producto o servicio de lujo. Pero va mucho más allá de consideraciones de calidad o precio. Tu proveedor ideal tiene que encajar perfectamente en tu propuesta de valor.

¿Dónde puedes buscar proveedores?

Si sabes que tipo de producto o servicio necesitas, se hace mucho más fácil encontrar el proveedor más adecuado. Lo puedes hacer de distintas maneras.

  1. Por Internet. Tienes multitud de directorios, servicios de páginas amarillas y por supuesto los buscadores como Google o Bing.
  2. En las ferias y salones. Este tipo de eventos puede representar una gran oportunidad para encontrar distintos proveedores del mismo sector. Infórmate de las ferias profesionales y no dudes en pagarte una entrada para ir a averiguar. Si hay muchos expositores te ahorrarás mucho tiempo en la búsqueda.
  3. Asociaciones profesionales. Es posible que otras empresas de tu gremio trabajen con el tipo de empresa que estás buscando, por lo que dirigirte a tu asociación profesional te puede ayudar. Incluso a veces tiene acuerdos marcos con proveedores estratégicos y te podrías beneficiar de algunas ventajas. También puedes buscar la asociación profesional del sector del proveedor que buscas para acceder a la lista de sus miembros y conocer a muchos socios potenciales.

Infórmate y Compara

Si quieres poder obtener buenas condiciones, no puedes aceptar la primera oferta que recibas. Cuando vas a montar un negocio es vital que te preocupes por buscar en profundidad. El libre mercado funciona así. Tus clientes hacen lo mismo. Investigan y comparan para saber que les conviene mejor. De cierta manera, seleccionar con cuidado a tus proveedores te permite saber más sobre las motivaciones de tus propios clientes.

Quizás hayas escuchado hablar de la regla de los 3 presupuestos. La idea es que cada vez que necesites comprar algo (producto u servicio) pidas al menos 3 presupuestos. No es algo absoluto. Para compras caras o estratégicas igual te hace falta comparar más opciones, y para suministros puntuales y baratos perderías el tiempo si pides distintas ofertas. Pero en general funciona muy bien y permite asegurarte de que eliges una opción aceptable.

Negocia: el precio no lo es todo

Antes de elegir el proveedor con quien vas a trabajar, debes dejar un espacio para la negociación, y no limitarte a criterios económicos. El precio es importante, pero no lo es todo.

  • Precio. Obviamente buscas montar un negocio rentable, por lo que si compras barato, te permitirá tener mejores márgenes o ajustar tus precios.
  • Calidad. Más que lo que te cuesta, es la relación entre la calidad ofrecida y el precio lo que debería decidirte a optar por una oferta u otra. Comprar caro algo de calidad pasable es un error, pero comprar barato algo malo también lo es.
  • Garantías. ¿Qué pasa si algo sale mal? ¿A qué se compromete tu proveedor? ¿Se limita a vender y se desentiende? ¿Incluye garantía y servicio post venta o te cobrará grandes suplementos?
  • Disponibilidad y flexibilidad. Todavía no sabes como los clientes van a acoger tu producto. Si es un éxito, igual necesites más disponibilidad por parte del proveedor. O al contrario, quizás tengas que reducir las compras inicialmente previstas. Por ejemplo, te puede salir muy barato comprar directamente en China, pero si necesitas más producto, vas a tener unos plazos de entrega muy largos y te arriesgas a tener ruptura de stock. De lo de devolver lo que no has vendido, ni te hablo.
  • Condiciones de pago. Aunque no debería ser así (en mi opinión), el proveedor puede financiarte, gracias a unas condiciones de pago ventajosas (crédito). No te engañes, al principio te lo tendrás que ganar, y más ahora que los impagados son muy habituales. Pero a la larga es un factor importante.
  • Salud financiera. Cuanto más estratégico sea tu proveedor, más interés tienes en investigar su situación financiera. Si quiebra y dependes mucho de él podrías sufrir graves consecuencias, como quedarte sin suministro.
  • Ética. Esto depende de tu visión del mundo. Si trabajas con empresas socialmente responsables, estarás aportando tu granito de arena a la construcción de una sociedad mejor.

