El rey y los dos sabios

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Los cuentos a menudo tienen el poder de transmitir un mensaje de una forma mucho más potente que una argumentación lógica. Por eso te quiero relatar hoy la corta historia del rey y sus dos sabios, porque su moraleja es poderosa.

El cuento 

Érase un rey poderoso que había pasado una mala noche. En su sueño, una horrible pesadilla le hacía experimentar la pérdida de todos sus dientes. Se despertó preocupado, y enseguida mandó llamar a uno de sus fieles consejeros para interpretar la visión.

El sabio escuchó el relato, y soltó su interpretación.

“Su majestad. Siento comunicarle que este sueño trae malas noticias. Significa que todos sus familiares morirán”.

Al escuchar la noticia el rey enfureció contra el consejero. La impertinencia del aviso le cegó de ira, y mandó a sus soldados que castigaran al sabio con una sesión de latigazos.

Como seguía preocupado, mandó llamar a otro de sus hombres de confianza. El segundo sabio escuchó con atención, y después de un momento de reflexión comentó su interpretación del sueño.

“O rey afortunado. Este sueño es una bendición. Significa que sobrevivirá a todos sus parientes.”

Contento con la interpretación, el rey se dejó llevar por su buen humor y regaló al consejero una bolsa de monedas de oro.

Un sirviente que había observado las dos escenas se acercó al segundo sabio mientras este salía de los aposentos del rey.

“Excelencia. Disculpe mi ignorancia, pero ¿lo que le dijo al rey no significaba exactamente lo mismo que la interpretación del otro sabio? ¿Por qué entonces él recibió un severo castigo y usted un fastuoso premio?”

“Es cierto. La noticia que dí al rey era la misma. Pero la forma de comunicarla fue muy diferente. Aprende que la presentación de tus palabras tiene tanta importancia o más como el significado de las mismas”

Moraleja

Quizás te preguntes en que este cuento te puede servir en tu experiencia empresarial. Por si no lo sabías, la imagen y la comunicación son dos aspectos fundamentales para llegar al éxito. No basta con tener un buen producto o servicio, tienes que contagiar al cliente de buenas sensaciones al respecto. Por eso no te puedes limitar a una descripción técnica o a una lista de prestaciones. Tienes que asociarlo con emociones positivas.

El primero que tiene que estar y parecer convencido eres tú. Quizás te salga natural o al contrario suponga un gran esfuerzo respecto a tu personalidad, pero cada vez que comuniques, tienes que tener en mente este cuento y su significado. Uno muy parecido que publicamos hace un tiempo es la historia del ciego y el publicista.

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