¡Dejen de querer convertir a los parados en emprendedores a la fuerza!

 

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La solución al desempleo pasa por la creación de pequeñas y medianas empresas que a su vez crearán puestos de trabajo. Pero querer convertir a los parados en emprendedores como pretenden la mayoría de las ayudas vigentes en este país es un error. Hay que facilitar el camino a TODOS los emprendedores, intentar fomentar la mentalidad emprendedora, y ayudar en primer lugar a las personas que tienen la vocación de crear empresa, no presionar para que los desempleados monten un negocio a la fuerza para salir de una situación desesperada.

 

 

El anuncio de ayer

 

El lunes el Gobierno anunció una de las medidas para ayudar a los emprendedores: una reducción de las cotizaciones a la Seguridad Social hasta los 50€ durante 6 meses para los nuevos autónomos de hasta 35 años.

 

Es un buen principio, aunque se ha quedado muy corto en plazo (sería mejor tener esta reducción durante al menos el primer año) y sobre todo porque discrimina por edad. Aunque esta reducción no vaya exclusivamente destinada a los jóvenes en paro (y menos mal), el límite de edad se estableció precisamente porque el paro juvenil en España es de los más altos del mundo. Es decir que de nuevo, indirectamente, la idea es convertir los jóvenes parados en jóvenes emprendedores.

 

Otras muchas medidas similares

 

Hasta ahora, los varones hasta 30 años y las mujeres hasta 35 se beneficiaban de una reducción del 30% de la cuota de cotización a la Seguridad Social durante 30 meses, lo que significaba pagar algo menos de 180€ en lugar de los 255€ habituales. La discriminación por edad también estaba relacionada con la mayor tasa de desempleo en jóvenes y en mujeres.

 

Las dos principales ayudas para crear una empresa en España siguen estando diseñadas para reducir el paro. Por ejemplo, el pago único consiste en cobrar en una sola vez toda o parte de la prestación por desempleo pendiente, con la condición de registrarse como autónomo. Evidentemente, solo acceden a la ayuda las personas en paro con derecho a prestación. La otra ayuda muy habitual es la subvención al autoempleo, reservada a las personas que salen del paro (tengan prestación o no) y crean su negocio como autónomos. La cuantía discrimina en función de la edad, el género, las minusvalías o las situaciones de violencia doméstica. Son importes significativos (a partir de 5.000€), pero los gestionan las Comunidades Autónomos y los pagan cuando quieren (a menudo tardan varios años en pagar).

 

 

Un planteamiento erróneo

 

Aunque se puede entender perfectamente la lógica de esas ayudas, el concepto de facilitar la creación de empresa casi exclusivamente para el autoempleo de personas en paro es un error de planteamiento.

 

En primer lugar, porque no todo el mundo tiene vocación empresarial, y muchos de los parados que optan por el autoempleo lo hacen a la desesperada, porque no ven otra forma de salir adelante, en muchos casos sin la motivación o la preparación necesarias, lo que aumenta la proporción de nuevos negocios que fracasan.

 

En segundo lugar, porque muchas otras personas deseosas de montar un negocio se quedan fuera de las ayudas, y se debaten entre lanzarse a pesar de todas las dificultades puestas por la Administración o olvidarse de su proyecto.

 

En tercer lugar, y sin duda es lo más importante, porque el problema no es que haya o no ayudas para emprendedores. El problema es que la Administración complica mucho la creación de empresa con medidas y requerimientos contraproducentes. La mayor parte de las personas que defienden a los emprendedores no piden ayudas. Piden que sea más fácil iniciar un negocio. Establecer una exención de IVA en inversiones para nuevos emprendedores y empresas de creación reciente, poner una cotización a la Seguridad Social proporcional a los ingresos durante los primeros años o simplificar de verdad el sistema de licencias de apertura son algunas de las medidas que se esperarían de un Gobierno preocupado por facilitar la creación de empresa, y que no vemos.

 

 

Pan para hoy…

 

Con medidas como ayer, diseñadas específicamente para un grupo de personas afectado por el paro, quizás se consiga reducir provisionalmente el paro, convirtiendo a muchos desempleados en autónomos. Pero, dado que en la mayoría de los casos la motivación es la desesperación de no encontrar trabajo y no una verdadera visión empresarial, a medio plazo muchas de esas personas volverán a estar desempleadas.

 

Ya es hora que se piense en la visión a largo plazo. Es necesario facilitar la creación de empresa para todos, sin discriminaciones (aunque puede seguir habiendo alguna ayuda adicional para colectivos más frágiles). Si se actúa de esta forma, se crearán más empresas sólidas que a medio plazo contratarán a las personas en paro.

 

 

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Tags: emprendedores a la fuerza

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