15 causas comunes de fracaso para los emprendedores

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Cada semana damos consejos para el éxito empresarial, aunque todos somos conscientes de que no existe una receta infalible. Esta vez nos vamos a centrar en algunos de los errores más habituales de nuevos emprendedores que por desgracia suelen llevar al fracaso. Algunas de estas causas se pueden superar, sin embargo es mejor evitarlas desde el principio.

 

 

La falta de experiencia en el sector

 

En algunas ocasiones, montar un negocio es un medio para cambiar de estilo de vida. Pero un cambio demasiado drástico puede ser muy perjudicial si nos lanzamos en un sector que desconocemos totalmente. En los negocios las cosas ocurren de prisa y puede que no tengamos tiempo para aprender.

 

 

Una mala ubicación

 

Es especialmente válido para cualquier negocio con local abierto al público. La ubicación lo es todo para un comercio. Podremos tener el sitio más amplio y mejor acondicionado de la ciudad, un precio de alquiler muy barato, pero si no estamos en la ubicación correcta no conseguiremos convencer a los clientes que vayan a vernos.

 

 

La falta de un plan de negocio

 

Antes de empezar, es imprescindible conocer al menos unos pocos datos claves sobre su proyecto. Estudiar el mercado, analizar la política de precios, los costes, la rentabilidad y por supuesto la inversión necesaria y la financiación. Para eso es imprescindible contar con un plan de negocio. No es una bola de cristal que nos vaya a predecir el futuro, pero nos ayudará a entender mejor los puntos clave y a evitar muchos errores.

 

 

Perder demasiado tiempo en elaborar el producto y la estrategia

 

Si lanzarse a la aventura sin estudiar nada es perjudicial, dedicar un tiempo excesivo en prepararse también lo es. Ningún producto nunca será perfecto, ninguna estrategia será infalible. Cada día perdido es regalado a los competidores. Es mucho mejor tomar una decisión, equivocarse y corregir que tardar mucho tiempo en decidirse.

 

 

Empezar sin el capital suficiente

 

Muchos emprendedores pecan de optimistas. Calculan una necesidad de financiación un poco por encima de la inversión inicial y confían en el éxito de la empresa para autofinanciarse casi desde el principio. En realidad es muy frecuente que las cosas tarden muchos meses (incluso años) en generar la tesorería suficiente. Un capital inicial demasiado corto puede condenar un proyecto bueno a los pocos meses de su inicio.

 

 

No tener mercado

 

Algunos candidatos a emprendedores buscan la idea de negocio perfecta, que todavía a nadie se le ha ocurrido. En realidad como ya lo hablamos en otro artículo temen a la competencia. Está tendencia a buscar un mercado sin competidores muchas veces lleva a lanzarse en un mercado que no es suficiente. Lo mismo ocurre a proyectos que se enfocan demasiado en el desarrollo de un producto que creen perfecto pero que no se han molestado de comprobar con clientes potenciales.

 

 

Querer empezar a lo grande

 

Crear una empresa es de por sí un riesgo. Empezar a lo grande es un riesgo innecesario. Equiparse con material de segunda mano, alquilar en lugar de comprar, empezar con una plantilla ajustada, abrir un solo centro para probar el concepto son algunos de los consejos de prudencia que permiten lanzarse y corregir el planteamiento de la empresa sin comprometer demasiado capital. Querer actuar como una empresa grande desde el inicio solo nos hará más frágiles.

 

 

Un crecimiento excesivo

 

No es el caso más frecuente pero por desgracia ocurre. A veces un concepto de empresa funciona tan bien que nos sentimos obligado a desarrollarlo más rápido de lo razonable, y acaba muriendo, víctima de su éxito, casi siempre por motivos de tesorería.

 

 

Publicidad insuficiente

 

La prudencia inicial en los gastos no debe ser excesiva, y sobre todo no podemos olvidarnos de hacer publicidad. Algunos emprendedores confían tanto en su producto que piensan que los clientes vendrán solos. Pero incluso para las empresas que funcionen con un boca a boca favorable, es necesario hacerse conocer al inicio, gracias a la publicidad. Por supuesto hay que buscar el canal más eficiente en función del tipo de negocio.

 

 

 Estar demasiado solo

 

Ya lo decía Ray Kroc, el fundador de McDonald’s: “Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos”. En caso de un emprendedor solitario está frase coge todavía más sentido. Aunque llevemos el proyecto solo necesitamos apoyo y consejo. Montar una empresa es un trabajo difícil y de larga duración, y estando totalmente solo, es complicado mantener la motivación y tomar las decisiones correctas.

 

 

Abandonar demasiado pronto

 

La persistencia es fundamental para cualquier proyecto empresarial. A muchos nos ha pasado el pensar en tirar la toalla, y que al día siguiente se concrete una venta importante. No hay que darse por vencido, porque al final es que más aguanta tiene muchas probabilidades de llevarse el mercado. Por eso también es tan importante empezar con capital suficiente. Si el concepto es bueno, acabará cosechando sus frutos.

 

 

Rodearse mal

 

Si estar demasiado solo es un problema, rodearse mal es mucho peor. No olvidemos que un grupo va a la velocidad del más lento de sus miembros. Por eso hay que buscar personas que sean mejores que nosotros en las áreas de habilidades requeridas y buscar el socio adecuado.

 

 

No poner al cliente en primer lugar

 

En realidad, si esta lista fuese ordenada por importancia de factores, este debería ser el primero. Una empresa solo vive por sus clientes. Todos hemos escuchado mil veces eso de que “el cliente siempre lleva la razón” y es cierto. Pero no lo malinterpretemos. Esta frase no significa como piensan algunos que tenemos que aceptar cualquier capricho de un cliente abusivo, sino que tenemos que escuchar al cliente y poner sus necesidades siempre en primer lugar, porque lo que necesite es la razón de ser de nuestra empresa.

 

 

No adaptarse

 

Completando el apartado anterior, la consecuencia lógica es que una empresa tiene que adaptarse. Por mucho que se haya trabajado sobre la estrategia y el producto, un negocio empieza de verdad cuando se enfrenta a los clientes. A partir de este momento, habrá que estar a la escucha de los comentarios de los compradores y adaptarse, en un proceso de mejora continua. Y por supuesto no solo hay que ajustarse a los clientes, sino analizar todos los procesos de la empresa y optimizarlos a medida que avanza el tiempo.

 

 

Falta de compromiso

 

Emprender es duro. Requiere mucho trabajo. Provoca mucho estrés. Nos obliga a meternos en áreas que no nos gustan y que desconocemos, a tomar decisiones difíciles, a aguantar. No se puede emprender a medias. Por eso hace falta una dedicación y un compromiso total. Muchos de los emprendedores que no lo hacen acaban abandonando demasiado pronto.

 

 

Estos son, en mi opinión, los errores más comunes. ¿Ves alguno más? No dudes en compartir en la sección de comentarios.

 

 

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Tags: causas fracaso emprendedores, errores frecuentes, crear empresa, montar negocio, consejos

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