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Los errores más comunes de los emprendedores

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Si estás pensando en montar un negocio, puede que te sea útil reflexionar un momento sobre los errores de otros emprendedores, que en muchos casos se convierten en motivos de fracaso. Te propongo repasar los más habituales, y voy a procurar darte algunas indicaciones para que les puedas evitar. Casi todo tiene solución, siempre que estés dispuesto a replantearte las cosas.

1º- Lanzarse en un sector sin tener experiencia 

Está muy bien que te llame la atención montar tu propia tienda online, abrir un restaurante o decidas irte de la ciudad para adaptar una casona para el turismo rural, pero si nunca has tenido experiencia profesional en la actividad que quieres desarrollar, estás subestimando las problemáticas internas de cada negocio.

Hay una gran diferencia entre la visión romántica que puedas tener de la empresa que quieres crear y la realidad del sector. Si no tienes experiencia previa, tendrás que aprender, y si este aprendizaje ocurre después de abrir el negocio, te puede llevar a cometer demasiados errores para tener posibilidades de éxito.

Tienes formas de compensar la falta de experiencia. Quizás la más recomendable sea aplazar tu proyecto y buscar un trabajo en esta actividad. Por ejemplo, si quieres montar un restaurante y nunca lo has hecho, trabajar de camarero en un negocio que funciona te puede enseñar mucho. Otra opción es que te asocies con una persona con experiencia, y que te pueda asesorar durante el proceso. También es una posibilidad que optes por contactar con una franquicia, ya que suelen proporcionar procedimientos, formación y asesoramiento.

2º- Enamorarse de la idea 

Cuando montar un negocio, tienes que creer en tu idea. Esa confianza en tu proyecto es importante, porque te permitirá superar muchos obstáculos y corregir tu planteamiento, en lugar de desanimarte al primer evento negativo que te encuentres. Pero hay una gran diferencia entre estar confiado y estar cegado por haberse enamorado de tu idea. Tu idea no es nada sin la ejecución. No es nada sin un equipo que sepa salvar los obstáculos. No te enamores de la idea porque podrías convertir en testarudez lo que creerías ser perseverancia, y esto te llevaría a cometer muchos errores.

3º- No trabajar la propuesta de valor 

Lo acabo de decir: la idea de negocio no es nada sin su ejecución. El primer paso hacia una ejecución exitosa es que definas tu modelo de negocio y tu propuesta de valor. Me refiero a este factor diferencial que hará que el cliente te compre a ti antes que a la competencia. Es decir: no te puedes limitar a decidir abrir una pizzería. Tienes que crear una propuesta de valor mejor que los otros negocios similares en tu área. Si primero abres la pizzería y luego vas buscando como diferenciarte en función de cómo te vaya, tienes muchas papeletas para fracasar.

Recuerda: diferénciate.

4º- Empezar a lo grande 

Muchos negocios se pueden iniciar con poca inversión. Otros muchos requieren bastante dinero. Pero en todos los planteamientos tienes la posibilidad de empezar a lo grande o de probar tu idea. Muchos emprendedores no se plantean alternativas y empiezan a lo grande, alquilando y reformando un local, invirtiendo en maquinaría nueva, contratando personal, etc.

No me malinterpretes. No estoy diciendo que no te arriesgues. Emprender es arriesgar. Pero no tienes porque jugártelo todo a una carta. Si te das el tiempo de la reflexión, puedes llegar a tener un proyecto mucho más barato que lo que pensabas inicialmente. Esto te dará más tiempo para que funcione (el dinero se acaba rápido). Si empiezas a lo grande, es más factible que fracases a lo grande.

Busca alternativas. Puedes encontrar maquinaria de segunda mano, puedes firmar contratos de alquiler en lugar de comprar, puedes condicionar la contratación de personal a un nivel mínimo de actividad, etc. En definitiva, busca flexibilidad.

5º- Empezar sin el capital suficiente 

Muchos proyectos viables fracasan simplemente porque no se empezó con el capital suficiente. Esto puede tener dos orígenes: la primera es haber optado por ir a lo grande cuando existían alternativas (justo el punto que comentaba antes), y la segunda es simplemente haber pecado de optimismo en las previsiones.

