Salir de la crisis reformando el país – el sistema electoral

El sistema electoral español ha demostrado ni ser justo (pero es muy dificil encontrar un modelo que lo sea), ni ser eficaz. Cuando hablo de eficacia, me refiero a que las póliticas puestas en marcha sean en general acordes a las que los votantes eligieron cuando expresaron su preferencia por un partido o un candidato el día de los comicios. Por supuesto, noy hay que ser candidos, y muchas propuestas y promesas suelen desaparecer cuando un partido llega al poder, pero no me refiero a esto. El problema del sistema electoral español es que ha llegado a hacer depender las grandes votaciones (presupuesto, reformas) de unos socios puntuales en el congreso, y que estos socios, casi todos nacionalistas, obtienen a cambio compensaciones. Como son partidos regionalistas, estas compensaciones nunca se hacen a favor del interés general del país, sino a favor del interés de los nacionalistas.

Se podría objetar que PP y PSOE, cuando han estado en situación de mayoría relativa en el congreso, podrían haberse puesto de acuerdo para gobernar para el bien común. Está claro que así deberían de haber actuado, pero lo que cuenta es lo que realmente pasa. La necesidad de llegar a tener apoyos para pasar las leyes más urgentes les obliga a hacer concesiones que pueden parecer mínimas en el corto plazo, pero a medida que han ido pasando los años, y como los nacionalistas, seguros de sí mismos, no tienen prisa, ahora aparece claramente que el Estado ha ido demasiado lejos en la decentralización del poder. Se han creado estructuras multiples y en muchos aspectos, se puede decir que pasar de una Comunidad Autónoma a otra se parece cada vez más a un cambio de país dentro de la zona Euro / Shengen. Si voy a vivir de Francia a España no tendré que cambiar de moneda ni pasaré por una frontera con agente de aduanas, pero tendré que cambiar de sistema de salud… lo mismo que si me mudo de Madrid a Málaga (para no decir ejemplos más obvios y no hablar de idiomas).

No se puede seguir así. Primero porque dentro de poco el Gobierno ya no tendrá nada más que regalar a cambio de votos en el Parlamento (ya se está hablando de usar las lenguas autonómicas en el senado, con lo absurdo y caro que sería), y por supuesto porque la mayoría del país no puede ser gobernada por unas minorías estratégicas. Además, como lo comenté al principio, el sistema no es justo, es decir no es representativo, cada escaño de los partidos nacionales de menor importancia (IU, UPyD) representa a muchísimas más personas que los escaños de los partidos nacionalistas. IU tuvo en las últimas elecciones casi 970.000 votos y obtuvo 2 escaños, CIU obtuvo casi 780.000 votos y obtuvo 10 escaños. Eso significa que en el Congreso, hace falta juntar más de 6 votos de votantes de IU para que tengan el mismo peso que un solo voto de un votante de CIU. Y comparo partidos pequeños con un número de votantes parecido. Claro que existe la misma diferencia entre CIU y el PSOE, pero siendo prácticos, hay que aceptar que los partidos que consigan más votos tengan una mayor representatividad, sino el país no se puede gobernar porque no hay mayoría.

 

Las soluciones que propongo:

 

1) Diputado es un cargo público nacional, por lo tanto no veo porque las elecciones generales tengan que limitarse a zonas geográficas como provincias. Se debería definir una sola lista por partido, con 350 nombres en la lista.

El reparto de los escaños se haría de forma proporcional, con una prima al partido vencedor. Por ejemplo, se podría definir que quién llegue en cabeza tenga el 20% de los escaños asegurados, y luego el 80% que quedaría se repartiría de forma proporcional. Aplicando este sistema, en 2008 el PSOE tendría unos 190 escaños de los 350 (por 169 hoy), el PP unos 112 (por 154 hoy), y para retomar mi ejemplo anterior IU tendría 10 escaños y CIU 8.

 

2) Aplicaría el misma sistema en las cortes de las CCAA, y entonces podríamos dejar de ver el penoso espectáculo de partidos que pactan después de las elecciones para formar un gobierno cuando no tienen la legitimitad de haber ganado elecciones. No estoy en contra de los pactos, pero quien tiene que tener la palabra es el votante. Si dos partidos se presentan juntos, que hagan una lista común y los votantes decidirán.

 

3) Si vivo en un país, respeto sus leyes, trabajo y contribuyo al interés común bien por los impuestos sobre mi trabajo, bien porque aporto crecimiento demográfico, ¿porqué no puedo votar en las elecciones generales? Si todos somos iguales entonces ¿porque algunos no tenemos derecho a voto? Cualquiera que lleve legalmente en España más de una legislatura debería tener derecho a decidir quien gobierna.

 

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Tags: reformar, España, política, sistema, electoral, partidos, CCAA, voto, extranjeros, PP, PSOE, IU, UPyD, CIU

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