Montar un negocio, paso uno: la idea de negocio

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Hoy empiezo una nueva guía para ayudarte a montar un negocio, con recomendaciones para cada paso de esta carrera de obstáculos. En primer lugar me voy a interesar a la idea de negocio, que suele ser el punto de partida de cualquier iniciativa empresarial, pero que también es el objeto de muchos errores. Particularmente, se le suele dar demasiada importancia.

Una idea no vale nada

Desde el inicio, quiero que te quede muy claro eso: las ideas no valen nada por si solas. Una idea de negocio es solo un concepto muy general (tanto que no se puede registrar como una marca). No caigas en la paranoia de las personas que tienen miedo a que les roben su ocurrencia. Si quieres saber si tu idea de negocio es buena, tendrás que compartirla con los demás, y escuchar sus opiniones. Nadie te la quiere robar, no vale nada.

¿Por qué no vale nada tu idea? Porque a pesar de lo que puedas sentir tras experimentar el subidón de optimismo del momento del descubrimiento, tu idea ni es genial, ni es tan obvio que vaya a tener éxito. La idea en si no tiene importancia, al contrario de su ejecución. Te pondré un ejemplo.

Piensa en dos restaurantes entre los muchos que hay en España hoy en día. Seguro que conoces a uno al que le va muy bien a pesar de la crisis, mientras otro lo está pasando muy mal. Sin embargo ambos son restaurantes. Dos empresas con la misma idea de negocio. No parece que la idea de negocio tenga mucho que ver con como les va.

¿No estás convencido? Ahora piensa en dos franquiciados de la misma marca. Si pensabas que dos restaurantes podían aplicar dos ideas de negocio diferentes, tendrás que reconocer que en una franquicia se trabaja exactamente con el mismo planteamiento de negocio. Y sin embargo, de nuevo hay franquiciados que destacan por sus éxitos y otros que no son rentables. Difícil de achacarlo a la idea de negocio, ¿no crees?

Es lo que expliqué hace un tiempo en un artículo llamado: “no es la idea, es el equipo”. En un negocio lo fundamental es disponer del mejor capital humano para llevar a cabo el proyecto, porque las personas son las que pueden aportar cada día los cambios y ajustes, grandes o pequeños, que hacen la diferencia entre el éxito y el fracaso.

¿Qué es una buena idea?

Aunque ahora ya sepas que una idea no vale nada por si misma, esto no quiere decir que no haya buenas y malas ideas.

Yo definiría una buena idea como aquella que aporta un valor añadido para el cual el cliente potencial este dispuesto a pagar. Aportar valor es un requisito imprescindible (nadie paga por productos y servicios que no respondan a una necesidad), pero no es suficiente. Convencer al consumidor para que saque la cartera y compre tu producto es muy difícil porque tienes que competir con todo los otros gastos que tenga esta persona.

No hace falta que inventes la fregona. Tu idea de negocio no tiene que ser tan original que a nadie se le haya ocurrido antes. Tan solo tienes que responder a una necesidad que ahora no encuentra respuesta en el mercado. Hay muchas formas de hacerlo. Por ejemplo:

  • Aportar un producto u servicio ya conocido a un grupo de consumidores que hasta ahora no tenían acceso al mismo (por precio, geografía, problemas técnicos, etc).
  • Aportar una pequeña ventaja adicional a un producto u servicio que ya esté en el mercado.
  • Simplificar un proceso.
  • Crear un nuevo mercado (estrategia de océano azul).
  • Etc.

 ¿Cómo elegir tu idea de negocio?

En mi opinión hay tres criterios fundamentales para elegir una posible idea de negocio.

Ajustada a lo que sabes hacer

¿Recuerdas que lo que cuenta es la ejecución? Normalmente, las personas somos más eficaces cuando nos ocupamos de temas que ya conocemos. Eres libre de lanzarte a montar un negocio en un área en la cual no tengas ni idea, pero que sepas que en todos los sectores existe una curva de aprendizaje, por muy fáciles que parezcan desde fuera. Cuando emprendes no sueles tener margen de maniobra para añadir los problemas del aprendizaje al resto de obstáculos que vayas a tener.

Por lo tanto, te aconsejo que cojas un papel en blanco (o abras un documento Word) y hagas un balance de tus competencias. Apunta lo que sabes hacer, tus conocimientos teóricos, tus redes de contacto, y todo lo que pueda ser relevante en una actividad empresarial. Cuando lo tengas, podrás empezar a procurar relacionar tu perfil con posibles ideas de negocio.

Ajustada a lo que quieres hacer

En todos los negocios hace falta trabajar mucho para conseguir tus objetivos. Satisfacer a tus clientes es complicado, y requiere mucha dedicación. Tanto trabajo normalmente se hace más llevadero si te gusta lo que estás haciendo. Por lo tanto es mucho mejor si tu idea de negocio se desarrolla entorno a algo que te apasiona, o al menos te gusta mucho.

Cuando haya determinado en la etapa anterior los posibles negocios a los cuales te podrías dedicar, puedes eliminar a aquellos que no te gustan. Si acabas tachándolo todo y solo te ocurren ideas en campos en los que no tienes experiencia, todavía tienes la opción de aprender más sobre esas áreas. Formáte, o incluso ponte a trabajar en una empresa del sector que te interesa.

Con potencial de rentabilidad

Ya hablaremos de la viabilidad económica más adelante en esta guía, pero es un aspecto que tienes que tener en cuenta desde el primer momento que valoras una idea de negocio. Puede que hayas encontrado una necesidad no satisfecha. Puede que la gente este dispuesta a pagar por ella, pero si el mercado es muy pequeño, tu idea puede no tener potencial de rentabilidad, y por lo tanto no merece la pena estudiarla mucho más.

También puede suceder lo contrario, que hayas encontrado una idea buena, con un mercado potencial muy interesante, pero que simplemente las barreras de entrada (económicas o técnicas) sean demasiado altas para que puedas contemplar seriamente la opción de implementar la idea de negocio.

Lamentablemente, muchos emprendedores potenciales solo se centran en el último aspecto (la rentabilidad). Por este motivo a mí y a otros muchos profesionales se nos pregunta cosas como ¿qué idea de negocio es buena en este momento?, como si la idea fuera un elemento totalmente independiente de los dos primeros aspectos que cité. Como dijo hace poco Begoña Martinez en su blog, preguntar ¿qué negocio me aconsejas? es lo mismo que preguntar ¿con quién deberia casarme? Emprender es una decisión personal y no hay nadie mejor que tú para elegir la idea que realmente te convenga.

Esta guía solo acaba de empezar. Próximo capítulo: elegir a los socios

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