Carta de un emprendedor a los Reyes Magos

reyes-magosQueridos Reyes Magos, sé que quizás soy un poco mayor para escribirles esta carta, pero la verdad tengo mucha ilusión por recibir algunos regalos en este 2017, y creo que mis compañeros emprendedores también estarían encantados de poder compartirlos conmigo. Quizás algunos sean mucho pedir, pero creo que sus majestades de oriente tienen poderes mágicos, así que lo que pueda parecerme imposible, quizás no lo sea tanto para ustedes.

Bueno, esas son las cuatro cositas que me atrevo a pedir

  • No quiero ayudas, simplemente quiero que no sea tan complicado y caro emprender.

No hace falta que le digan al gobierno que se invente nuevas subvenciones. Bueno, las que ya existen, si pueden hacer algo para que se cobren rápido y no dos años después de arrancar el negocio, no estaría mal, pero no es lo importante.

Lo que me gustaría es que fuera más fácil y más barato montar un negocio. Lo de la tarifa plana para nuevos autónomos iba por buen camino, pero creo que el descuento debería durar más tiempo, y mantenerse para los emprendedores que de ingresos bajos. No creo que pagar 300€ de cotización cuando se factura 800€ tenga mucho sentido. ¿Qué les parecería un sistema proporcional a los ingresos? Yo creo que sería más justo. Y para los que opten por montar una sociedad, hay que seguir simplificando las cosas para que cueste poco tiempo y sobre todo, poco dinero. En mi opinión no debería costar más de 100€ (en total), para empresas con un capital mínimo, y no 1000 o 2000 como ahora. Ya luego se cobrarán impuestos sobre los beneficios.

  • Qué la gente cambie de mentalidad sobre los impuestos.

Queridos Reyes Magos, sé que van a pensar que soy inocente como un niño, pero a mí me sigue pareciendo increíble que cuando pido presupuesto a un fontanero, o a un traductor, o a otro profesional independiente, me hagan un presupuesto por una cantidad y que cuando pregunto si incluye el IVA, me contesten algo como “sí quieres factura tienes que sumar a lo que te dicho el 21% (o 10% según el caso)”. Por desgracia, sus majestades, no son casos aislados. De hecho, últimamente me he propuesto únicamente trabajar con quien me ponga el IVA sin que lo pregunte, y a veces me ha costado encontrar a alguien, según qué tipo de trabajo.

Por eso me gustaría que la gente se diera cuenta que no hay corrupción pequeña y corrupción grande. Que si queremos políticos intachables, debemos poder exigirles desde la tranquilidad que da que nosotros hemos cumplido nuestra parte del trato. Claro que nunca vamos a ser perfectos, pero respetar las reglas del juego no parece una mala idea.

  • carta-a-los-reyes-magosQué Hacienda tenga más medios para controlar el fraude.

Y como no se puede solamente confiar en la buena fe de las personas, me gustaría sugerirles que consigan más recursos para Hacienda, especialmente para luchar contra los grandes fraudes. Me parece muy bien que se comprueben las declaraciones de IRPF de los ciudadanos mileuristas, pero creo que también hay que dedicar recursos a los fraudes multimillonarios, para que no nos enteremos por casos como los papeles de Panamá, sino porque nuestros servicios tributarios tengan los medios de perseguir a grandes defraudadores. Creo que comparativamente puede ser más rentable dedicar recursos para esas grandes cantidades que tener miles de agentes revisando cantidades pequeñas. Aunque, repito, este último también tiene que ser controlado. Todos participamos.

  • Qué la gente entienda que por fracasar uno no se convierte en fracasado, ni por triunfar en aprovechado.

Quizás sea uno de los mayores problemas que hay en nuestra sociedad. Si un emprendedor no consigue el éxito, se le considera demasiadas veces un fracasado, en lugar de valorar su valentía, su esfuerzo, y la experiencia que acumuló. Esa misma persona puede ser ideal para iniciar otro proyecto, porque habrá aprendido de la experiencia. Pero no, muchas veces simplemente se le considera como un perdedor, y nadie le anima a volver a intentarlo.

¿Y qué pasa si lo consigue? Pues que enseguida empieza la suspicacia. Hay que reconocer que el éxito no suele estar muy bien visto. Es algo un poco absurdo. La gente se alegra si a alguien le toca la lotería, cuando realmente solamente ha tenido una suerte que desafía toda lógica, pero si una persona pone mucho esfuerzo en un negocio y consigue triunfar, entonces probablemente haya hecho trampa, explotado a gente, o algo similar. Algunas personas lo hacen sonar tan fácil. Resulta extraño que ellas mismas no pongan su propia empresa.

Si pudiéramos valorar el fracaso como un aprendizaje y respetar el éxito, creo que haríamos mucho camino en la buena dirección.

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