Mi consejo es que los proyectos empresariales suelen costar más de lo que inicialmente creías y generar ingresos más lento que lo que podías imaginar. Si no quieres que un buen proyecto se acabe antes de tiempo por falta de dinero, procura o plantear algo más barato, o empezar con un colchón de dinero más amplio.

6º- Falta de foco 

El foco es un aspecto fundamental en un negocio. Es difícil a veces encontrar en que tema te tienes que centrar para no dispersar tus fuerzas, pero para conseguir tus objetivos no tienes más remedio que tener foco. Hay dos aspectos para los cuales es especialmente importante.

  • El cliente es lo primero. Aunque sepas que todos tus esfuerzos tienen que ir hacia ofrecer una experiencia magnífica a tus clientes, cuando inicies el negocio te darás cuenta que muchos temas importantes o accesorios requieren tu atención. Es imposible que solamente te dediques a tus clientes, pero es importante que te preguntes muchas veces a lo largo del día si lo que estás haciendo aportará valor a tu cliente o si estás perdiendo el tiempo en temas anexos.
  • Una sola propuesta de valor. En casi todos los negocios tendrás la tentación de añadir productos u servicios a tu planteamiento inicial. Esto responde a dos objetivos. Por un lado piensas que si ofreces más servicios el cliente tendrá una atención más completa, y por el otro, se suele pensar que si no se vende por un lado, siempre habrá la opción de vender por el otro. Pero en realidad, ocurre todo lo contrario. Si ofreces más de una propuesta de valor mandas una señal equivocada al cliente (ya sabes, aquello de quien mucho abarca poco aprieta). Al mismo tiempo, si tienes más productos dedicas menos tiempo en cada uno de ellos, por lo que se te hace cada vez más complicado mejorar y ofrecer una experiencia magnífica a tus clientes.

7º- Falta de planificación 

Aunque la realidad del mercado siempre vaya a ser diferente de lo que imaginabas y te tendrás que adaptar, necesitas un mínimo de planificación antes de montar tu negocio.

  • Plan de negocio. Una herramienta muy útil si la usas de forma apropiada. Te permite reflexionar sobre muchos aspectos de tu proyecto, anticipar y corregir tu planteamiento antes de empezar. También te sirve de apoyo para conseguir financiación o inversores.
  • Diseño y seguimiento de objetivos. Si quieres tener éxito, lo primero que tendrás que hacer es definir lo que es el éxito para ti, y eso pasar por la elaboración de unos objetivos estratégicos, que te llevarán a definir el planteamiento para alcanzarlo (tu estrategia). Y para saber como vas y poder corregir u adaptar tu estrategia, necesitarás medir tus resultados respecto a esos objetivos.

Sin planificación eres como un barco sin rumbo. Puede que tengas éxito pero dejas de lado muchas herramientas que aumentarían tus posibilidades.

8º- Equivocarse al elegir el equipo 

Una empresa se define primero por las personas: los promotores del negocio y los empleados. Si te equivocas a la hora de elegir a los socios o de contratar a los empleados, te va a costar mucho llevar a cabo tu proyecto.

Busca personas con potencial (no tengas miedo a tener gente mejor que tú, al contrario), que comparten tu sistema de valores y selecciónalas por méritos propios. También tienes que saber que trabajar con amigos o familiares suele tener más complicaciones que beneficios, pero eso ya depende mucho de cada caso.

9º- Falta de decisiones 

Emprender no es fácil. Tienes que tomar decisiones grandes o pequeñas a diario, y muchas veces no tienes ni idea de cual es la mejor opción. La buena noticia es que no tienes porque tener miedo a equivocarte. Al contrario, tu peor enemigo es la indecisión. Si tomas una decisión y no resulta ser la adecuada, siempre que actúes rápido puedes corregir con otra decisión. Pero si te quedas valorando las opciones y dudando, quizás evites el error pero también perderás las oportunidades, y sin aprovechar oportunidades tu negocio está destinado al fracaso.

Procura decidir rápido. Tomate el tiempo necesario para decidir (no se trata de ser impulsivo), pero no lo demores más que eso. No te busques excusas. Actúa y estate pendiente de las consecuencias para saber lo antes posible si acertaste o no y si tienes que corregir.

