¿Quieres ser un jefe o un líder?

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Si vas a crear una empresa, asumo que en algún momento estarás a cargo de un equipo. Quizás no sean empleados tuyos, sino colaboradores y proveedores de servicios, quizás se trate de tus socios, pero tarde o temprano tendrás que enfrentarte a la situación de tener que tomar decisiones. ¿Cómo lo harás? ¿Serás un jefe como la mayoría? ¿O serás de los pocos que se pueden considerar líderes?

¿Qué es un jefe? 

Es la persona al mando. Por lo general no ha sido elegido por el equipo sino que viene impuesto. En las organizaciones grandes es un responsable jerárquico a cargo de un equipo, de una sección, de una dirección o incluso de toda la empresa, y lo eligen los del nivel superior (sus jefes directos o el consejo de administración).

En una pequeña empresa, aunque los empleados hayan decidido voluntariamente aceptar el puesto de trabajo, normalmente lo hacen sin conocer mucho de la personalidad del empresario, por lo que de cierta forma se puede considerar que también existe una situación impuesta.

Una tipología alternativa para describir a los jefes 

Se pueden tomar en cuenta muchos criterios para clasificar los tipos de jefes, en función de su personalidad, de su forma de trabajar, de su grado de organización, de su procedencia, etc. A mí me gusta una clasificación que me inventé hace años y que por muy simplificada que sea me parece bastante acertada. Cabe mencionar que solo tiene validez para valorar la relación entre el empleado y su jefe, y que no dice mucho sobre la eficiencia del responsable. Esas son las 4 categorías:

  • El jefe “vive y deja vivir”. Es una persona que le gusta tomarse las cosas con calma en el trabajo. Se centra en las cosas importantes y no se estresa demasiado. Confía en sus empleados y no les importuna, siempre que cumplan con sus cometidos.
  • El jefe “no vive, no deja vivir”. El ejemplar contrario al anterior. Tiene una tremenda capacidad de trabajo y está constantemente pensando en el tema. Como consecuencia, suele meter bastante presión a su equipo hasta llamarles los fines de semana para hablar de asuntos pendientes.
  • El jefe “vive, no deja vivir”. Se dedica a vigilar escrupulosamente a sus empleados y a exigirles mucho mientras el se toma las cosas con calma.
  • El jefe “no vive pero deja vivir”. Tengo que reconocer que de esos he conocido pocos. Es muy difícil que un obseso del trabajo no exija mucho a su equipo, pero lo menciono por si se diese el caso.

De esos cuatro grupos, el que peor cae por diferencia es el tercero, y por desgracia no es un caso aislado. En diversos sectores en España existe una cultura del “trabaja como un esclavo unos años, y luego vivirás bien como jefe”. Se suele abusar de los jóvenes (muchas horas de trabajo, poco sueldo), y cuando no lo son tanto y llegan a jefe, lógicamente quieren mejorar su calidad de vida y repiten el patrón con la generación siguiente.

Diferencia entre un líder y un jefe 

Como te comentaba antes, el jefe es alguien impuesto. Un líder es una persona que se ha ganado por méritos propios la aprobación laboral de sus empleados. Para que un jefe se convierta en líder hace falta entonces que sea capaz de demostrar su validez.

Probablemente la mejor forma de convertirse en un líder sea predicando con el ejemplo. Si te comportas de la manera que esperas que los demás se comporten, acabarás demostrando que el camino que elegiste es el correcto.

No es fácil ser un líder, porque por desgracia no siempre es suficiente quererlo y esforzarse mucho. No se puede negar que cualidades naturales como el carisma pueden hacer la diferencia. Pero a menudo el trabajo y la comunicación pueden conseguir buenos resultados.

¿Por qué es mejor ser un líder? 

Un líder inspira, un jefe manda. Si la empresa fuese un ejército y el trabajo una batalla, el líder sería el oficial que sus hombres seguirán sin rechistar hasta la muerte, mientras el jefe tendrá que usar una y otra vez su poder para mantener la unidad del pelotón, a la fuerza.

Todo se hace mucho más fácil si tu equipo te respeta como un líder y te sigue porque piensan que tomas las decisiones correctas. No tendrán miedo a proponer su propio punto de vista, ni a contradecirte, siempre que sea para mejorar. Con un jefe la motivación es mucho menor, la creatividad también, y a menudo el miedo o la obligación pesan más que el respeto.

¿Y tú que vas a ser? ¿Un jefe o un líder?

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