Desmontando 10 mitos sobre emprender

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Emprender es una aventura que merece la pena ser vivida, pero también existen algunos mitos duros de matar sobre la materia. Te propongo 10 de esas ideas recibidas que se suelen escuchar mucho. Aunque alguna tiene algo de verdad, la mayoría son mitos bastante peligrosos para los candidatos a montar un negocio.

1- Lo más complicado de la creación de empresa es superar las trabas administrativas.

Desde aquí critiqué más de una vez el hecho de que la Administración es más un freno que una ayuda para emprendedores y empresarios, pero eso no significa que piense que los trámites y los impuestos son los elementos más difíciles de superar en un proceso de creación de empresa.

Muchas personas que quieren montar un negocio se focalizan en como se tienen que registrar en Hacienda, en cuanto cuesta la cotización de autónomos, o en que requisitos les va a pedir el ayuntamiento para abrir un local al público. Parece que para esas personas, una vez superados los trámites, ya está hecho lo más difícil. Sin embargo es todo lo contrario. Los temas administrativos son sencillos. Se trata de algo estándar y que se puede delegar a profesionales (gestorías).

El verdadero asunto es si eres capaz de ofrecer el suficiente valor añadido a tus clientes para que te compren, que consigas llevar tu mensaje a esos clientes y que haya un mercado potencial suficiente para que puedas rentabilizar el negocio. Y es por allí que tienes que empezar, para poder afinar tu propuesta de valor.

2- Un negocio exitoso empieza por una idea de negocio brillante.

La idea no vale nada sin ejecución. En otras palabras, no es la idea sino el equipo que la pone en marcha lo que cuenta. Dos equipos con la misma idea no lo van a ejecutar de la misma manera. Una idea malísima seguramente significará un fracaso, pero un negocio basado en una idea medianamente buena pilotado por un equipo excelente le dará mil vueltas a una idea brillante llevada a cabo por un equipo medianamente bueno.

Porque ninguna propuesta de valor resiste al primer contacto con el mercado. El papel lo aguanta todo, pero solo cuando hablas con los clientes te das cuenta de lo que realmente quieren. Una ejecución buena significa acertar en los ajustes, ser flexible y actuar rápido. Eso lo puede hacer un equipo bueno.

3- Hay que pensar en algo que nadie haya pensado antes.

Este es un mito a medias. Por un lado es cierto que para diferenciarte, tienes que proponer algo diferente a tus clientes, y que este algo represente para ellos una ventaja respecto a la competencia suficiente para que decidan comprarte a ti antes que a ellos. Por lo tanto tienes que ofrecer algo que los demás no ofrecen.

Sin embargo, en la mente de muchos candidatos a emprender, pensar en algo que nadie haya pensado antes significa tener la idea del siglo, el concepto revolucionario que les hará de oro. Este pensamiento es erróneo y muy relacionado con el anterior. Razonando así nadie debería abrir un nuevo restaurante.

Creo que muchas de las personas que se creen este mito olvidan que abrir un nuevo mercado es mucho más arriesgado que lanzarse en un mercado existente, y que en el caso en que le fuera bien, su competencia aparecería enseguida. Y ganarían las empresas con la mejor ejecución, no las primeras en llegar.

Este pensamiento suele estar relacionado con lo que llamo la paranoia de la idea. Aquellas personas que lo padecen creen no solo que han encontrado la idea del siglo sino que los demás se la robaríamos si la supiéramos.

4- El producto es tan bueno que se venderá solo.

Hay una diferencia notable entre la confianza en si mismo y enamorarse de su idea de negocio hasta el punto de perder el sentido de la realidad. Ningún producto se vende solo. Los fenómenos virales son extremadamente raros e imprevisibles. Tener un producto bueno es un requisito necesario para vender, pero no es suficiente. Tendrás que darle a conocer, por todas las vías que puedas.

Un producto malo se puede vender algún tiempo, pero a largo plazo, por mucho que te esfuerces en promocionarlo y adornarlo, el cliente no repite la compra y se acaba sabiendo que tu producto es malo en todo el mercado.

5- Hace falta mucho dinero para emprender.

