Enseñar a pescar vs la cultura de lo fácil

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En los últimos días he podido comprobar en primera persona los peligros de la cultura de lo fácil. Aprender a pescar ya no interesa. Se prefiere tener el pescado y mejor aun si ya está preparado para comer. Estoy hablando metafóricamente, por supuesto. Mi sentimiento no está basado en ningún estudio científico. Solamente en la observación de un fenómeno que espero ser solo una mera coincidencia.

 

 

No vendo pescado a aprendices de pescadores

 

Como algunos lectores sabrán, parte de mi actividad profesional consiste en ayudar a emprendedores a preparar su plan de empresa. Alguna que otra vez, dentro de una gran mayoría de proyectos reales, recibo peticiones de personas que pretenden que les prepare un plan de negocio porque así lo requiere el curso, master o formación que están siguiendo. Siempre me niego, por supuesto, Primero por principios, y también por falta de tiempo. Pero en esos últimos días se han multiplicado las peticiones de este tipo, y la acumulación me ha hecho reflexionar.

 

He pensado en lo que significaba en realidad. Estudiantes que están dispuestos a pagar a un profesional para que les haga un trabajo. Personas que no aceptan el principio fundamental de la educación: aprender a hacer las cosas por uno mismo, es decir aprender a pescar.

 

Pero los que están dispuestos a pagar solo son una parte pequeña de los que quieren ir a lo fácil. Representan a la parte más acomodada, que aprovecha su situación económica para ahorrarse el esfuerzo a la vez que presenta un trabajo original y de calidad. ¿Qué hacen los demás? Navegar por Internet, bajarse plantillas o modelos, hacer cuatro modificaciones y así engañar al profesor cuando en realidad se están engañando a ellos mismos.

 

 

La trampa rebuscada del profesor francés

 

Hace unos meses, leí en los medios franceses la complicada estratagema urdida por un profesor francés para desenmascarar a sus alumnos de instituto. El hombre aprovechó los meses de verano para construir una telaraña virtual. Resumiendo: se inventó un autor y un poema, publicó información falsa en la Wikipedia, y redactó un análisis del poema inventado que puso a la venta en una web que comercializa trabajos escolares.

 

A las pocas semanas de iniciarse el curso, mandó a sus alumnos como trabajo para casa analizar el poema, insistiendo en que solo quería una valoración personal del texto, basada únicamente en la lectura del poema.

 

Cuando corrigió los trabajos pudo comprobar como más de un 80% de los alumnos de su clase habían usado la información falsa que encontraron en Internet. La mayoría de los estudiantes se limitaron a copiar tal cual o con modificaciones el análisis que él mismo había redactado. Otros citaban elementos de la vida del supuesto autor sacados del perfil falso en la Wikipedia. Solo unos pocos habían hecho lo que se les pedía: dar su valoración personal sobre el poema.

 

 

Enseñar a pescar en la era digital es un trabajo complicado

 

El objetivo de la formación es dar los elementos necesarios para que las personas puedan pensar y razonar por si mismas. Los medios tecnológicos que tenemos hoy en día, en lugar de ser una oportunidad para aprender más y mejor se han convertido en herramientas para conseguir el pescado sin tener que aprender a pescar.

 

Puedo entender que alumnos más jóvenes como los de la historia del profesor francés todavía no tengan el criterio para diferenciar entre la satisfacción a corto plazo y el beneficio a largo plazo. Pero esas llamadas de personas adultas que buscan un atajo para “cumplir una obligación” me desconciertan.

 

¿Por qué están estudiando lo que sea que están estudiando si no tienen tiempo o ganas de elaborar un plan de negocio cuando se les pide? ¿Por qué se engañan de esta manera? ¿Cómo creen que es el mundo de trabajo? ¿A lo mejor piensan que pueden encasquetar un informe bajado de Internet a un cliente y vendérselo por 700.000€? Deberían tener más cuidado al ver las noticias y se darían cuenta que ni perteneciendo a la familia real cuelan esas cosas.

 

 

Busca lo que te gusta y esfuérzate

 

No quiero sonar moralista. Solamente digo lo que pienso que funciona en esta vida. No busques atajos. Si te encuentras haciendo algo que no te motiva, busca lo que de verdad te interesa y hazlo. Pero no te hagas ilusiones. Por mucho que te guste un campo, siempre tendrás que trabajar y esforzarte si quieres llegar a algo. Si has tomado la decisión de estudiar algo, hazlo en serio. Lo mejor que lo puedas hacer. No te busques excusas. No todos los trabajos que te pidan serán relevantes pero de todos aprenderás algo.

 

 

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Tags: enseñar a pescar

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