10º- Falta de adaptación 

Como te comentaba antes, el mercado nunca va a ser como pensabas que iba a ser, por mucho que lo hayas estudiado antes, hayas hablado con clientes, hecho encuestas, etc. Creo haber dejado claro que es fundamental que pese a ello dediques un tiempo a planificar, pero también quiero que estés consciente de que necesitarás adaptarte. Y no solamente cuando tu propuesta de valor se encuentre por primera vez con el veredicto del mercado, sino permanentemente.

El mundo cambia, las costumbres cambian, y esos cambios se están acelerando cada vez más. Un planteamiento que funciona hoy puede necesitar un cambio importante para seguir funcionando dentro de un año. Si enfocas tu proyecto en un sector tecnológico, ni te cuento, pero no es solo cierto para la tecnología. Todas las actividades cambian, y cada vez a mayor velocidad.

Por eso tienes que estar preparado para adaptarte.

11º- Falta de perseverancia 

Te advertí antes del riesgo de enamorarte de tu idea y volverte testarudo. Otra causa de fracaso muy habitual es lo contrario: abandonar antes de tiempo. Muchas de las otras recomendaciones que te hice anteriormente, como no empezar a lo grande, o ser flexible cobran más sentido cuando entiendes que la perseverancia es la herramienta que te llevará al éxito. Si insistes, te adaptas, aprendes, mejoras y no te has atado con una inversión demasiado grande, seguramente conocerás pequeños fracasos en tu camino pero a la larga lo tienes que conseguir porque habrás aprendido mucho de tus errores.

12º- No tener mercado 

Seguramente se podría incluir esta causa de fracaso dentro de la ausencia de planificación, pero es lo suficiente relevante para que le dedique un apartado. Por desgracia muchos proyectos están destinados a fracasar desde el inicio porque no hay mercado. Ocurre especialmente en proyectos muy innovadores. Y aquí lanzo una advertencia a muchos candidatos a emprender que están buscando la idea perfecta para hacer algo que nadie ha hecho antes.

Por supuesto es admirable que haya personas innovadoras que quieran romper las reglas y descubrir nuevos océanos azules. Pero si quieres hacer algo muy innovador, que nadie haya hecho aun, significa que el mercado aun no existe. Y en la gran mayoría de los casos, el mercado no existirá. Al menos es lo que demuestran las altas tasas de fracasos de proyectos innovadores.

Lo diré de otra forma. Es posible que el mercado de los restaurantes haya perdido un 30 o 40% de sus ventas desde el inicio de la crisis. Pero sigue habiendo un mercado enorme, y algunas marcas se están aprovechando para crecer, especialmente cadenas low cost. No es buena idea montar un restaurante de barrio igual que los otros restaurantes de barrio si todos están medio vacíos, pero hay cosas por hacer en el sector de la restauración. No creas que porque un sector este decaído, o con mucha competencia es malo para ti. Si hay competencia, hay mercado. Y si tienes la suerte de crear una propuesta muy innovadora y descubrir un nuevo mercado, tu competencia llegará rápidamente.

13º- Ubicación 

No voy a explayarme demasiado en el asunto ya que en el artículo Ubicación, ubicación, ubicación ya te expliqué lo fundamental que es este elemento para muchos negocios, especialmente en los comercios, tanto en la economía tradicional como online.

No quisiera que te confundieras con lo que dije antes de empezar a lo grande. Si montas una tienda en una calle poco transitada para pagar un alquiler más barato posiblemente estés cometiendo un grave error.

14º- Falta de interés por la actividad 

Sé que es difícil cumplir el primer punto (experiencia) y al mismo tiempo tener mucho interés (incluso pasión) para lo que te vas a dedicar. Pero cuando inicias un negocio, durante muchos meses, incluso años, la cantidad de trabajo es muy elevada. Si quieres tener la oportunidad de perseverar y superar todas las crisis que te vas a encontrar, es un gran punto a favor sentir pasión por lo que estás haciendo. Si no tienes este interés muy rápidamente podrías odiar lo que haces y abandonar.

15º- Esperarse a tener un producto perfecto 

Fracasar también es no lanzarse cuando uno tiene la oportunidad. Muchos candidatos a emprender se lo piensan demasiado. Quieren tener la idea perfecta, o desarrollar la propuesta de valor perfecta, pero esto no existe. Si te esperas a tener un producto perfecto no nunca te lanzarás (cosa que se puede considerar un fracaso por omisión) o si lo haces será muy tarde y los competidores ya habrán aprendido del mercado mientras tu estabas jugando con hipótesis.