Obviamente, si tu propósito es montar una fábrica, igual tendrías que alquilar las instalaciones, comprar la maquinaria, contratar a los operarios, y todo eso cuesta mucho dinero. Sin embargo, tienes que reflexionar si no estás cayendo en el error de querer empezar a lo grande. Si por ejemplo has inventado un producto, deberías centrarte en si se puede vender, y luego analizar si lo puedes producir a un coste razonable. Igual firmar un acuerdo con una fábrica ya existente es una opción mucho más barata para empezar. Ganarás menos y dependerás de un socio, pero tendrás la oportunidad de probar tu idea. Y si te va bien, conseguirás dos cosas:

  • beneficios para invertir en el desarrollo de tu negocio (quizás tu propia fábrica)
  • resultados reales sobre los cuales apoyar tu búsqueda de financiación

He citado el ejemplo de una fábrica como extremo, pero la verdad es que la mayoría de los negocios se pueden plantear de forma más flexible y menos costosa, lo que hace que no haga falta tanto dinero para emprender.

6- Se puede delegar lo que no te gusta.

Ese es un error grave. Lo recomendable es delegar lo que no es estratégico para liberar tiempo para lo importante. Pero que no te guste no significa que debas prestarle mucha atención. Además, delegar tiene un coste importante: significa pagar a un empleado o a un profesional para hacer el trabajo, y normalmente, al menos al principio, no dispones de los recursos para delegar tanto.

7- Basta con vender más barato que la competencia para conquistar a nuevos clientes.

El precio es por supuesto un factor importante para tus clientes, pero no es el único factor. Descartando el caso obvio de los negocios de lujo y similares, un precio más bajo que la competencia no te asegura que los clientes vayan a comprarte a ti.

Es más, si esa afirmación fuera cierta para tu mercado, significaría que estás en un mercado de commodities (es decir algo similar a las materias primas), donde el único factor es el precio y no hay prácticamente valor añadido. En este caso tu futuro sería complicado, con ventas sin márgenes y guerras de precios (si bajas tarifas y consigues llevarte los clientes, ¿qué crees que harán tus competidores?)

Si eres más barato que la competencia, el cliente probablemente te comprará si en su percepción tu propuesta de valor es igual o superior a la de tu competencia. Pero también puede pensar que tienes precios bajos porque tus productos son peores y no comprarte.

8- Es necesario tener estudios de administración para montar un negocio

Tener conocimientos teóricos sobre el mundo de la empresa puede ser una gran ayuda, pero ni es una ventaja definitiva haber estudiado administración de empresa ni por supuesto es un requisito imprescindible. Tener criterio, decidir rápido, perseverar, saber cuando cortar pérdidas son algunos de los rasgos de personalidad que hacen que una persona pueda ser un emprendedor exitoso. Como ves, poco tienen que ver con los estudios.

Si los estudios no son un requisito, sí es recomendable que cualquier emprendedor este dispuesto a aprender algunos aspectos importantes para su negocio. También es un punto muy decisivo que haya tenido experiencia previa en el sector de su futuro negocio.

9- El dinero es lo primero.

El dinero solo llegará piensas en cada momento en como mejorar la experiencia del cliente. Si trabajas muy duro en mejorar tu propuesta de valor, en darla a conocer a tu mercado y a escuchar la retroalimentación de tus clientes, entonces es posible que llegue el dinero.

Si desde el primer momento solo piensas en el dinero por encima de la satisfacción de tus clientes, entonces lo vas a tener muy difícil.

10- Mis empleados serán mis amigos.

Con eso no me refiero al error de contratar a los amigos sino a la idea de que se va a crear un ambiente de trabajo tan guay que los empleados acabarán siendo mis amigos. Este mito, basado en buenas intenciones, crea muchos problemas.

  • En primer lugar, es muy difícil que tus empleados dejen de verte como el jefe. Ellos no están allí por diversión sino por ganarse el sueldo.
  • En segundo lugar, y más importante, la amistad puede dar lugar a muchas situaciones nefastas. Algunos emprendedores piensan que la amistad del jefe y el buen rollo pueden sustituir un aumento de sueldo. Otros no se atreverían a despedir a un empleado con un desempeño mediocre porque es un amigo. Eso sin contar con que los amigos hablan desde la igualdad, lo que puede suponer contradecir las decisiones del jefe.

Lo ideal son relaciones laborales basadas en la profesionalidad y el respeto. Debe haber un buen ambiente, te puede caer bien uno u otro, pero nunca debes olvidar que eres el jefe y que tienes que mantener la visión más objetiva posible sobre el desempeño de los empleados. Es suficientemente complicado de por si como para añadir una vinculación sentimental demasiado fuerte.

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Un pensamiento en “Desmontando 10 mitos sobre emprender

  1. Stalin Abreu

    Me encanta tu blog, Estoy emprendiendo una empresa constructora en Republica Dominicana, prácticamente con pocos recursos y tu me has sido de mucha ayuda..
    Graciass.

    Responder

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