10 motivos para montar un negocio

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Estamos casi al final de esta pequeña guía para emprender, y antes de terminarla quería repasar los motivos para montar un negocio. Como para todas las decisiones de la vida, algunas razones son más sensatas que otras. Las que te voy a presentar me parecen razonables, pero por si acaso también te comentaré motivos que no lo son tantos. Mi objetivo es que reflexiones sobre tus motivaciones. Para tener una visión más completa, te invito a descubrir los 10 motivos para no emprender que publiqué hace unas semanas.

Vivir de tu pasión

Si hasta ahora los trabajos que has tenido no han llegado a apasionarte lo suficiente, montar un negocio en un área que te guste mucho puede ser una poderosa motivación para emprender. La pasión no es suficiente (también necesitas experiencia en el sector), pero te permite disfrutar de tu trabajo cada día, y como nuestra actividad laboral ocupa la mayor parte de nuestros días, se agradece.

Ser tu propio jefe

Cuidado con no confundirte. Si piensas que montando una empresa vas a dejar de rendir cuentas estás muy equivocado. Tus clientes van a ser igual de exigentes o más que los jefes que hayas tenido hasta ahora. Sin embargo, al emprender eres tu propio jefe en la medida en que eres el último responsable, tomas tus decisiones y organizas el trabajo según mejor te plazca.

Superar retos

Emprender es una actividad bastante más incierta que tener un trabajo asalariado. Ni sabes lo que vas a ganar el mes que viene, ni tampoco si lo que estás haciendo ahora te va a funcionar o no. El cliente no es un jefe que te diga lo que haces bien o mal, solamente te compra o no, y tú tienes que entender el porque. Tienes de arriesgar, tomar decisiones, rectificar, en otras palabras: superar retos. Dependiendo de tu personalidad puede ser un motivo para no plantearte montar un negocio o una gran motivación para hacerlo. Te aseguro que los logros que consigues por tu cuenta son mucho más satisfactorios que las palmaditas en la espalda de tu jefe.

Aprender mucho

Al montar un negocio, te obligas a aprender cosas que no te habrías imaginado. Por una parte tienes que encargarte de casi todo, desde los aspectos logísticos más anodinos hasta las grandes decisiones empresariales. Aprendes sobre recursos humanos, negociar con proveedores, aspectos fiscales, jurídicos, contables, etc. Y por supuesto si quieres triunfar tendrás que adquirir una visión mucho más profunda de todos los aspectos de tu sector o nicho de mercado.

Cada día es diferente

A diferencia de un trabajo asalariado, donde las tareas suelen ser bastante estables (y a menudo monótonas), como emprendedor tendrás que hacer de todo, y además tendrás que adaptarte siempre a las evoluciones de mercado. En una primera fase probarás diversas estrategias hasta dar con resultados (ventas y clientes satisfechos). Después, como las costumbres de tus consumidores cambiarían y tus competidores tomarán medidas, tendrás que cambiar otra vez, y así continuamente. Es muy difícil que te aburras.

Puede llegar a ser muy rentable

Quizás te extrañe ver como menciono el motivo económico tan abajo en el artículo. Para la mayoría de las personas la razón principal para iniciar una empresa es ganar dinero. No puedo negar que es importante (incluso imprescindible) que el negocio sea rentable, pero en mi opinión ganar dinero no es una motivación tan importante para emprender. Principalmente porque los ingresos vienen cuando te apasionas, trabajas y corriges, es decir después de mucho esfuerzo y lucha. Montar un negocio pensando demasiado en ganar dinero suele ser contraproducente porque te hace tomar decisiones a corto plazo, en lugar de asentar tu proyecto.

Conocer a muchas personas interesantes

Si quieres tener una mínima posibilidad de éxito vas a tener que moverte y hacer contactos. Algunos trabajos asalariados también te permiten ver a muchas personas (especialmente en el área comercial), pero cuando emprendes llegas a conocer individuos muy diferentes y en muchos casos muy interesantes. No son solo tus clientes, sino también tus proveedores, tus competidores, emprendedores de otros sectores, personas de las administraciones públicas, etc.

La creatividad al poder

¿Sientes que estás desaprovechando tu creatividad en tu trabajo actual? Si emprendes, no tendrás límites en este aspecto, o más bien, serás tú quien pondrá los límites a tu innovación. Como te decía antes, hasta acercar lo que le gusta al cliente tendrás que probar muchas estrategias, las cuales dependerán de tu imaginación. Como nunca tendrás una respuesta perfecta a la necesidad de tus clientes, siempre podrás ser más creativo.

Las barreras administrativas no son tan grandes

Comparando con el reto de convencer a un cliente que compre tu propuesta de valor, los obstáculos administrativos que hay para emprender en España no son nada. Es cierto que las cosas podrían ser bastante más sencillas, y sobre todo más baratas, pero en el fondo, las barreras administrativas no son un motivo de peso para dejar de emprender.

La crisis puede ser una oportunidad

No quiero minimizar el impacto de la crisis, especialmente sobre la reducción del mercado doméstico y las dificultades para encontrar financiación. Sin embargo, montar un negocio en una época como la actual puede también ser una oportunidad. Los clientes están dispuestos a probar nuevas alternativas (sobre todo si son más baratas), hay mucha mano de obra cualificada disponible, se puede comprar muchas cosas de segunda mano a buen precio, y otros tantos motivos.

Motivos equivocados para emprender

Para terminar, me gustaría listar algunas razones que no me parecen muy acertadas.

  • Crear tu propio trabajo cuando no encuentras uno. Emprender desde el paro es una opción totalmente válida, siempre que no sea una decisión dictada únicamente por la necesidad. Por desgracia, esos últimos tiempos son muchas las personas que emplean sus últimos ahorros para montar un negocio sin tener vocación o interés. Lo hacen porque no ven otra alternativa, pero en mi opinión es una estrategia demasiado arriesgada.
  • Estar aburrido en el trabajo o llevarse mal con los compañeros y necesitar un cambio. Hay una gran diferencia entre emprender desde la motivación (convertir tu pasión en tu proyecto empresarial) y emprender como reacción a la insatisfacción personal o profesional. Si razonas por descartes no vas a ninguna parte.
  • Llegar a ser rico. Evidentemente, no vas a emprender para no ganarte la vida, pero no te creas que la mayoría de los emprendedores llegan a la riqueza. En general los dueños de pequeños negocios acaban teniendo ingresos muy similares a los de los asalariados. A unos les va mal, a otros les va muy bien, pero casi ninguno se hace rico. Tu motivación financiera principal debería ser poder vivir de tu pasión, no ser el nuevo Zuckerberg.

Con este artículo ya casi doy por terminada la guía para montar un negocio. La conclusión será un artículo llamado: “has iniciado tu negocio, ¿y ahora qué?”.

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