16º- Minimizar el esfuerzo comercial 

Por muy bueno que sea tu producto, vas a tener que aprender a vender. Y no solo me refiero a pagar publicidad, sino también a hacer labores de comercial. Si no te gusta o tendrás que aprender, o asociarte con alguien que lo puedas hacer. Ningún producto se vende solo.

Incluso si piensas en una actividad online, estarás pasado a lado de muchas oportunidades si no haces una labor comercial tradicional, y trabajas una red de contactos.

* *

Estoy seguro de que hay muchas más causas de fracaso en los proyectos empresariales, pero esas me parecen las más comunes, y creo que si repasas cada una de ellas y la contrastas con tu situación personal te puede servir de ayuda.

Si piensas que debería incluir más errores habituales, no dudes en proponerlo en la sección de comentarios.En el próximo capítulo de esta guía para emprender hablaré de los motivos para montar un negocio.

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Desmontando 10 mitos sobre emprender

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Emprender es una aventura que merece la pena ser vivida, pero también existen algunos mitos duros de matar sobre la materia. Te propongo 10 de esas ideas recibidas que se suelen escuchar mucho. Aunque alguna tiene algo de verdad, la mayoría son mitos bastante peligrosos para los candidatos a montar un negocio.

1- Lo más complicado de la creación de empresa es superar las trabas administrativas.

Desde aquí critiqué más de una vez el hecho de que la Administración es más un freno que una ayuda para emprendedores y empresarios, pero eso no significa que piense que los trámites y los impuestos son los elementos más difíciles de superar en un proceso de creación de empresa.

Muchas personas que quieren montar un negocio se focalizan en como se tienen que registrar en Hacienda, en cuanto cuesta la cotización de autónomos, o en que requisitos les va a pedir el ayuntamiento para abrir un local al público. Parece que para esas personas, una vez superados los trámites, ya está hecho lo más difícil. Sin embargo es todo lo contrario. Los temas administrativos son sencillos. Se trata de algo estándar y que se puede delegar a profesionales (gestorías).

El verdadero asunto es si eres capaz de ofrecer el suficiente valor añadido a tus clientes para que te compren, que consigas llevar tu mensaje a esos clientes y que haya un mercado potencial suficiente para que puedas rentabilizar el negocio. Y es por allí que tienes que empezar, para poder afinar tu propuesta de valor.

2- Un negocio exitoso empieza por una idea de negocio brillante.

La idea no vale nada sin ejecución. En otras palabras, no es la idea sino el equipo que la pone en marcha lo que cuenta. Dos equipos con la misma idea no lo van a ejecutar de la misma manera. Una idea malísima seguramente significará un fracaso, pero un negocio basado en una idea medianamente buena pilotado por un equipo excelente le dará mil vueltas a una idea brillante llevada a cabo por un equipo medianamente bueno.

Porque ninguna propuesta de valor resiste al primer contacto con el mercado. El papel lo aguanta todo, pero solo cuando hablas con los clientes te das cuenta de lo que realmente quieren. Una ejecución buena significa acertar en los ajustes, ser flexible y actuar rápido. Eso lo puede hacer un equipo bueno.

3- Hay que pensar en algo que nadie haya pensado antes.

Este es un mito a medias. Por un lado es cierto que para diferenciarte, tienes que proponer algo diferente a tus clientes, y que este algo represente para ellos una ventaja respecto a la competencia suficiente para que decidan comprarte a ti antes que a ellos. Por lo tanto tienes que ofrecer algo que los demás no ofrecen.

Sin embargo, en la mente de muchos candidatos a emprender, pensar en algo que nadie haya pensado antes significa tener la idea del siglo, el concepto revolucionario que les hará de oro. Este pensamiento es erróneo y muy relacionado con el anterior. Razonando así nadie debería abrir un nuevo restaurante.

Creo que muchas de las personas que se creen este mito olvidan que abrir un nuevo mercado es mucho más arriesgado que lanzarse en un mercado existente, y que en el caso en que le fuera bien, su competencia aparecería enseguida. Y ganarían las empresas con la mejor ejecución, no las primeras en llegar.

