El sastre y el cliente

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Cierto señor que necesitaba un nuevo traje se dirigió un día a uno de los establecimientos más antiguos de la ciudad. Le atendieron con rapidez y profesionalismo, tomando sus medidas con prontitud. El cliente se fue entonces a casa, confiando en recibir pronto su traje nuevo.

 

El día siguiente, se sorprendió cuando un empleado de la sastrería le entregó su prenda, con una sonrisa y sin pedir nada a cambio. Feliz por tener su traje, pero extrañado por no haber tenido que pagar, el hombre decidió volver a la tienda inmediatamente.

 

Le atendió el mismo señor mayor y amable que le había tomado las medidas el día anterior.

 

– ¿Algún problema con el traje, señor?

– Ninguno, queda perfecto. Solo he venido porque me ha sorprendido que aun no me hayan cobrado nada. ¿Es eso normal?

– Señor, en esta casa consideramos siempre que todos nuestros clientes son perfectos caballeros, y nos avergonzaríamos de pedirles el pago de sus prendas.

– Pero, ¿y si alguno no les paga nunca?

– Entonces, esta persona deja de ser un caballero, y ya no tenemos ningún problema para reclamarle el cobro, por cualquier vía.

 

El hombre pago su traje, y se fue a casa, un poco perplejo.

 

 

Interpretación del cuento

 

He recordado esta vieja historia (en su origen creo recordar que era un chiste), al pensar en el asunto de los impagados en las empresas. Creo que este diálogo nos enseña mucho sobre el tema, pese a que, en mi opinión, la sastrería hace muestra de demasiada confianza en sus clientes, algo entendible en el pasado pero prácticamente kamikaze hoy en día. Podríamos asumir lo siguiente:

 

 

1- Hasta que se demuestre lo contrario, siempre hay que confiar en la buena fe del cliente y confiar en él.

 

2- Quien hace trampa deja de merecer nuestra confianza.

 

3- La confianza no excluye el control.

 

No es una falta de confianza pedir un pago anticipado, o una garantía de pago. No queda claro en la historia, pero es posible que la sastrería tenga medidas de control. Por ejemplo, el entregar el traje personalmente en casa hace que se sepa claramente donde vive el cliente, algo que podría útil en caso de impagados.

 

 

¿Qué hacer si no te pagan?

 

 

1- Identificar la causa

 

No todos los impagados vienen de personas de mala fe. El cliente puede estar descontento con el servicio prestado, puede tener problemas para pagar, o simplemente no querer pagar.

 

No se puede responder a causas distintas con la misma respuesta. Si hay un problema comercial, se puede dar soluciones (sustitución de producto, descuento adicional, cancelación de la venta, etc.) Si es un problema de tesorería, hasta cierto punto se puede buscar facilidades de pago. Y si es mala fe, entonces hay que empezar un proceso de cobro.

 

 

2- Recursos extrajudiciales

 

Desde una simple llamada hasta una carta del abogado reclamando el pago y amenazando con recurrir a la vía judicial, pasando por las empresas de recobro y sus peculiares modales para conseguir el pago, hay muchas formas de llegar a un acuerdo y al pago de la deuda sin tener que ir a juicio.

 

 

3- Recursos judiciales

 

Para importes pequeños, existe la posibilidad del proceso monitorio. Si no funciona, se puede pasar a un proceso judicial, que normalmente no tiene costes demasiado altos, pero que puede durar mucho tiempo. En cualquier caso, llegado a este punto, es mejor que hayas seguido nuestro consejo y tengas un abogado en tu vida.

 

 

¿Y tú? ¿Has tenido malas experiencias con el cobro? ¿Qué haces para asegurarte los pagos? No dudes en compartir tu experiencia en la sección de comentarios.

 

 

 

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Tags: cuento del sastre y el cliente

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