Antes de firmar

  • Asegúrate de que las responsabilidades están claras. En especial, procura pensar en todo lo que puede salir mal y asegúrate de dejar por escrito lo que es responsabilidad tuya y lo que es del proveedor. Te evitarás más de un disgusto.
  • Revisa todas las condiciones. Nada de leer sin firmar. Por cierto, para este tipo de cosas, espero que ya hayas metido un abogado en tu vida, porque es muy fácil dejar pasar una cláusula perjudicial si no sabes del tema.
  • No te ates (ni en el tiempo ni en el sistema de trabajo). Es muy importante que no te comprometas demasiado. Al fin y al cabo, todavía no sabes como es el proveedor, ni si lo que te ha prometido es cierto. No firmes contratos a largo plazo que te impedirían cambiar de socio si no estuvieras satisfecho. Ten también mucho cuidado en no diseñar un sistema de trabajo que te haga depender del proveedor más de lo necesario. Especialmente cuando subcontratas algo: recuerda delegar el trabajo, no las decisiones.

Con el tiempo

Las situaciones cambian, revisa la relación con tus proveedores de vez en cuando. Incluso si estás satisfecho con el servicio y el precio, podrías perder oportunidades de reducir costes o descubrir servicios más completos si no echas un vistazo a lo que propone la competencia.

Procura establecer una colaboración de largo plazo y de confianza con tus proveedores. Recuerda tener también un poco de flexibilidad. Sabes que en cualquier relación, ambas partes deben sentirse satisfechas para que las cosas puedan durar. Un proveedor estratégico te puede sacar las castañas del fuego en situaciones complicadas para ti, pero no te ayudará si te portas como un cliente tirano.

Esto es todo lo que te quería comentar sobre elegir a un proveedor. En el próximo capítulo de la guía para montar un negocio, hablaremos de las principales causas de fracaso de los proyectos empresariales.

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Desmontando 10 mitos sobre emprender

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Emprender es una aventura que merece la pena ser vivida, pero también existen algunos mitos duros de matar sobre la materia. Te propongo 10 de esas ideas recibidas que se suelen escuchar mucho. Aunque alguna tiene algo de verdad, la mayoría son mitos bastante peligrosos para los candidatos a montar un negocio.

1- Lo más complicado de la creación de empresa es superar las trabas administrativas.

Desde aquí critiqué más de una vez el hecho de que la Administración es más un freno que una ayuda para emprendedores y empresarios, pero eso no significa que piense que los trámites y los impuestos son los elementos más difíciles de superar en un proceso de creación de empresa.

Muchas personas que quieren montar un negocio se focalizan en como se tienen que registrar en Hacienda, en cuanto cuesta la cotización de autónomos, o en que requisitos les va a pedir el ayuntamiento para abrir un local al público. Parece que para esas personas, una vez superados los trámites, ya está hecho lo más difícil. Sin embargo es todo lo contrario. Los temas administrativos son sencillos. Se trata de algo estándar y que se puede delegar a profesionales (gestorías).

El verdadero asunto es si eres capaz de ofrecer el suficiente valor añadido a tus clientes para que te compren, que consigas llevar tu mensaje a esos clientes y que haya un mercado potencial suficiente para que puedas rentabilizar el negocio. Y es por allí que tienes que empezar, para poder afinar tu propuesta de valor.

2- Un negocio exitoso empieza por una idea de negocio brillante.

La idea no vale nada sin ejecución. En otras palabras, no es la idea sino el equipo que la pone en marcha lo que cuenta. Dos equipos con la misma idea no lo van a ejecutar de la misma manera. Una idea malísima seguramente significará un fracaso, pero un negocio basado en una idea medianamente buena pilotado por un equipo excelente le dará mil vueltas a una idea brillante llevada a cabo por un equipo medianamente bueno.

Porque ninguna propuesta de valor resiste al primer contacto con el mercado. El papel lo aguanta todo, pero solo cuando hablas con los clientes te das cuenta de lo que realmente quieren. Una ejecución buena significa acertar en los ajustes, ser flexible y actuar rápido. Eso lo puede hacer un equipo bueno.

3- Hay que pensar en algo que nadie haya pensado antes.