Este pensamiento suele estar relacionado con lo que llamo la paranoia de la idea. Aquellas personas que lo padecen creen no solo que han encontrado la idea del siglo sino que los demás se la robaríamos si la supiéramos.

4- El producto es tan bueno que se venderá solo.

Hay una diferencia notable entre la confianza en si mismo y enamorarse de su idea de negocio hasta el punto de perder el sentido de la realidad. Ningún producto se vende solo. Los fenómenos virales son extremadamente raros e imprevisibles. Tener un producto bueno es un requisito necesario para vender, pero no es suficiente. Tendrás que darle a conocer, por todas las vías que puedas.

Un producto malo se puede vender algún tiempo, pero a largo plazo, por mucho que te esfuerces en promocionarlo y adornarlo, el cliente no repite la compra y se acaba sabiendo que tu producto es malo en todo el mercado.

5- Hace falta mucho dinero para emprender.

Obviamente, si tu propósito es montar una fábrica, igual tendrías que alquilar las instalaciones, comprar la maquinaria, contratar a los operarios, y todo eso cuesta mucho dinero. Sin embargo, tienes que reflexionar si no estás cayendo en el error de querer empezar a lo grande. Si por ejemplo has inventado un producto, deberías centrarte en si se puede vender, y luego analizar si lo puedes producir a un coste razonable. Igual firmar un acuerdo con una fábrica ya existente es una opción mucho más barata para empezar. Ganarás menos y dependerás de un socio, pero tendrás la oportunidad de probar tu idea. Y si te va bien, conseguirás dos cosas:

  • beneficios para invertir en el desarrollo de tu negocio (quizás tu propia fábrica)
  • resultados reales sobre los cuales apoyar tu búsqueda de financiación

He citado el ejemplo de una fábrica como extremo, pero la verdad es que la mayoría de los negocios se pueden plantear de forma más flexible y menos costosa, lo que hace que no haga falta tanto dinero para emprender.

6- Se puede delegar lo que no te gusta.

Ese es un error grave. Lo recomendable es delegar lo que no es estratégico para liberar tiempo para lo importante. Pero que no te guste no significa que debas prestarle mucha atención. Además, delegar tiene un coste importante: significa pagar a un empleado o a un profesional para hacer el trabajo, y normalmente, al menos al principio, no dispones de los recursos para delegar tanto.

7- Basta con vender más barato que la competencia para conquistar a nuevos clientes.

El precio es por supuesto un factor importante para tus clientes, pero no es el único factor. Descartando el caso obvio de los negocios de lujo y similares, un precio más bajo que la competencia no te asegura que los clientes vayan a comprarte a ti.

Es más, si esa afirmación fuera cierta para tu mercado, significaría que estás en un mercado de commodities (es decir algo similar a las materias primas), donde el único factor es el precio y no hay prácticamente valor añadido. En este caso tu futuro sería complicado, con ventas sin márgenes y guerras de precios (si bajas tarifas y consigues llevarte los clientes, ¿qué crees que harán tus competidores?)

Si eres más barato que la competencia, el cliente probablemente te comprará si en su percepción tu propuesta de valor es igual o superior a la de tu competencia. Pero también puede pensar que tienes precios bajos porque tus productos son peores y no comprarte.

8- Es necesario tener estudios de administración para montar un negocio

Tener conocimientos teóricos sobre el mundo de la empresa puede ser una gran ayuda, pero ni es una ventaja definitiva haber estudiado administración de empresa ni por supuesto es un requisito imprescindible. Tener criterio, decidir rápido, perseverar, saber cuando cortar pérdidas son algunos de los rasgos de personalidad que hacen que una persona pueda ser un emprendedor exitoso. Como ves, poco tienen que ver con los estudios.

Si los estudios no son un requisito, sí es recomendable que cualquier emprendedor este dispuesto a aprender algunos aspectos importantes para su negocio. También es un punto muy decisivo que haya tenido experiencia previa en el sector de su futuro negocio.

9- El dinero es lo primero.

El dinero solo llegará piensas en cada momento en como mejorar la experiencia del cliente. Si trabajas muy duro en mejorar tu propuesta de valor, en darla a conocer a tu mercado y a escuchar la retroalimentación de tus clientes, entonces es posible que llegue el dinero.

