¿Es compatible la tradición con la productividad laboral?

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Hace unas semanas se puso de moda el tema de la productividad laboral, cuando el nuevo Presidente del Gobierno anunció medidas para acabar con los puentes largos pasando los festivos a los lunes o a los viernes. Una medida que en mi opinión no se enfrenta con el conjunto de problemas asociados con los festivos y las fiestas en España.

 

 

¿De verdad se trabaja más en España?

 

Muchas veces salen estadísticas que muestran que en España la jornada laboral real es más larga que en otros países, pero es evidente que a pesar de echar más horas, la productividad es mucho menor. Algo similar pasa con las fiestas. En España hay menos festivos que en otros países europeos y sin embargo se pierden muchas más semanas al año por las diferentes festividades.

 

Este año, he podido comprobar nuevamente como diciembre y la mitad de enero son periodos prácticamente perdidos para los negocios (fuera de las empresas que viven de la Navidad). Lo mismo pasa en agosto y parte de julio. Pero la cosa no acaba allí, porque algo similar (aunque más corto) se produce en Semana Santa. Por si fuera poco, en muchas regiones hay fiestas locales que provocan un parón casi completo de cualquier actividad económica.

 

 

Una Pyme inventada parada la tercera parte del año

 

Imaginemos gestionar una mediana empresa con centros de trabajo (o clientes y proveedores estratégicos) en tres grandes ciudades españolas: Sevilla, Valencia y Zaragoza. Cualquiera que haya trabajado en estas localidades sabe que durante la Feria de Abril, en Fallas o las fiestas del Pilar se paran las empresas. Y no por una semana en concreto. A menudo las personas liberan sus agendas con antelación y hasta una semana después, por si acaso.

 

El resultado para esta empresa teórica sería que durante el año, se perderían los meses de agosto y diciembre, la mitad de julio y enero, la mitad de marzo, la mitad de abril y la mitad de octubre. En total cuatro meses y medio perdidos parcial o totalmente, y eso sin contar otras fiestas.

 

 

La fiesta es un evento de carácter privado

 

Sinceramente, siempre me ha parecido absurdo que más de la mitad de las fiestas sean locales. Que no coincidan los festivos en todas las ciudades y comunidades autónomas a la vez es un tremendo despropósito al nivel productivo.

 

Nunca he compartido mucha afición por las tradiciones, porque nunca entendí que se le diera tanta importancia a algo solo porque siempre se ha hecho así. No tengo problema en respetar que gusten a mucha gente. Lo que no acepto es que estas fiestas y celebraciones, que son de orden privado, vayan influyendo de forma tan significativa sobre la actividad privada y en consecuencia sobre la economía del país.

 

Es más, en estos tiempos de recortes en todos lados, creo que muchas personas aceptarán a regañadientes que se recorte en sanidad (porque no hay más remedio), pero las mismas personas se enfurecerían si el poder público decidiese limitar el impacto de las fiestas. A veces tengo la sensación que seguimos en la Roma antigua con el pan y el circo, y que todavía no hemos entendido la moraleja de la cigarra y la hormiga.

 

 

 

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Tags: productividad laboral, fiestas, negocios, puentes

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