Este es un mito a medias. Por un lado es cierto que para diferenciarte, tienes que proponer algo diferente a tus clientes, y que este algo represente para ellos una ventaja respecto a la competencia suficiente para que decidan comprarte a ti antes que a ellos. Por lo tanto tienes que ofrecer algo que los demás no ofrecen.

Sin embargo, en la mente de muchos candidatos a emprender, pensar en algo que nadie haya pensado antes significa tener la idea del siglo, el concepto revolucionario que les hará de oro. Este pensamiento es erróneo y muy relacionado con el anterior. Razonando así nadie debería abrir un nuevo restaurante.

Creo que muchas de las personas que se creen este mito olvidan que abrir un nuevo mercado es mucho más arriesgado que lanzarse en un mercado existente, y que en el caso en que le fuera bien, su competencia aparecería enseguida. Y ganarían las empresas con la mejor ejecución, no las primeras en llegar.

Este pensamiento suele estar relacionado con lo que llamo la paranoia de la idea. Aquellas personas que lo padecen creen no solo que han encontrado la idea del siglo sino que los demás se la robaríamos si la supiéramos.

4- El producto es tan bueno que se venderá solo.

Hay una diferencia notable entre la confianza en si mismo y enamorarse de su idea de negocio hasta el punto de perder el sentido de la realidad. Ningún producto se vende solo. Los fenómenos virales son extremadamente raros e imprevisibles. Tener un producto bueno es un requisito necesario para vender, pero no es suficiente. Tendrás que darle a conocer, por todas las vías que puedas.

Un producto malo se puede vender algún tiempo, pero a largo plazo, por mucho que te esfuerces en promocionarlo y adornarlo, el cliente no repite la compra y se acaba sabiendo que tu producto es malo en todo el mercado.

5- Hace falta mucho dinero para emprender.

Obviamente, si tu propósito es montar una fábrica, igual tendrías que alquilar las instalaciones, comprar la maquinaria, contratar a los operarios, y todo eso cuesta mucho dinero. Sin embargo, tienes que reflexionar si no estás cayendo en el error de querer empezar a lo grande. Si por ejemplo has inventado un producto, deberías centrarte en si se puede vender, y luego analizar si lo puedes producir a un coste razonable. Igual firmar un acuerdo con una fábrica ya existente es una opción mucho más barata para empezar. Ganarás menos y dependerás de un socio, pero tendrás la oportunidad de probar tu idea. Y si te va bien, conseguirás dos cosas:

  • beneficios para invertir en el desarrollo de tu negocio (quizás tu propia fábrica)
  • resultados reales sobre los cuales apoyar tu búsqueda de financiación

He citado el ejemplo de una fábrica como extremo, pero la verdad es que la mayoría de los negocios se pueden plantear de forma más flexible y menos costosa, lo que hace que no haga falta tanto dinero para emprender.

6- Se puede delegar lo que no te gusta.

Ese es un error grave. Lo recomendable es delegar lo que no es estratégico para liberar tiempo para lo importante. Pero que no te guste no significa que debas prestarle mucha atención. Además, delegar tiene un coste importante: significa pagar a un empleado o a un profesional para hacer el trabajo, y normalmente, al menos al principio, no dispones de los recursos para delegar tanto.

7- Basta con vender más barato que la competencia para conquistar a nuevos clientes.

El precio es por supuesto un factor importante para tus clientes, pero no es el único factor. Descartando el caso obvio de los negocios de lujo y similares, un precio más bajo que la competencia no te asegura que los clientes vayan a comprarte a ti.

Es más, si esa afirmación fuera cierta para tu mercado, significaría que estás en un mercado de commodities (es decir algo similar a las materias primas), donde el único factor es el precio y no hay prácticamente valor añadido. En este caso tu futuro sería complicado, con ventas sin márgenes y guerras de precios (si bajas tarifas y consigues llevarte los clientes, ¿qué crees que harán tus competidores?)

Si eres más barato que la competencia, el cliente probablemente te comprará si en su percepción tu propuesta de valor es igual o superior a la de tu competencia. Pero también puede pensar que tienes precios bajos porque tus productos son peores y no comprarte.