Si desde el primer momento solo piensas en el dinero por encima de la satisfacción de tus clientes, entonces lo vas a tener muy difícil.

10- Mis empleados serán mis amigos.

Con eso no me refiero al error de contratar a los amigos sino a la idea de que se va a crear un ambiente de trabajo tan guay que los empleados acabarán siendo mis amigos. Este mito, basado en buenas intenciones, crea muchos problemas.

  • En primer lugar, es muy difícil que tus empleados dejen de verte como el jefe. Ellos no están allí por diversión sino por ganarse el sueldo.
  • En segundo lugar, y más importante, la amistad puede dar lugar a muchas situaciones nefastas. Algunos emprendedores piensan que la amistad del jefe y el buen rollo pueden sustituir un aumento de sueldo. Otros no se atreverían a despedir a un empleado con un desempeño mediocre porque es un amigo. Eso sin contar con que los amigos hablan desde la igualdad, lo que puede suponer contradecir las decisiones del jefe.

Lo ideal son relaciones laborales basadas en la profesionalidad y el respeto. Debe haber un buen ambiente, te puede caer bien uno u otro, pero nunca debes olvidar que eres el jefe y que tienes que mantener la visión más objetiva posible sobre el desempeño de los empleados. Es suficientemente complicado de por si como para añadir una vinculación sentimental demasiado fuerte.

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Como iniciar un negocio desde cero

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¿Quieres emprender pero no sabes ni por donde empezar? Aquí encontrarás unos consejos para aprender como iniciar un negocio desde cero. Como todas las cosas un poco complejas de la vida, parece complicado, pero si lo reduces en una serie de pequeñas decisiones y te armas de perseverancia, verás como cada paso se puede superar sin demasiadas dificultades.

1º- ¿Qué necesidad del cliente quiero cubrir?

Llámalo idea de negocio o nuevo concepto empresarial, la finalidad es la misma y tienes que tenerlo muy claro desde el principio. Un negocio, una empresa, tiene que aportar valor a sus clientes, cubriendo necesidades a cambio de pagar un precio. Si tu idea no responde a una verdadera necesidad, no sirve.

En este blog hemos hablado muchas veces de la idea de negocio, y de como se puede valorar. Siempre repetimos que lo esencial es que aportes una mejora, por pequeña que sea, sobre lo que ya existe. No hace falta inventar un producto como el iPad para triunfar, con solo mejorar un poquito lo que ya existe puede ser suficiente, pero tienes que asegurarte que existe un mercado suficiente para tu proyecto.

2º- ¿Cuánto está dispuesto a pagar el cliente por mi producto o servicio?

Este punto es muy importante. En primer lugar porque en muchos casos el cliente, aunque valore positivamente la aportación de tu concepto no está dispuesto a pagar por ella. Por otra parte, si el cliente está dispuesto a pagar algo, lo normal es que no quiera pagar tanto como lo que tú quisieras. Sobre política de precios, te remito al artículo que redactamos hace un tiempo sobre vender caro o barato.

3º-  ¿Cuánto me cuesta producir?

Una vez que tienes una idea más concreta del mercado potencial y del precio que podrías poner a tus servicios y productos, queda un aspecto muy importante: ¿Cuánto te cuesta producirlos? Evidentemente, si creas una empresa es para ganar dinero, por lo tanto es fundamental que estimes los costes variables y gastos fijos de tu proyecto, para tener una primera idea de la rentabilidad. Si ves que te cuesta mucho más de lo que podrías vender, en principio tu idea tiene poco futuro, pero no te desanimes, es posible que enfocándola de otro modo pueda ser rentable.

A menudo, los emprendedores pecan de grandeza, y quieren empezar con un local amplio y bien situado, varios empleados, maquinaria nueva, etc. Los planteamientos a lo grande hacen muy difícil que un proyecto sea viable, porque no lo dudes: los gastos siempre van a ser mayores que lo que hayas podido estimar y los ingresos serán menores. Más vale empezar con humildad y menos gastos.

4º- ¿Estoy capacitado para este proyecto empresarial?

