Como valorar una idea de negocio

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¿Quién no ha tenido alguna vez una idea de empresa? Aquella occurrencia magnifica, en mitad de una conversación con los amigos en el bar o mientras realizaba una tarea aburrida en el trabajo. Muchas veces, se descarta al minuto, al enfrentarse con argumentos demoledores. Otras muchas, la idea sigue su camino en la cabeza, respondiendo a cada una de las pegas propuestas por el pensamiento racional. Cuando ocurre eso, es señal de que la idea tiene potencial, y que se podría pensar en emprender un negocio propio ¿Pero cómo valorar esa idea? ¿Cómo convertirla en dinero? Vamos a intentar explicarlo.

¿Que producto / servicio voy a ofrecer?

Lo primero es definir claramente el producto y sus características. Hay que ser muy conciso, especialmente en el área de servicios, donde puede haber una tendencia a generalizar con la idea (equivocada) de que a servicio más general más clientes. Es muy importante saber desde el principio cual es el elemento diferenciador que permitirá dar un mejor servicio a los clientes que la oferta existente.

¿Cuál es mi mercado? 

Una vez definido lo que se va a vender, hay que tener claro a quien. Igual que para el producto, es importante definir muy bien la segmentación de clientes, y no ser demasiado general. ¿Voy a vender a particulares o a empresas? ¿Empresas pequeñas, medianas o grandes? ¿Particulares jóvenes, mayores?, ¿hombres, mujeres?

Otro aspecto clave del mercado es saber como va a evolucionar en el futuro. Por ejemplo, está claro que los negocios por Internet están en auge, y que otras actividades pueden estar atascadas o en vía de desaparición. Cuanto más prometedor sea el mercado, más oportunidades de éxito para mi proyecto.

¿Quienes serán mis competidores? 

Analizar cuales son los actores ya presentes en el mercado y su oferta de productos o servicios me permitirá posicionarme y afinar mi diferenciación para responder a las dos preguntas anteriores. Además, me ayudará a tomar consciencia de que quizás no he sido el único a tener esta idea.

¿Encaja mi experiencia con la idea?

Si se me occurre una brillante idea de un sector que no domino, puede que mi curva de aprendizaje sea demasiado larga, o incluso que nunca tenga el conocimiento técnico suficiente para ponerla en práctica. Se puede compensar una falta de conocimiento asociándose con personas que sí lo tienen o subcontratando, aunque tiene sus costes y riesgos. Siempre será más viable hacer algo en el cual ya tenga experiencia.

¿Me motiva el sector elegido? 

Emprender es duro, y conseguir resultados puede tardar mucho tiempo. Para eso la motivación juega un papel fundamental, y haber elegido un sector que me guste ayuda mucho.

¿Cómo voy a comunicar?

Sin clientes no hay negocio, y empezar de cero cuesta. Para traer clientes, lo más fácil es disponer ya de una red de contactos aprovechables (suele ir de la mano con la experiencia de un sector, aunque no siempre). Si no se dispone de una red, hay que pensar en como se podrá llegar a los clientes: publicidad, asociaciones con otras empresas, herramientas 2.0, etc.

¿Cuanto cuesta mi idea? ¿Puedo conseguir el capital necesario?

La inversión necesaria y el presupuesto necesario mes a mes para que funcione la idea son dos elementos claves. Por ejemplo, puedo tener una muy buena idea que implique tener un local de 2.000m2 en el centro de Madrid  con una inversión importante en obras, alquileres, maquinaria, con una inversión inicial tremenda y unos gastos mensuales de funcionamiento muy altos. Por más que intente vender la idea para conseguir financiación, si solo puedo aportar la idea y ningún capital (o si lo que aporto no es relevante respecto a la inversión), tengo pocas probabilidades de conseguirlo.

¿Cuanto puedo ganar?

Valorar una idea sin valorar los posibles resultados no tiene sentido. Basta con hacer un simple cálculo de posibles ingresos y una estimación de los gastos para ver a groso modo lo que podría generar la idea.

¿En cuanto tiempo se puede poner en marcha?

Cuanto más tiempo se necesite para ponerla en marcha, probablemente más gastos fijos tendré que soportar hasta tener ingresos. Muchas ideas suponen desarrollos (informáticos por ejemplo), obras, licencias, aprobaciones de terceros, que pueden suponer grandes demoras en el arranque. Es importante estimarlo de antemano.

¿Existen sinergias con lo que estoy haciendo ahora? 

Si se va a combinar una actividad con otra ya existente, obviamente es muy interesante poder contar con sinergias. Pueden ser sinergias para producir (aprovechar una cadena de producción ya existente) o para vender (aprovechar una red comercial o una red de contactos afines), lo importante es que se consiga ahorrar parte de la inversión (en dinero, tiempo o trabajo).

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