Fracasar para luego triunfar: emprender no es siempre un camino de rosas

logroQuizás hayamos sido mal acostumbrados tras ver los éxitos recientes como la historia del creador de Facebook o la de otros emprendedores de startups tecnológicas. Esos éxitos rápidos e inmensos tapan una realidad común a otros muchos empresarios. A menudo, antes de lograrlo, se pasa por el fracaso y se aprende de los errores. Por eso hoy vamos a hablar de grandes nombres de los negocios que tuvieron que superar reveses empresariales antes del triunfo.

Miles de prototipos para lograr el producto que funciona

¿Conoces las aspiradoras sin bolsa Dyson? Fueron creados por James Dyson, un inventor inglés que según sus propias declaraciones tuvo que hacer 5.127 prototipos para que la aspiradora funcionara bien. Durante todo este tiempo, tuvo la suerte de ser apoyado por su mujer, que trabajaba como profesora. Y los fracasos de los prototipos no fueron las únicas desilusiones. Al principio, ni los fabricantes de aspiradoras ni los distribuidores quisieron vender su producto, porque iba a perjudicar el mercado de las bolsas de repuesto. Tuvo que vender su producto en Japón, y luego con sus primeros éxitos, fundo su propia empresa. Hoy su fortuna supera los 7.000 millones de libras.

fracasar para triunfarDe fracasos empresariales al ratón más famoso del mundo

Después de trabajar para una empresa que hacía anuncios para periódicos, revistas y para el cine, Walt Disney montó su propio negocio de publicidad, pero no prosperó. Se fue a trabajar para un estudio de animación, y luego fundó el suyo propio. Pese a producir algunas obras, este segundo negocio acabó en bancarrota. Pero a la tercera vino la vencida, con la creación de lo que luego se conoció como The Walt Disney Company. Tras perder los derechos sobre Oswald, el primer ratón animado que había creado, Disney creó Mickey, con el éxito que ya sabemos. Hoy en día la empresa que fundó es un gigante del cine, de la televisión y de los parques temáticos.

También tres intentos para el empresario mítico del automóvil

Henry Ford es una referencia en los mundos de los negocios, por como estandarizó la producción industrial. También es el autor de la frase: “Fracasar es la oportunidad de empezar de nuevo, de una manera más inteligente”. Y sabía de qué hablaba. Llevó a la quiebra dos negocios de automóviles antes de aprender de sus errores y crear Ford Motor Company. Dicho sea de paso, los remanentes de sus dos fracasos anteriores formaron la empresa Cadillac, hoy en día propiedad de General Motors.

El genio que solo vendió tres cuadros durante su vida

En 1888, el pintor holandés Vincent Van Gogh vendió tres obras: La viña roja, Puente de Clichy y un Autorretrato. Fueron los únicos cuadros que el genio vendió. Falleció dos años más tarde. Sin embargo, en un periodo de solo 10 años, pintó unos 900 cuadros e  hizo unos 1.500 dibujos, y después de su muerte le llegó el reconocimiento, que no paró de crecer con el tiempo. A los 100 años de su fallecimiento, en 1990, su cuadro Retrato del doctor Gachet se vendió por 82 millones de dólares en Christie’s.

Del análisis de datos de tráfico en carretera a la referencia de los sistemas operativos

Pocas personas saben que el primer proyecto empresarial de Bill Gates y Paul Allen fue una  compañía llamada Traf-O-data, cuyo objetivo era analizar e interpretar los datos de tráfico recogidos por las autoridades vía mediciones de pasos de coches. Los resultados no fueron boyantes, pero la experiencia les llevó a crear su primer ordenador y a darles unas bases de programación que les llevaría a diseñar el Altair BASIC, el primer producto de Microsoft.

Moraleja

Salvo el dramático caso de Van Gogh (quien sufría de severos problemas de salud), el resto de los ejemplos de este artículo son de personas que fracasaron, aprendieron de sus errores y luego aprovecharon esa experiencia para triunfar. Por supuesto, eso no significa que todas las personas que fracasen vayan a tener éxito, ni que todos los éxitos tengan que empezar por un fracaso. Pero acertar a la primera es complicado. Los mejores planes no suelen resistir al choque con la realidad de las necesidades de los clientes. Lo que hace la diferencia es la capacidad para adaptarse, reinventarse, entender porque algo funciona y otra cosa no, y ser capaz de aprovechar esas enseñanzas.

Si tu proyecto empresarial no está dando los resultados que pensabas, párate un momento a pensar. Si no ves una evolución positiva, entonces mira si puedes hacer unos cambios. Si sigues haciendo lo mismo, tendrás los mismos malos resultados. A veces basta con un pequeño ajuste. A veces hay que replantearse todo, incluso pensar en hacer otra cosa. Pero eso solo lo sabrás si analizas tu situación, mirando objetivamente lo que funciona y lo que no.

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