Una de las grandes causas de fracaso de un negocio es que el promotor del proyecto no este capacitado para liderarlo. Por eso es importante preguntarte con franqueza si de verdad tienes la capacidad de convertir la idea en éxito. Uno de los aspectos más importantes es conocer el sector donde vas a trabajar. La ilusión y el interés por tu proyecto, aunque son necesarios, no bastan.

Imaginemos que siempre has trabajado en un banco y tu sueño es montar una cadena de tiendas de animales, porque te encantan las mascotas. Por mucho que te haga ilusión, si no tienes los conocimientos del sector ni los contactos, no va a ser imposible triunfar, pero lo vas a tener muy, muy difícil. En este caso es mejor asociarse con una o varias personas que te aportaran el aspecto que te falta. Para volver al ejemplo de las tiendas de animales, si lees la entrevista que hicimos hace tiempo a Javier Osa de Kiwoko, verás como los socios tienen perfiles que se completan.

5º- El Plan de negocio

Una vez que tienes más definida tu idea y tus primeras estimaciones te hacen pensar que es viable, empieza el verdadero trabajo con el plan de empresa. Tienes que estudiar muy en detalle los aspectos comerciales e financieros de tu proyecto. Responder a preguntas tan importantes como ¿Qué es lo que vendes? ¿Cuáles es tu clientela? ¿Cuáles son tus competidores? Es importante ser muy concreto.

Imaginemos que vas a poner una tienda de libros. Las respuestas a estas tres preguntas no pueden ser: vendo libros a lectores del barrio de X y mis competidores son la Fnac y la Casa del Libro. Las generalidades no valen. Otra cosa es que respondas que vendes la mayor oferta de novelas históricas de España, que te diriges a un público mayoritariamente masculino de entre 25 y 45 años, que tus competidores son en parte la grandes librerías, en parte las tiendas online, pero que has identificado un nicho de mercado donde nadie ofrece una variedad tan amplia, que vendes tanto en una tienda física del centro de Madrid como por Internet y en formato electrónico, etc.

Solo he dado un pequeño ejemplo sobre una fracción del estudio comercial del plan de negocio. Hay muchos más aspectos que analizar, pero lo que quería dejar claro es que tiene que ser un trabajo profundo y específico. Crear una empresa es competir, y no se puede ganar con generalidades. Hay que aportar especificidades y saber explicarlas claramente. O sino, como decía Jack Welsh, ex presidente de General Electric: “Si no tienes una ventaja comparativa no compitas”.

En el plan de negocio también definirás como vas a trabajar, con que medios, con que plantilla, en que lugar, etc. Es como un ensayo general de tu empresa, con todos los aspectos relevantes. Si se te atraganta, puedes pedir ayuda externa.

6º- La forma jurídica

Una vez que tengas bien definido tu proyecto, tendrás que decidir de qué forma lo vas a formalizar. En España se puede resumir en dos grandes opciones (aunque hay más): autónomo o sociedad limitada. Simplificando, se puede decir que si vas a emprender en solitario y que el volumen de beneficios que estimas no va a superar un sueldo anual de unos 45.000 euros, lo más práctico es elegir darse de alta como autónomo.

En caso de tener más beneficios, otros socios, una facturación importante, o que la propia estructura jurídica de la empresa sea relevante para tu imagen (en determinados círculos, los proveedores y clientes solo te harán caso si tienes una sociedad), entonces es mejor optar por crear una SL (sociedad limitada), que puedes arrancar con solo 3.000 euros de capital.

7º- La financiación

El plan de negocio va a determinar cuanta inversión vas a necesitar, y cuanto dinero te hará falta para cubrir las más que seguras pérdidas de los primeros meses (a veces años). Entonces o ya dispones de este dinero (enhorabuena, ya puedes empezar tu proyecto), o como la mayoría de los emprendedores, tendrás que buscarlo. Existen varias fuentes de financiación, desde tus propios ahorros, el dinero de amigos y familiares, las subvenciones públicas, los créditos bancarios o las participaciones en el capital de la empresa de fondos de capital riesgo o de business angels.

8º- Los socios

Otro aspecto muy importante es saber si te lanzas solo o si vas con socios. Esto depende de tus habilidades personales, de tus preferencias y de tus necesidades. Como explicamos antes, si te faltan conocimientos (financieros, comerciales, sectoriales), te puede venir muy bien tener un socio. Pero también importa mucho tu estilo de gestión. Si prefieres trabajar solo y lo quieres controlar todo, puede ser mejor lanzarte en solitario, aunque trabajar solo no es nada sencillo.