8- Es necesario tener estudios de administración para montar un negocio

Tener conocimientos teóricos sobre el mundo de la empresa puede ser una gran ayuda, pero ni es una ventaja definitiva haber estudiado administración de empresa ni por supuesto es un requisito imprescindible. Tener criterio, decidir rápido, perseverar, saber cuando cortar pérdidas son algunos de los rasgos de personalidad que hacen que una persona pueda ser un emprendedor exitoso. Como ves, poco tienen que ver con los estudios.

Si los estudios no son un requisito, sí es recomendable que cualquier emprendedor este dispuesto a aprender algunos aspectos importantes para su negocio. También es un punto muy decisivo que haya tenido experiencia previa en el sector de su futuro negocio.

9- El dinero es lo primero.

El dinero solo llegará piensas en cada momento en como mejorar la experiencia del cliente. Si trabajas muy duro en mejorar tu propuesta de valor, en darla a conocer a tu mercado y a escuchar la retroalimentación de tus clientes, entonces es posible que llegue el dinero.

Si desde el primer momento solo piensas en el dinero por encima de la satisfacción de tus clientes, entonces lo vas a tener muy difícil.

10- Mis empleados serán mis amigos.

Con eso no me refiero al error de contratar a los amigos sino a la idea de que se va a crear un ambiente de trabajo tan guay que los empleados acabarán siendo mis amigos. Este mito, basado en buenas intenciones, crea muchos problemas.

  • En primer lugar, es muy difícil que tus empleados dejen de verte como el jefe. Ellos no están allí por diversión sino por ganarse el sueldo.
  • En segundo lugar, y más importante, la amistad puede dar lugar a muchas situaciones nefastas. Algunos emprendedores piensan que la amistad del jefe y el buen rollo pueden sustituir un aumento de sueldo. Otros no se atreverían a despedir a un empleado con un desempeño mediocre porque es un amigo. Eso sin contar con que los amigos hablan desde la igualdad, lo que puede suponer contradecir las decisiones del jefe.

Lo ideal son relaciones laborales basadas en la profesionalidad y el respeto. Debe haber un buen ambiente, te puede caer bien uno u otro, pero nunca debes olvidar que eres el jefe y que tienes que mantener la visión más objetiva posible sobre el desempeño de los empleados. Es suficientemente complicado de por si como para añadir una vinculación sentimental demasiado fuerte.

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Encontrar un local para tu negocio

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Si quieres montar un negocio, una de las etapas casi imprescindible va a ser encontrar un local. Es obligatorio si vas a tener una tienda física o establecimiento similar, y opcional en los casos en los que puedes trabajar desde casa, siempre que tu actividad no sea molesta para los demás. Te propongo un repaso a las distintas opciones y también hablaremos de los requisitos legales. Sigue leyendo

Contratar a tu primer empleado

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Cuando decides montar un negocio, en algún momento te tienes que plantear contratar a un empleado. En muchas empresas se necesita personal desde el minuto uno, mientras en otros negocios es una decisión que viene después de un tiempo, cuando el volumen haya crecido tanto que sea imposible para el emprendedor (y sus socios) encargarse de todo lo importante.

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¿Autónomo o sociedad? ¿Qué es mejor?

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Elegir la forma jurídica es una decisión importante. ¿Autónomo o sociedad? Es la duda de muchos emprendedores que vamos a aclarar. Para ello voy a repasar algunos de los aspectos más importantes de las dos formas jurídicas, y al final hablaremos de soluciones alternativas. Sin embargo, quiero empezar diciéndote que para montar un negocio, la decisión sobre la forma jurídica no es tan relevante como podrías pensar, y sin duda es mucho menos importante que hacer un planteamiento correcto de tu modelo de negocio.

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Montar un estanco

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La distribución de tabaco es una actividad altamente regulada en España. Te explicamos los pasos a seguir si quieres montar un estanco. En primer lugar, tienes que saber que la venta de cigarrillos es un monopolio, y por lo tanto, si quieres abrir un estanco o simplemente poner una máquina expendedora en tu negocio, necesitarás una autorización especial.

