Perfil de personalidad emprendedora: 4 rasgos básicos

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La personalidad de la gente emprendedora suele pertenecer a un perfil dentro las cuatro características más habituales. Hoy vamos a hablar un poco de desarrollo personal, esta materia de moda que tiene muchas cosas interesantes que enseñarnos. En particular nos ayuda a conocernos mejor, entendiendo nuestras motivaciones y nuestras emociones, lo que nos permite tomar acciones: corregir lo que nos perjudica y apoyarnos en nuestros puntos fuertes.


Las personalidades de los humanos se pueden clasificar en cuatro grandes categorías. No se trata de etiquetas absolutas para definirnos, sino de grandes tendencias de comportamiento. Veamos como podríamos clasificar a los emprendedores usando estos criterios.

El analítico, o “el precavido”

El emprendedor analítico busca principalmente la seguridad. Esto significa que antes de tomar decisiones se informa, valora los pros y los contras, hace cálculos, busca referencias y nunca está cómodo a la hora de improvisar. Esta forma de ser tiene sus puntos positivos, porque permite evitar errores, pero es evidente que como emprender es arriesgar, la persona que quiera tenerlo controlado todo antes de dar un paso se quedará demasiada parada, y perderá muchas oportunidades.

El promotor o  “el relaciones públicas”

En el extremo opuesto tenemos al emprendedor promotor. Aquel que tiene miles de ideas y quiere ponerlas en marcha enseguida. Una persona que disfruta conociendo a nuevas personas cada día. Es un perfil que busca el reconocimiento, y la gran ventaja es su creatividad y su capacidad para crear una red de contactos. Al contrario, su principales pecados suelen ser que le falta perseverancia y planificación, dos impedimentos importantes en los negocios.

El facilitador o “el idealista”

El facilitador quiere ayudar a los demás. Saca su satisfacción del aprecio por parte de los demás. Será el primero en querer ayudar si ve a una persona con problemas. Este perfil es muy positivo para aportar valor a los clientes. El principal problema es que deriva hacia el exceso, y que los demás se aprovechen de él, perjudicando sus propios intereses.

El controlador o “el exigente”

El perfil de emprendedor que busca llegar a sus objetivos como sea es el controlador. Suele ser una persona muy organizada, exigente, capaz de sacar adelante las cosas difíciles. Obtiene su satisfacción en los logros, y el problema es que a veces le puede faltar humanidad. Estos perfiles obtienen buenos resultados en los negocios, pero les perjudican la falta de interés por empatizar con los demás.

El emprendedor ideal

Evidentemente, nadie cumple 100% con uno de los perfiles que hemos descrito. Todos tenemos parte de cada uno. El emprendedor ideal sería una persona que sepa combinar todos estos aspectos, sacando lo mejor de cada personalidad. Pero es difícil que eso ocurra, principalmente porque las características esenciales a cada perfil son muy diferentes. Los controladores y analíticos son mucho menos emocionales que los promotores y facilitadores. Por otro lado los analíticos y facilitadores tienen personalidades menos dominantes que los promotores y controladores.

Sin embargo, haciendo el ejercicio de construir el “Terminator” de los emprendedores, la máquina perfecta de los negocios, sería maravilloso poder contar con estas cuatro características:

–    Estar orientado a objetivos (como el controlador)
–    Planificar (como el analítico)
–    Ser creativo y crear redes (como el promotor)
–    Ser capaz de ayudar a los demás (como el facilitador)

Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos

Algunos pensarán que ya he repetido demasiado esta frase de Ray Kroc. Me parece muy acertada, la vuelvo a mencionar porque visto que nadie es capaz de tener la personalidad perfecta, cuando se emprende es recomendable buscar personas que vayan a completarnos, aportando perfiles distintos.

De hecho, si dibujamos una empresa, podríamos por ejemplo pensar que un emprendedor con perfil controlador contrate a un comercial con perfil promotor, a un analítico para llevar las finanzas y a un facilitador para gestionar el servicio de asistencia al cliente.
¿Y tú? ¿Cuál de esos perfiles crees que te corresponde mejor? Recuerda, no es una etiqueta, solo una herramienta para conocerse un poco mejor y aprender a actuar. Si eres consciente que tienes a ser demasiado bueno con los demás, puedes empezar a corregirlo para velar por tus propios intereses.

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