Si optas por asociarte, tendrás que evitar los errores que comentamos en un artículo anterior.

9º- La ubicación

Donde vayas a situar tu negocio siempre es importante. Está claro que si se trata de un local comercial, tendrás que buscar la zona más adecuada, y no olvidar nunca que tienes que ir donde están los clientes, no esperar que los clientes vayan a donde estés, porque para este tipo de empresas la ubicación es fundamental.

Aunque no tengas una tienda, hay otros aspectos a tomar en cuenta. Siempre tendrás que recibir clientes o proveedores, así que estar en un pueblo a 80 kilómetros de la civilización probablemente no sea una gran idea. Del mismo modo, si optas por el comercio en línea, tienes que buscar una ubicación que te permita optimizar tu logística.

Buscar un local no es siempre tarea fácil, pero finalmente todo se logra.

10º- Los empleados

Los empleados son tus socios más importantes. Son los que tienen que ofrecer a tus clientes los mejores productos con la mejor calidad de servicio. Tienes que tenerles contentos de trabajar contigo a la vez que tienes que exigirles lo mejor de ellos mismos. Quizás lo primero que les tengas que explicar es que tú no les vas a pagar el sueldo, que de esto se encarga el cliente, como bien decía Henry Ford.

A la hora de elegirles, piensa en lo que es mejor a largo plazo para tu empresa. Puede ser que al principio no tengas dinero y quieras contratar personal poco cualificado por poco dinero, pero a la larga si tus empleados no son mejores que tú te perjudica. Busca siempre a los mejores para cada tarea. Si no son personas con mucha experiencia, apuesta por jóvenes con potencial.

Los recursos humanos son posiblemente uno de los aspectos más complejos en la gestión de una empresa, porque obligatoriamente se mezclan aspectos económicos objetivos con emociones y preferencias personales. Pero se aprende mucho y aprisa.

11º- Los proveedores

Emprender significa aprender a comprar. Si no cuidas este aspecto fundamental, no podrás ofrecer los mejores servicios al mejor precio. Negocia siempre, y busca varios presupuestos para todas las compras relevantes. Intenta construir relaciones de confianza a largo plazo con tus proveedores, porque en más de una ocasión te podrán sacar de algún aprieto (por ejemplo cuando necesites urgentemente un producto para tu cliente más importante).

12º- Buscando y satisfaciendo a los clientes

Ya tienes todo para ponerte en marcha, pero te falta lo más importante: un cliente que te compre tus productos o servicios. Y no te engañes, aunque tengas un local muy visible en la arteria con más tráfico peatonal de la ciudad tendrás que ir a buscar a tus clientes. Tendrás que hacer publicidad, llamar por teléfono a proponer tus servicios o mandar a tus comerciales a recorrer la ciudad puerta a puerta.

Los lectores del blog conocen sin duda la serie de artículo que publique el año pasado para dar pistas sobre como encontrar a tus primeros clientes o como aumentar las ventas de tu negocio . Pero no es suficiente encontrarles y convencerles. Hay que satisfacerles con calidad para que se conviertan en clientes habituales. Es fundamental medir la satisfacción de tus clientes y poner en marcha procesos para mejorarla continuamente. Si no lo haces tú, lo harán tus competidores.

Otra forma de ver los pasos para crear una empresa es echar un vistazo a la infografía que publique hace unas semanas, una versión más gráfica de un recorrido largo y difícil, pero lleno de pequeños y grandes logros. Quizás este 2012 que empieza sea el año que decidas lanzarte. Si es así, en este blog estaremos para ayudarte. Puedes recibir nuestros artículos cada semana abonándote al boletín.

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Como hacerse rico, muy rico, millonario, multimillonario

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¿Quieres hacerte millonario? Espero francamente que no hayas hecho clic en este enlace pensando seriamente encontrar la solución milagrosa. He pensado en escribir este post como reflexión sobre el camino a la riqueza. Ya sabes que en mi opinión, triunfar montando un negocio propio exige trabajo, suerte y acierto. Aquí te muestro varias opciones para hacerte rico, con una valoración de algunos criterios que he decidido arbitrariamente.

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