Salir de la crisis reformando el país – la Administración Pública

Desde hace varios años, salen a un ritmo variable unas encuestas que confirman cada vez más una tendencia: los jovenes estudiantes de las universidades españolas sueñan en su gran mayoría en ser … funcionarios. Uno podría pensar, que es algo muy bonito, que la mayoría de las personas quieren dar servicio a la comunidad y ayudar a los demás, pero  tenemos que reconocer que la motivación principal es buscar seguridad y comodidad.

¿Como se ha llegado a este punto?

Por un lado el empleo en el sector privado es muy precario. España es uno de los páises de la UE con el mayor porcentaje de contratos de duración determinada (CDD). También se ha denunciado muchas veces la situación de los jovenes mileuristas, como imagen más explicita de los bajos sueldos que cobran jovenes con estudios.

Por el otro lado, el traslado cada vez mayor de funciones a las Comunidades Autónomas (CCAA) y la competición entre los distintos niveles de administración (municipal, autonómica, estatal) ha disparado el número de plazas de funcionarios.

 

Para simplificar, se podría decir que la flexibilidad que tienen las empresas al contratar personal la pierden en los meandros de los trámites administrativos. Es absurdo y propongo las siguientes medidas:

 

1) Reforma laboral para restringir el uso de personal en CDD o de las ETT. He visto como personas están 6 meses de prueba en una empresa, y luego de nuevo 6 meses hasta que se hacen fijas. Una empresa que no sepa después de 6 meses si le vale un empleado es un chiste. No debería estar permitido que alguién este 12 meses sin saber que le va a pasar. Como contrapartida para las empresas, se podría pensar en reducir un poco la indemnización por despido, que en España es mucho más alta que en otros países. Con el sistema actual para despido improcedente, se le llega a pagar a una persona 45 días por año trabajado, hasta un máximo de 3 años de indemnización. Creo que este máximo se podría bajar a dos años por ejemplo.

 

2) Tampoco se puede entender que tener el puesto asegurado lleve a algunos funcionarios a una tranquilidad excesiva, que muchos hemos podido experimentar. Es necesario poner en marcha mecanismos de motivación en los dos sentidos (premio y castigo) para asegurar un funcionamiento óptimo. Soy consciente de que es algo muy dificil de poner en marcha, pero no imposible. Todos hemos sido usuarios en algun momento de un servicio público óptimo (rápido, eficaz, con un sistema de citas efectivo y un trato amable) y también de otros que nos hacen perder tiempo, nos tratan mal, y tardan meses en dar una solución. Seguramente, detrás hay modos de organización muy diferentes, y hay que hacer benchmarking.

 

3) La administración pública es por definición un organismo que obra por el bien de todos. En un país donde hay una ley para declarar un partido de futbol como de interés general, es inconcebible que cosas mucho más lógicas no se hayan puesto en marcha ya. Las administraciones deben de tener horarios prácticos para los usuarios. Es decir, no es concebible que la grán mayoría abran solo por las mañanas. Los horarios son para los usuarios, no para los funcionarios. Esto significa que todas las oficinas públicas que trabajan en directo con los ciudadanos deberían estar abiertas también en horario de tarde. Como considero que los bancos prestan un servicio público de interés general, también deberían estar obligados a abrir por las tardes, pero esto es otro tema.

 

4) Las administraciones deben de poner en marcha inmediatamente todos los medios tecnólogicos existentes para facilitar su organización interna y la atención al usuario. No es concebible que todavía haya administraciones que obligan a la gente a esperar horas en la calle, intentando mantener una fila sin que se cuelen otros usuarios, tan sólo para coger un número y ser atendido muchas horas después, o incluso a veces no hay número y se le cierra la puerta en la cara al usuario cuando llegan las 14h, y da igual si ha esperado 3 horas. Esto lo he vivido hace muy poco. Sería tan fácil poner en una página web un sistema de reserva de cita (de hecho existe en algunos servicios). Y para la gente que no tiene, un acceso a Internet restringido a estos servicios en las salas de espera de las principales administraciones. Tampoco se puede entender que los sistemas informáticos de los servicios de salud no esten integrados para que el médico pueda conocer los antecedentes de un paciente sin tener que volver a preguntarle, perdiendo tiempo y calidad en la consulta.

 

5) Obviamente, es necesario clarificar el papel de cada nivel de Administración pública, y establecer un responsable para cada tema administrativo. Para dar un ejemplo que ya detalle en el blog, si quiero matricular un coche y no pagar una gestoría, tengo que ver 3 administraciones distintas (ayuntamiento, Hacienda, DGT) y pagar 4 impuestos (IVA, impuesto municipal, impuesto de matriculación y tasas de tráfico). Esta complejidad es pan bendito para las gestorías, pero ¿porque tengo que pagar yo otro “impuesto” a una empresa privada para hacerme la vida más fácil? ¿No debería la administración brindarme un servicio integral? Pues claro que sí. Podríamos por ejemplo dejar al ayuntamiento la labor de coordinar todo, y con una visita a una sola administración todo arreglado. Muchos procesos son estándar (comprar un coche, registrar una empresa, …) y debería haber un sólo interlocutor.

Para eso, hay que redefinir papeles, lo que lleva a quitar puestos duplicados y reducir el número de funcionarios en total. Además desde un punto de vista estrictamente ecónomico, es bastante obvio que el total de 17 sistemas de salud diferentes es más costoso que un sistema nacional. Y no me parece justo que la calidad de la salud (un derecho de base) dependa de la CCAA donde viva uno y de su política en la materia. Se podría también analizar el sistema educativo. Las Autonomías tienen tendencia a fomentar un espirítu regionalista y pedir cada vez más recursos y derechos al Estado central, pero la principal motivación de sus dirigentes puede ser resumida por la frase “prefiero ser cabeza de ratón que cola de león”. Son los políticos los que tienen interés en crear unos reinos Taifas, pero para el contribuyente esto lleva a pagar más por un servicio degradado por las peleas entre administraciones y funciones duplicadas.

  

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Tags: crisis, España, economía, reforma, administración pública, funcionarios, ETT, CDD, Comunidad Autónoma, Estado, Ayuntamiento, productividad, eficacia

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