La felicidad de la primera venta

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Recientemente he estado participando en un nuevo proyecto empresarial, que me ha permitido volver a vivir casi en primera persona uno de los momentos más emocionante del arranque de cualquier negocio: cuando se consigue el primer cliente.

 

 

El objetivo de cualquier empresa

 

El propósito de un proyecto empresarial es vender, y la única forma de llegar a este objetivo es por supuesto convencer a las personas susceptibles de estar interesadas por nuestros productos u servicios que se conviertan en clientes. Todo el plan de negocio van orientado a este objetivo, pero nada asegura que vaya a funcionar.

 

 

El primer cliente puede costar, según los sectores

 

Es evidente que si abrimos una tienda de ropa en algún centro comercial, el mismo día de la apertura haremos una venta. En este caso, lo difícil no será conseguir el primer cliente, sino llegar a un número suficiente de facturación para la rentabilidad de nuestro proyecto.

 

Pero en muchas otras actividades, especialmente la venta de servicios a empresas, se puede tardar mucho más en cerrar el primer trato. Después de campañas de publicidad, de llamadas telefónicas, y de reuniones variadas, en algún momento nuestros argumentos convencen, y un contacto decide convertirse en cliente.

 

 

La felicidad de los logros: grandes y pequeños

 

Una de las grandes diferencias entre emprender y ser empleado es la responsabilidad de los actos. Cuando montas tu propio proyecto, los logros y los fallos son todos tuyos. Por eso, cada vez que consigues algo, por pequeño que sea, lo valoras mucho más, porque sabes todo lo que ha costado, y te das cuenta que han sido tus acciones las que lo han permitido.

 

Conseguir el primer cliente es un momento dulce. No es que te vayas a pasar todo el día regodeándote, pero te produce una sensación de felicidad que sube el ánimo. Algo similar ocurre en otras ocasiones, por ejemplo cuando ya consigues resultados que te permiten vivir de tu proyecto, o cuando puedes contratar a un empleado porque el volumen de actividad ha crecido, etc.

 

 

 

Si quieres conocer de primera mano estas sensaciones, lo tienes fácil: ¡emprende!

 

 

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