Comisionado para el Mercado de Tabacos

En España, el organismo que gestiona las licencias de distribución de tabaco se llama Comisionado para el Mercado de Tabacos. Si después de leer este artículo sigues teniendo dudas sobre la posibilidad de montar un estanco, te recomiendo que contactes con ellos para obtener más información.

Condiciones para abrir un estanco

Si pensabas que era fácil montar un estanco y que con pedir una autorización lo podías conseguir, siento informarte que no es tan sencillo.

En primer lugar, tienes que saber que para obtener el derecho a explotar un estanco hace falta acceder a una Subasta Pública (publicada en el BOE). Y aquí está el primer problema: según la página de la CMT, la última subasta fue en 2003, por lo que parece claro que no hay oportunidades cada año.

En caso de que se abriera una subasta, tienes que saber que solo los particulares (españoles o ciudadanos de la Unión Europea) pueden solicitar tener un estanco, y que hay que cumplir varias condiciones:

– disponer de un local en la zona convocada
– no estar en quiebra, suspensión de pagos ni tener deudas con la Administración
– no haber sido condenado o estar en proceso por contrabando
– no haber sido revocado previamente
– no ser titular de otro estanco o punto de venta por recargo
– gestionar directamente el negocio (se puede tener ayuda)
– vivir cerca

Esas son solo parte de las condiciones. Si tu oferta finalmente es aceptada (por cumplir las condiciones del pliego y ser la más ventajosa), tendrás la suerte de disponer de un contrato de 25 años, que se puede traspasar previo acuerdo de la CMT.

¿Cuánto hay que pagar?

La persona que obtiene la autorización para abrir un estanco tiene que pagar una tasa para la apertura (entre 100€ y 200€ aproximadamente según el tamaño de la población) además de un canon anual por explotar el estanco. Se constituye de una cuota fija (de 120€ a 240€ en función del número de habitantes) y de una cuota variable función de las ventas, que va de 0€ (si facturas menos de 12.000€ durante el año), hasta 9.000€ si superas los 450.000€.

¿Cuánto gana un estanco?

Si te dan la licencia, tendrás derecho a vender tanto tabaco como timbres. Hay tres tipos de comisiones:

9% para los cigarros
8,5% para los cigarrillos
4% para los efectos timbrados y signos de franqueo

Dicho de otra forma, cada vez que se vende un paquete de cigarrillo vendido al público a 4,5€ el propietario del estanco cobra 38 céntimos. Suponiendo que entre el alquiler del local y gastos diversos tenga unos gastos de 800€, para tener un ingreso neto de 1.000€ al mes hace falta vender unos 180 paquetes diarios.

Autorización de punto de venta con recargo (PVR)

Los negocios que quieren vender tabaco en su local, por ejemplo vía máquinas expendedoras tienen que pedir autorización a la CMT, algo que es posible por vía telemática. Además, luego están obligadas en comprar el tabaco en los estancos de la zona, a precio de tarifa.

¿Merece la pena?

Es razonable plantearse si merece la pena montar un estanco, especialmente cuando las políticas de salud pública están orientadas a disminuir su consumo, por las numerosas enfermedades relacionadas con este hábito. Por ejemplo, un estudio del Ministerio de Sanidad y Consumo muestra como entre 2004 y 2009 el porcentaje de fumadores ha pasado del 48% a algo menos del 43%. No sé si las tendencias más recientes son similares, pero una bajada de un punto porcentual al año podría llevar el consumo de tabaco a algo muy residual dentro de 20 años.

No hay motivos para pensar que las políticas no van a seguir a medio y largo plazo en la tendencia de aumentar precios, y limitar los lugares donde se puede fumar, por lo que se puede anticipar bajadas de facturación para los estancos.

Aun así, dependiendo de cómo se organicen las nuevas licencias o la renovación de las antiguas, y por supuesto de la ubicación del punto de distribución, tener un estanco podrá seguir siendo un negocio rentable durante muchos años.

 

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Infografía: 12 pasos para crear una empresa

Hoy proponemos una pequeña infografía que nos muestra el camino del emprendedor. Espero que os guste porque es de fabricación propia.

La vida de los creadores de empresas es una carrera llena de obstáculos pero también de muchas pequeñas y grandes alegrías. Si no te has decidido aun, atrévete a dar el paso.

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